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miércoles, 3 de junio de 2020

3 DE JUNIO- NACIÓ EL GENERAL DON MANUEL BELGRANO:

EL DIARIO DE MARCHA DEL CORONEL MANUEL BELGRANO, DE SU PUÑO Y LETRA:

DE LUIS ÁNGEL MAGGI (INSTITUTO BELGRANIANO DE ROSARIO)

INTRODUCCIÓN:

Este pasado trascendental en la Historia Argentina, nos llegó, desde el día en que ocho carillas, manuscritas, fueron descubiertas, por el prestigioso locutor, radial, Antonio Carrizo, recordado por su programa, radial: “La vida y el canto.” Animador televisivo, periodista y actor, las adquirió, en subasta pública. “Cuando oyó, el anuncio del rematador, de que ese escrito, era atribuido, a Manuel Belgrano, despertó su interés y lo atrapó de tal forma, que adquirió, esas carillas, sin pensar en el precio.”
Antonio Carrizo, (Antonio Carrozzi Abascal), nació el 15 de septiembre de 1926, en General Villegas, Provincia de Buenos Aires, y falleció el 1 de enero del 2016, (89 años), en la ciudad de Buenos Ares.

Día 24 de enero del año 1812:

“En la mañana de este día, se cargaron, las diez y seis carretas, que se nos señalaron con las municiones, tiendas de campaña, y útiles de las diez compañías del regimiento y, asimismo, la Caja de los caudales, y la de la Capilla, en el mejor orden posible, dejando señalada la hora, a la 4 de la tarde, para la reunión de la tropa en el Cuartel, a fin de emprender, la Marcha.” El Regimiento emprendió el camino a Rosario, al anochecer, “pues el verano calcinaba, y buscaba que las personas y los animales marcharan tranquilos por la noche, con una temperatura agradable.”

“A la expresada hora, se tocó a Asamblea, y después de darse, las providencias oportunas, y repartir los chifles, que se adoptaron para cantinas, se puso en marcha el Regimiento, a las 5 y ½, con destino a San José de Flores, para donde había mandado, las carretas, en la mañana, y a cuyo punto, ordené, que se llevase el ganado, y que el Subteniente Anglada, a quien di orden, de que se adelantase, buscara la leña suficiente, para cuando llegásemos, mandé al Capitán Forest, con el Cadete Díaz, para que delinease, el campamento, a fin que la tropa, levantase las tiendas, luego que llegase.”

“Hicimos un alto, en los Corrales de Miserere, para que se proveyese, la tropa, de agua y tomase aliento; allí fuimos bien recibidos por el Rvdo. Padre Fray Viera, quien está a cargo, del Hospicio de los Padres Mercedarios, y después de una media hora, de descanso, continuamos, la marcha, hasta el Campamento de San José; el camino es bueno.”

“A las 9 de la noche, llegamos al punto indicado, y habiéndose, mandado, formar, en batalla, se dieron las órdenes, que por Compañías, señalase cada Capitán, quienes habrían de levantar las tiendas, se previno que los fogones, se establecieran a sotavento, del Campamento, y se mandó a formar, la guardia de prevención, situándola en punto que se conceptuó, más aparente, dándole la orden, que se estableciese, centinelas al redor (sic), del campamento, que no permitieran la salida de alguna persona, sin previo permiso mío.”

“Las Compañías, por orden, luego que cenaron, se tocó la retreta, y se retiraron a sus tiendas, todo permaneció tranquilo. Se mataron 8 reses.”

ACLARACIÓN:

Un chifle, es un recipiente, hecho con cuerno (asta) de buey o de toro, que se usa como cantimplora para llevar líquidos…  
  
Retreta: Se llamaba así, al toque militar, común a la infantería, y aún a la caballería, y en general, indicaba, que un grupo del ejército, o los que marchaban delante, diera media vuelta, y lo ejecutara en la retirada…
  
Día 25 de enero del año 1812:

“Debieron tomarse varias disposiciones, mandé que la tropa trabajase por espacio de una hora, y concluido, repartí los Cuadernitos de las Obligaciones del Soldado, para que se lean en las Compañías, en los ratos, que los permita, el servicio; dispuse que se trajera el ganado para que comiera, la tropa.”

“Este punto es bueno para campar, sin embargo, el agua, de los pozos, que tienen los vecinos, bastante regular; la leña sólo puede obtenerse, de los acopios, que ellos mismos hacen; también situamos una gran guardia con observación por todos los caminos, que se hallan a pocas distancias y el Jefe averiguase las clases de personas que entran y salen de la Capital, cuya noticia, se carece con bastante, detrimento, de la buena policía.”

“El pueblo, empieza a formarse; la Iglesia, aún no está concluida; su largo 20 varas, ancho 8 y ½; a las cercanías de ella hay 16 a 20 familias; son contados los edificios de material; a las inmediaciones hay, quintas pertenecientes a vecinos, de La Capital, con plantíos de duraznos, y algunas huertas; según se me ha instruido el Curato, tiene legua y ¾, de jurisdicción, y los feligreses que la ocupan son 1700; bautismos 180 al año, y casamientos, 20, es de admirar que la población no está ni en razón de 10 a 1, en bautismos. El Alcalde Don Juan Pablo Cruz, se me presentó, avisándome, que tenía orden del Excelentísimo Gobierno, para auxiliarme, en lo que fuese necesario, y se me ofreció. Igual oferta, me ha hecho el Señor Cura Don Miguel García.”

“A las 4 de la tarde, di la orden de marcha, y en esa hora, recibí tres oficios del Señor Jefe del Estado Mayor, referente a las penas impuestas por E.E., a los desertores y acerca de la mejor disciplina.”

“Formadas las tropas, mandé que hicieran el círculo y les hablé, como aparece en el papel número primero, y la orden acerca de desertores; concluido, el acto, manifestó la gente, su contento, con una aclamación general de ¡VIVA LA PATRIA!”

“Llegamos al Campamento de Cañada de Escobar, a las 9 de la noche, después de varias paradas, que se hicieron en el camino; escasez de leña y lodo líquido por agua; cenamos y tocamos a silencio a las 11.”

Día 26 de enero del año 1812:

“A las cinco de la mañana, se tocó a Misa, y formada la tropa en la calle, la oyó; luego se mandó a retirar a sus tiendas a descansar; se les proveyó de carne y se dio orden al Capataz de las Carretas, para que a las 3 de la tarde, trajese a los bueyes, a fin de anticipar su salida. El punto este, tiene agua suficiente para beber; hay una cañada; pero se ve un puentecito que es un alivio, para la marcha de la tropa que marche a pie.”

“La distancia de 8 cuadras al Sur, se halla el pueblo de Morón, en donde está el pueblo de Curato; el que según noticias, tiene jurisdicción de Norte a Sur, 1e leguas, y de Este a Oeste, por la parte menor, de 4 a 5, y por la mayor, de 6 a7; contaba en 1810, 3451 feligreses en 520 poblaciones; sus bautismos un año con otro, son 60; las ocupaciones de los habitantes, son la labranza y el pastoreo.”

“A las tres de la tarde, nos pusimos en marcha; a las 4 y ½, pasamos el Puente Márquez. Llegamos a las 7 y ½, haciendo alta dos veces, para dar alivio, a la gente; el tiempo amenazaba; pero felizmente, mejoró; por la noche hubo retreta con la música; se cantó el himno patriótico y todos se retiraron después de un ¡¡Viva!! por la Patria.”

El río de las Conchas, donde está el puente, presenta puntos ventajosos, para el vado; pero tanto en la bajada, como en la subida, por la altura de las barrancas, es indispensable culatear los carros, si no se quiere, pasar por el Puente; a eso atribuyo que el camino se haya alargado más, distrayéndolo del Hospicio de los Mercedarios, por donde, a la simple vista, parece más corto.”

Día 27 de enero del año 1812:

“A las 4 de la mañana, se tocó la diana; nos pusimos en marcha, cerca de las seis, por las Carretas; caminamos hasta la Estancia de Álvarez, a donde llegamos a las 9; no había más agua, que la que suministraba, el pozo de la casa, por haberse sacado,  solo suministraba, lodo líquido; el tiempo tormentoso; pero no llovió; todo el campo es llano, no hay leña, ni agua, y el ganado es escaso.”

“Refrescado el tiempo, ordené, la marcha, para las 4, y fue preciso hacer desechos que fueron penosos, por los espinares, de que está cubierto el campo.”


Día 28 de enero del año de 1812:

“Antes de las 4 de mañana, se tocó la diana, y a poco rato la generala, nos pusimos en marcha a las 5 menos ¼; caminos llanos todos cubiertos de espinares, que ha sido, indispensable, hacer la marcha, casi toda, en desfilada.”

“Entramos a la Villa del Luján, a las 9 de la mañana, con banderas desplegadas y todo el orden debido, y campamos, al Oeste del puente; mis atenciones para el Cura Don Francisco Argerich y el Alcalde Don Estanislao José Aguirre, a quien he pedido 4 carretas, para auxilio del Regimiento, para acomodar alguno, que se enferme, y para ir, los útiles en orden, para mayor seguridad.”

“El Puente, y pasos, de sus inmediaciones, está muy bien; el río es barrancoso, la Villa, serviría de una fortificación con bastante utilidad, tiene plaza, y sus siete calles, con cercas de unas bastante altas, y espesas. La Iglesia, es un edificio fuerte, y de regular arquitectura; el Cabildo es una casa de alto, que tendrá de 14 a 17 varas, de frente con su arquería alta, y baja. Los Bautismos anuales 150 poco más o menos, bien que la jurisdicción es bastante extensa. El río, está despoblado de árboles; hay escasez de leña, y se remedia con el cardo asnal seco; sus aguas son salobres; pero tiene manantiales en sus riveras, que pueden beberse; nunca se queda sin agua, aún en las mayores secas.”

“La gente, tuvo descanso y tiempo, para lavarse, sin permitir, que pasaran a la Villa; solo dos escogidos, por Compañías, para que les trajesen lo necesario, que debían ir juntos.”

“A las tres de la tarde, cayó un fuerte chubasco, que anegó, mi tienda, y algunas otras; pero sin mayor prejuicio, al ponerse el sol, se rezó el Rosario, y todos fueron a sus compañías, para cenar; a las 9, se tocó la retreta, y luego, a silencio, sin novedad alguna.”

“En este día, he convocado por dos veces, a los Capitanes, y Comandantes de Compañías, para tratar, la mejor disciplina, desterrar, las inicuas voces, así de los Oficiales, como de los Soldados, que ofenden, los oídos, sujetar a los cadetes, y hacerlos estudiar, que son los jóvenes más pillos y maleducados, que he visto, y para que, por todos los medios, inspiren la subordinación, en Oficiales, Subalternos y tropa, y haya, el mejor orden, privando, toda especie de juego, y cuanto pueda decir, a desarreglo.”

Día 29 de enero del año 1812:

“A las 4 de la mañana se tocó generala; y se levantó el Campamento, y nos pusimos en marcha; un extravío del camino nos ha hecho andar una legua de más, y hemos llegado a la Posta de La Cañada de Rocha, cerca de las 9; el sol ha sido furioso y se me han enfermado, en la marcha, tres hombres; y la más de la gente, ha llegado estropeada; en este punto, no hay, más agua, que la del pozo, de la dicha Posta, que puede proveer agua; llanuras sin árboles, se ven a largas distancias.”

“He determinado hacer alto, esta tarde, para que la gente, tome aliento y se ponga en estado de seguir, la marcha, de mañana.”

“El mal estado de educación, en que están, la mayor parte, de los Cadetes del Regimiento, me ha obligado, a reunir a todos, e imponerles el modo, con que se han de conducir, el deber de estudiar, por ahora, las obligaciones del Soldado, Cabo y Sargento, de que me han de dar, la lección, todos los días, al tiempo, que yo llamare.”

“Se tocó a lista, se rezó el Rosario, se mudó la guardia, y a las 8 y ½ se tocó, la retreta, y a silencio, sin más novedad.”

Día 30 de enero del año 1812:

“A las 2 y ¼ de la mañana, se tocó a diana; a las tres, la generala; a las 3 y ½, nos pusimos en marcha, para llegar, con la fresca, a Cañada de la Cruz, donde hemos acampado. Empezaba a calentar, el sol, el agua de la Cañada, es muy turbia, es una laguna grande que está al lado del camino. Habitan muchos pájaros; situamos el Campamento, en el mismo camino; como también los carros de municiones, para evitar algún incendio.”

“En el camino, me ha encontrado, un individuo, que iba a la Posta, y me entregó un pliego, del Señor Jefe de Estado Mayor, proviniéndome, que S. E. ha determinado que me haga cargo, del Mando Militar del Rosario, y no altere, la fortificación, dispuesta por el Teniente Coronel Monasterio, me ordena, que adelante hacía aquél, destino, cien hombres, con buenos Oficiales. No fue posible, ejecutar, esta disposición, según mis anticipados conocimientos sobre ellos, pues marcha la tropa a pie y los calores son terribles. He mandado llamar al Alcalde del Partido, para pedirle auxilio, sin lo cual, es absolutamente, imposible, cumplir con la indicada orden.”

“A distancia de 7 leguas, estaba el predicho Alcalde de la Hermandad de San Antonio de Areco, no le ha permitido llegar a este punto, hasta las tres de la tarde, hemos tratado de lograr, las carretas necesarias; le he pedido ocho, que hayan de estar, en la Posta de Areco, para mañana, al ponerse el sol, a fin que puedan adelantar, cien hombres. Conceptuando la importancia de las fuerzas, que están a mi mando, pasen al dicho destino del Rosario, si hubiera carretas en el Fortín de Areco, he pasado oficio al Comandante, de aquel puesto, para que me proporcione, catorce de ellas, a la hora indicada. Se levantaron las tiendas, se cerró, y tocó a silencio, después de la retreta, tuvimos un desertor, anoche, que venía de Asistente del cirujano.”

“El agua, que bebemos, es de laguna, y de un pozo de balde, que está en una casa; mucho gasto, hacemos, en la manutención, y vamos retardados; lo primero, deben estar bien mantenidos, quien marcha, a pie, y pierde, tanto con el sudor; y lo segundo, por el cansancio, no es posible, andar mucho.”

Día 31 de enero del año 1812:

“A la 1 y ½ de la mañana, se ha tocado generala, y salimos del Campamento, a las 2 y ½, para aprovechar el fresco, que corre y adelantar, el camino, cuanto sea posible; a las 6 llegamos a ese punto llamado Cañada de Suero; su agua es pésima, y la Casa más inmediata, está a un ¾ de legua de distancia, sobre el costado derecho del camino.”

“Mandé ver, si había pozo, y felizmente, se encontró un manantial, de agua regular, a donde dispuse, que fuera un carro, con los Almacenes de agua, y traernos, para proveer a la tropa; en verdad que el agua, es una de las cosas, más trabajosas, del camino, para la gente, y también, lo que puede contribuir a alterar su salud, o traerle, en lo sucesivo, consecuencias fatales, a ella.”

“Los campos, aunque son llanos, empiezan ya, a manifestarse, en lomas; pero en tiempos de seca, deben ser transitables, por la tropa, y compararse a los desiertos.”

“He mandado que se pase, revista de chifle, esta tarde; asimismo, he dispuesto, que nos vengan a alcanzar, las carretas, que he pedido a Areco, para adelantar los 100 hombres, al Rosario, y para igualmente, alcanzarlos, con el resto, lo más pronto; también se ha dispuesto, en precaución, de que se recojan las bayonetas, a las carretas; como esta gente, no está acostumbrada, ni a la fatiga, ni al cuidado, es preciso tomar medidas, que en otros países, serían ridículas; sufrirá 20 leguas  caballo, y no puede andar 4 a pie, sin grandes, intermedios de descanso; por lo que hace al descuido, es tan propio de la educación, que han tenido y del desprecio, con que miran, hasta lo que le es más necesario para vestirse, y cuanta otra incomodidad, trae consigo, el ir, con el pie desnudo.”

“Son las 4 de la tarde, y aún no tengo razón de las carretas pedidas, el sol está fuerte, todavía; pero, sin embargo, he mandado se traigan los bueyes, y luego que lleguen, que se toque generala, para batir las tiendas, y continuar la marcha hacia la Posta de Areco.”

“Se verificó, la salida, a las cinco, y llegamos al punto llamado, Cañada del Señor Segundo, a las 9 de la noche, bien que auxiliados del viento fresco; estas seis leguas, que señala el itinerario, son ocho, y las ha andado la tropa; pero, ha venido fatigada, y tengo, algunos, enfermos.”

“He sabido, que vienen 14 carretas, del Fortín de Areco, y estarán, mañana al amanecer, en este puesto. Cena y se tocó a silencio.”

Día 1 de febrero del año 1812:
“A las cinco de la mañana, han llegado 14 carretas, que me envía el Comandante del Fortín de Areco, entre ellas, cinco, con que auxilia, gratuitamente, el vecino de allí, Don Antonio Díaz, pagándose únicamente los peones, en consecuencia, he dado las órdenes, para que la 1, 2, 3, 4 y 6 Compañías, marche a posesionarse del Rosario, conforme a la orden del 29 del pasado, del Señor Jefe del Estado Mayor, número tres; y he dado el mando al capitán de la última, Don Silvestre José Álvarez, y la instrucción, que señala, el número 2.”

“Se ha puesto, en marcha a las 8, y queda el resto del Regimiento, para verificarla, a la tarde, esta situación, es deplorable, las aguas, pésimas, el campo, pelado, y el ganado, muy flaco, nos ha donado cinco cabezas, la esposa de Bergez, le he dado certificación.”

“A las cinco de la tarde, seguimos la marcha, con un rodeo, para poder pasar el río Areco, en paraje menos incómodo, que el que presenta, el camino de la Posta; es muy pantanosa, la Costa Oeste, de este río: toda especie de carruaje, sufre mucho al pasar; se nos atolló una carreta, que nos detuvo, hora y media, y anduvimos hasta cerca de las 12 de la noche, por terrenos de bañado, que en tiempos de lluvia, he de ser penosísimo, su tránsito, y a esa hora, campamos, a las inmediaciones de una laguna, de muy mala agua.”

“Las carretas, presentaban capacidad, aunque incómoda, para, conducir la tropa, ya con fatiga, por los grandes calores, algunos, tenían signos de enfermedad; esto no me permitía hacer las marchas, con la posible prontitud, que se requiere, he dispuesto que suban a ellas, para evitar que haya más enfermos y conseguir el bien del servicio.”

Día 2 de febrero del año 1812:

“Antes de la cinco de la mañana, se tocó generala, y nos pusimos en marcha a las 6; se fueron algunos bueyes, en la noche, pero se remedió la falta, con 4, que franqueó, la viuda de Romero, y diez, y seis, Don Andrés Castro; hicimos alto en la Posta de Lirio (Chacras de Ayala), a las 9 y  ½, allí, se dio comida, a la gente, y descanso conveniente.”

“Los campos son llanos y hermosos, con las lluvias; el pozo de la Posta, nos ha surtido, de agua muy buena y, aunque no hay cardo seco, alguno, en los alrededores, con hueso y leña, que se ha traído del camino, se ha cocinado.”

“Así, el Maestro de la Posta, como el Comisionado del Partido Don Pedro Pablo Genes, se han esmerado en auxiliarme con bueyes, con lo que se han devuelto, los de la viuda de Romero.”

“A las 5 de la tarde, se tocó generala, y marchamos hasta las 9 de la noche, en que se hizo alto, para dar descanso, a la tropa, y, asimismo, a los animales, que se ataron a las ruedas, para estar prontos, al salir la luna; luego, que salió, seguimos en camino, y llegamos a la Rivera de Arrecife, a las dos de la mañana.”

“Al Oeste del río de Areco, empieza a elevarse, la tierra en lomas altas, hasta este punto; los caminos, son excelentes, y tanto la infantería, como la artillería, podrían operar, muy bien, en caso necesario, y tomar, muy buenas posiciones, para situarse, bien que no para mucho tiempo, sin proveerse, de lo necesario, para vivir, pues los campos, no tiene leña, y son escasísimos de agua; solo es suficiente, para lo más necesario.”

Día 3 de febrero del año 1812:

“Al rayar el día, dimos principio al pasaje del río Arrecife, que por ser barrancoso, por una y otro ribera, presenta, algún cuidado en la operación; estaba a vado, por consiguiente, se facilitó más, pero tardamos hasta las 8 y ½ de la mañana, en pasar las 21 carretas, sin ningún perjuicio, seguimos por la Costa Oeste del Río, hasta, nos acampamos, a la orilla del Río, e inmediación de un manantial, de excelente agua; se trajo el ganado, y se dispuso que todos lavasen sus ropas.”

“Los bueyes, que traíamos, de las Chacras de Ayala, se devolvieron, y, nos auxilió, con 35, Don Enrique Sierra, con toda generosidad, y 13 más, que trajo el Oficial Comisionado de la Estancia de los Bethlemitas, sin embargo, de que nos escriba, el Padre Mayordomo Fray Juan de los Dolores, alias, Llano, que solo tenía 4 y estos, inútiles.”

“Los puntos de defensa, que presenta este río, en la distancia recorrida, son más ventajosos, de esta parte, del Oeste, y sus alrededores (sic) son de lomitas, mucho más elevadas, que las de la costa Este.”

“Cuando cesó el terrible ardor del sol, cerca de las 5 de la tarde, nos pusimos en marcha, presentando el tiempo el aspecto de un gran temporal, por el Oeste; llegamos como hasta distancia de seis cuadras, del pueblo, del Arrecife, cuando ya, oscureció, e hicimos alto, hasta que saliera la Luna; se levantó, un fuerte viento, del Sur Este, que refrescó bastante, despejó la atmósfera, brillo la Luna, y seguimos nuestro camino, en que estuvimos, a la Posta de Las Fontezuelas, hasta las 7 de la mañana; sin más novedad, que haber encontrado a Don Santiago Vázquez que venía del Ejército de los Valientes de la Banda Septentrional, nos dio buenas noticias.”

Día 4 de febrero del año 1812:

“A las 7 de la mañana, llegamos a la Posta de las Fontezuelas, y campamos; las aguas, han favorecido, estos terrenos, y están abundante de pastos, bien que, como todos, escasos de leña, se proveyó de carne a la gente, y se determinó, que descansara, como también, devolver, la boyada, de Sierra y Belermos; pero Don Fernando Tavares, franqueó 70, con la mayor, generosidad, y lleno de satisfacción, porque se le proporcionaba, esta ocasión DE SERVIR A LA PATRIA.”

“De este punto, sal el camino para el Perú, el que yo llevo, que se llama el Del Medio, y otro, que se dirige hacia la Costa del Paraná.”

“Todos son campos llanos, con sus colinas, poco elevadas, y están abundantes de ganado; también, se hallan, poblados, desde el Puente de Márquez, y lo atribuyo, a las aguadas, que se encuentran, con que se sostiene, el proceso del ganado, vacuno y caballar.”

“El viento era fresco y proporcionó, que se tocara generala, a la 1 y ½, y apoco más de las dos de la tarde, se continuó, la marcha hasta la Posta de Don Laureano Olmos, a donde llegó la tropa, a las doce y minutos, de la noche; se hizo alto, hasta las dos y media de la mañana.”

“El camino es muy bueno, y solo se encuentra el Arroyo Ramallo, que, aunque algo barrancoso, no lleva casi agua; no presentó mayor, impedimento, a su paso.”

“El agua del pozo de la expresada Posta, es muy regular, leño, si, no hay, la del cardo, se suple con huesos, o con bosta seca.”

“Dista este punto, de la Costa del alto Paraná, por la parte más corta, de diez a doce leguas.”

Día 5 de febrero del año 1812:

“Desde las dos y media, de la mañana, hemos caminado, hasta cerca de  las 8, para pasar el Arroyo del Medio, a cuyas inmediaciones, hemos campado, y dispuesto, se traiga el ganado, el agua es salobre y leña no hay; sino la de bosta seca, que proporciona la multitud de ganado que cubre ambas riberas del arroyo, en cuanto alcanza la vista, y venimos viendo, desde que aclaró el día, por uno y otro costado del camino, de los que iban a beber.”

“Los campos, se elevan en colinas suaves, y están áridos, por falta de lluvias.”

“La bajada para el arroyo, empieza, como a distancia de media legua, está en pendiente, muy cómoda, es poco barrancoso, y también, de poco pantano; su salida tendrá, igual distancia, hasta las tierras que se eleven con suavidad, aunque la tierra es gredosa, su fondo es de tosca suelta, como lo demuestra lo del indicado arroyo.”

“El sol y el viento Norte, que corre nos ha abrazado, felizmente hemos tenido un corto alivio, con el agua de un pozo, de la Casa, que tenemos a la distancia de un cuarto de legua, es de las buenas, que hemos encontrado, en el camino.”

“Se tocó generala a las 5 y ½, de la tarde, y hemos andado, por campos muy áridos, hasta las doce, de la noche, que nos acercamos, al arroyo Pavón.”

“Entre ocho y nueve de ella, me encontré un soldado del “Regimiento de Caballería de la Patria”, con pliego de su Coronel.”

“Aunque el tiempo, aparentaba gran tormenta, quedamos dispuestos a pasar el arroyo, luego, que saliese la Luna.”

Día 6 de febrero del año 1812:

“Nos hallamos campados, a la inmediación del arroyo Pavón, ya referido, y son las ocho y tres cuartos de la mañana; la tormenta, que amenazaba, descargó con grande huracán, que nos echó, por tierra, algunas tiendas; el agua ha sido abundante y fuerte, aún continúa ella, y el viento, bien que éste, no se ha fijado, y ha corrido, todos los puntos de la aguja; esperamos que abonase un poco, para emprender el paso, del referido arroyo, lo más pronto que sea posible, es bastante barrancoso, y mayor, la elevación de los terrenos, en su Costa Norte, el terreno que pisamos, es muy gredoso y desigual.”

“He contestado, al Coronel, del “Regimiento de Caballería de la Patria.”

“Son las 10 y ½, de la mañana, y recibo el papel del Capitán de la 5ta. Don Silvestre Álvarez, que he contestado, con el mismo número; el agua, sigue, pero parece, que el tiempo, va a aclarar.”

“En efecto, a las doce, cambió el viento, a la parte Oeste, y nos dio tiempo para orearse la ropa, y poder seguir nuestro camino, a las 3 de la tarde, y verificamos, el paso del Arroyo, sin mayor trabajo, sin embargo, que es barrancoso, y fangoso, en sus orillas; continuamos por terrenos, muy llanos hasta el Arroyo Seco, en donde campamos, a las 9 de la noche, a las inmediaciones, de la Casa de Doña María Gómez, y otra, cuyos pozos, aunque de agua, bastante mala, nos sirvieron, para refrigerar la sed; se dispuso, quedasen los bueyes, atados a las ruedas, para marchar al salir, la Luna, y sin más novedad, se tocó a silencio.”

Día 7 de febrero del año 1812:

“A la una y media de la mañana, se tocó generala, y marchamos, por caminos y campos, muy llanos, sin dificultad, alguna, y con poco trabajo, que se hizo, en la barranca, de salida, de una cañada, que han formado, las aguas de lluvia, y llaman Saladillo, pasaron muy bien, las carretas, y hallándonos a distancia del Rosario, de cerca de una legua, y se formó la tropa, sacaron las banderas, y con todo en orden, seguimos hasta este pueblo, cuyo Comandante, Capitán Moreno, y el Alcalde, y otros vecinos, salieron a recibirnos, y ofrecérsenos.”

“Llegados a la Plaza Mayor, se formó en batalla, y habiéndose depositado las banderas, en la casa, que me estaba preparada, marchó la tropa, al Campamento, que ya estaba señalado, por el Capitán Álvarez, en una buena situación, cerca del río, y bajo unos árboles, que favorecen mucho, por la calurosa estación, en que nos hallamos.”

“El pueblo, no tiene casas ni galpones, para colocar la gente; se ha encontrado una, a propósito, para parque de municiones, que traemos, y almacén de los vestuarios, y además útiles, del Regimiento.”

“El Coronel y Oficiales de Caballería de la Patria, y el Capitán de Artillería, Herrera, como igualmente, el Capitán Rueda, encargado de la construcción de la Batería, se me han presentado; he tenido mis conferencias, con los dos últimos, para la pronta conclusión de la obra en la que me dicen, se trabaja, con bastante anhelo, sin embargo, de la falta, de gente, y lo que es peor, de dinero; pienso, esta tarde, ir a verlo todo por mí, mismo, a fin de tomar los conocimientos, prácticos que se requieren.”

(Aquí finaliza la relación manuscrita del “Diario de la Marcha”, de Manuel Belgrano.)

Al día siguiente, de la llegada, el 8 de febrero de 1812, el Coronel Manuel Belgrano, se ocupó de supervisar, personalmente “los trabajos que se realizaban en las baterías en construcción, del Rosario, tras la ceremonia, de recepción.” Le informan, de Buenos Aires, “despachado el tres de febrero, la salida de varios carpinteros, con el propósito, de reforzar, el personal especializado, que no debía, abundar, en la región.”

Belgrano responde: “desde la Posta de Areco, por la fatiga, y los grandes calores, el personal, se iba enfermando, continuamos el viaje, en Carreta, y a pie, con cuanta celeridad, ha sido posible.”


PARA LOS ARGENTINOS, ESTA HISTORIA ES MUCHO VALOR, PUES EL 27 DE FEBRERO DEL AÑO 1812, PRECISAMENTE EN UNA DE LAS BATERÍAS, QUE CREARA, ENARBOLÓ LA BANDERA DE ARGENTINA, POR PRIMERA VEZ, A ORILLAS DEL PARANÁ, EN “ESTE POBLADO” DE ROSARIO…        
          
       



         

  
   
   
     

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