EL INTENDENTE JAVKIN Y VECINOS INTENTANDO PROGRAMAR FESTEJOS PARA EL 3 DE JUNIO EN LAS CUATRO PLAZAS DE LA CIUDAD DE ROSARIO
3 DE JUNIO- FECHA
IMPORTANTE PARA LOS ARGENTINOS:
Estamos cursando el año
2020, y pese a esta pandemia, que causó sentimientos de dolor, tristeza, enojo,
y depresión, en la Argentina, se había decretado, este año, precisamente:
AÑO BELGRANIANO, en homenaje a quien creara
nuestra insignia nacional, la Bandera Argentina…
Por ello, se habían
planeado, múltiples reuniones, en su homenaje, y hasta el Intendente de mi
ciudad, Rosario, deseaba hacer, el 3 de junio, un acto cívico, en las llamadas
Cuatro Plazas, de nuestra urbe.
Ignoro, si se realizará de
alguna forma, con distanciamiento social, pero cuál es el motivo de la fecha
del 3 de junio, entre otras: pues es el día del nacimiento de nuestro prócer
nacional: General don Manuel Belgrano…
Por, ello, hoy, como
fervoroso adherente “belgraniano”, yo, Julio Abellan (h), personalmente, deseo
entregar un capítulo de un libro, que me fuera obsequiado, por quien es el
autor del hermoso relato histórico que contaré ahora: Luis Ángel Maggi, un
destacado miembro, del Instituto Belgraniano, de la ciudad de Rosario…
Es un pequeño libro, que
se realizó en homenaje al 60 aniversario del Instituto de Rosario, y quiero
comentar el capítulo, que, reitero, escribió Luis Ángel Maggi, sobre:
DIARIO DE MARCHA DEL CORONEL
BELGRANO A ROSARIO:
Introducción:
El Diario de Marcha
escrito de puño y letra caligráfica por nuestro prócer Manuel Belgrano abarca
desde el 24 de enero al 07 de febrero de 1812, y cuenta, con gran detalle, las
peripecias de la marcha de los milicianos.
Esos quince días
inolvidables, desde Buenos Aires a Rosario fueron escritos por este heroico abogado
y militar en ocho carillas. Allí describe las tareas realizadas a diario, por
ser ello, de su específica responsabilidad militar a cargo de las tropas, “los
aspectos físicos y geológicos del territorio, las características sociales,
económicas y religiosas, de las personas, que encontraron a su paso, las
tropas, que comandaba. Esta tropa, sufría el calor del verano, la falta de agua,
la comida racionada, el descanso bajo la carpa, en el suelo, la higiene del
cuerpo, y de la ropa, cuando encontraban un curso de agua abundante, y la acumulación
del cansancio.”
Esto, escrito, es fruto
de la mente, de un estadista, que programaba el futuro, y de un periodista,
deseoso de comunicar, esta acción patriótica, que lo llevará a los confines de
la Patria, asegurando sus fronteras, y liberándola de la rapiña extranjera.
HISTORIA DEL REGIMIENTO
PATRICIOS:
Durante la Revolución de
Mayo, los Patricios, y su comandante, Saavedra, desempeñaron un papel
importantísimo, sobre todo, como fuerza disuasoria. La Revolución de Mayo, se
produjo, en el momento elegido por Saavedra, quien pasó a presidir la Primera
Junta de Mayo del año 1810.
El 16 de noviembre de
1811, los Regimientos 1 y 2, fueron unidos, pasando a ser, el Nº1, de
Patricios, cuya jefatura, asumió, el coronel Manuel Belgrano, con aquella idea
de:
“Procuraré hacerme digno de llamarme hijo de
la Patria…”
MOTÍN DE LAS TRENZAS:
El 6 de diciembre de
1811, sus hombres protagonizaron, el llamado Motín de las Trenzas, en contra de
su nuevo jefe, reclamando conservar su autonomía y privilegio, de elegir a sus
comandantes, levantándose, contra el Primer Triunvirato. Luego de sofocada esta
rebelión, el regimiento, pasó a ser “de línea” y sus soldados fueron “condenados,
a servir en él, por muchos años, y otros se les aplicó la disciplina militar”
(Gaceta de Buenos Aires, 10-12-1811)
DEFENSA DEL LITORAL:
El Poder Ejecutivo, de
esos años, el Triunvirato, tenía informes que decían que los realistas, proyectaba
una incursión por el Río Paraná, hacia el Norte, con el finde sorprender a
alguna población del Litoral. Los Triunviros, pensaron enviar “una Fuerza Militar,
que custodiase las poblaciones que se hallaban a lo largo del Río Paraná.”
El Triunvirato, con sano
criterio, “pensó en poner en acción, a los integrantes de ese Regimiento,
arrancándolos del foco de las intrigas y restableciendo el espíritu militar.”
El coronel Manuel
Belgrano, recibió la orden de emprender la “Defensa del Litoral.” Fue, para él,
un inmenso desafío, pues algunos de los integrantes, estaban “fugados, fueron
desertores o transferidos a otros cuerpos y, el resto, que permanecía, en el
Regimiento, sufrían de un desquiciamiento moral, y carecían de elementos
necesarios, para su funcionamiento, próximo a disolverse.” (A.G.N. 1812)
El coronel Manuel
Belgrano, “levantó la moral”, y pensó en el reaprovisionamiento. El 13 de enero
de 1812, recibió “un aviso”: “dentro de tres días, con el regimiento a su
cargo, rumbo a la Bajada de Santa Fe.” De inmediato, informó al Jefe de Estado
Mayor, don Francisco Javier de Viana, que “para su cumplimiento, debía proveérsele
de las necesarias, prendas vestuarias, de las mochilas, que faltaban y de las
municiones competentes; para mi marcha, y, en el caso de ser a caballos o en
carro, de las monturas, y el número suficiente de estos últimos transportes, las
tiendas de campaña; un bote de tres o cuatro remos por banda, que deberá conducirse
en ruedas, hasta el camino que fuere.” (A.G.N.-1812- X.3 10,3)
Belgrano solicitó, “que
la Superioridad, le señalase el itinerario, a seguir, y que, por anticipado, se
advirtiese a los comandantes, o jueces de las distintas localidades que
atravesara la columna, a fin de que se le tuviese preparada, carne y leña a su justo
precio, sin olvidar la indicación, si el gasto lo abonaría el erario o sería
pagado, por cuenta de la tropa.” (Ibíd.)
La respuesta que dio el
Comando fue “que la marcha se efectuaría a pie.”
En cuanto, al resto de
los pertrechos solicitados, le era requerido, “que elevase la pertinente
nómina.”
El día 14 de enero de
1812, “fueron entregados 500 fusiles, (lo cual nos permite estimar en medio
millar, los efectivos del cuerpo). A los pocos días, se completaba con 100.000
cartuchos, a bala, y 2.000 piedras a chispa.”
“Para el alojamiento de
los soldados, oficiales y suboficiales, en los campamentos, le fueron
entregadas 40 tiendas de campaña, en forma de pabellones; para la oficialidad
superior, se autorizó hacerlo a caballo, para ello, se ordenó el suministro de
ocho monturas completas.”
Respecto de los
elementos, accesorios, que pidió Manuel Belgrano, antes de la partida, “obtuvo
9 ollas grandes, 12 alzadas, y otras tantas hachas y 362 chifles.” El
transporte, de todo el material descripto “fue cargado en 16 carretas, adquiridas,
especialmente, que costaron 40 pesos, cada una, según factura del vendedor.”
(Ibíd.)
El coronel Belgrano, “realizó
el viaje en un carruaje con aperos, utensilios, más un criado encargado, cuyo
dueño, era, Roque Jacinto Pintos, quien alquiló la volanta, hasta la Capilla
del Rosario.” En una de las carretas, “viajaba un protomédico, Don Martín
Rivero, con un botiquín y un caja de cirujía, para que atendiese cualquier
urgencia, enfermos o heridos.” La provisión de medicamentos, solicitada por
Belgrano, “comprendía un surtido de jeringas, potes, sales, ungüentos,
emplastos, rollos de vendas, que recién fueron completados, algunos elementos,
enviados por la Intendencia Militar, cuando la expedición, estaba acampada, en
San José de Flores.” (A.G.N. Ibídem. Cajas de Buenos Aires, enero de 1812)
El 22 de enero, “Belgrano,
requirió, que se arreglara, previamente, el tema económico, para la tropa,
aquellos hombres que salían a la campaña, con un destino incierto, no podían
dejar Buenos Aires, mientras no se le hubiese, abonado, la paga atrasada.”
Belgrano “entendía que era justo socorrer, primero, a quien va a sufrir los trabajos
de la campaña.” Luego de este requerimiento, “fue satisfecho, sin dilación
alguna, o sea, que el mismo 22 de enero, el Habilitado del Regimiento 5, recibió,
para saldar la deuda, correspondiente al mes de diciembre, la suma de 13.500
pesos.” (Según datos, de la época: “un coronel ganaba menos de 240 pesos
mensuales, un capitán, 80 pesos, y los soldados, no alcanzaban a percibir, 14,
siendo de infantería.” (Ibíd. S III, -1-5-9 Cajas de Buenos Aires, 1812)
E 23 de enero, el
coronel Belgrano y sus ayudantes, “la víspera de la salida, repasaban y
repasaban, el listado de los nombres, de los integrantes, de la tropa, los
pertrechos solicitados, los entregados y los faltantes, verificaba si se
aplicaban las órdenes dadas, para la organización de la marcha. Los oficiales,
solo llevaban, una maleta de equipaje, y la tropa, su mochila.” Belgrano, con
dolor, declaraba: “atrasos en el aprovisionamiento.” (Ibídem A.G.N.- S.X.3-10-3)
LA PRÓXIMA ENTREGA SERÁ
PARA COMPLETAR ESTE INTERESANTE TEMA DE LOS ALBORES DE LA PATRIA ARGENTINA,
PRECISAMENTE, REITERO, EN EL AÑO 2020: “AÑO BELGRANIANO”.

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