A ver si conocen quien dijo esta frase que lo definió…
“Descubrir algo, significa, mirar lo mismo, que está viendo, todo el mundo, y percibirlo, de manera diferente”
No es fácil, el recuerdo.
Esta cita llena de sabiduría, corresponde al célebre Premio Nobel de Hungría, el Dr. Albert Szent-Györgyl de Nagyrápolt que nació, en la Capital Magyar, Budapest, el 16 de septiembre de 1863, y falleció, en Woods Hole, Massachusetts, el 22 de octubre de 1986.
Logró el galardón del Premio Nóbel de Fisiología o Medicina en el año: 1937.
¿Y saben por qué le dieron este prestigioso premio?
Por sus importantes descubrimientos, en los procesos de combustión, biológica, especialmente de la hoy, tan conocida Vitamina C, y la catálisis del ácido fumárico.
En Hungría hay una hermosa sensación de jerarquía, al saber que este médico logró conocimientos de importancia, en la Vitamina C, y el pimiento.
Recordemos que el nombre de paprika es una frase, que aquí, en Argentina se conoce como el pimentón, dulce o picante.
Recuerdo que pimiento, es el fruto fresco y vegetal de la planta, y el pimentón, es el mismo fruto, pero seco y molido en forma habitual de polvo rojo, usado como condimento.
Para refrescar memorias, el morrón o pimiento rojo, aporta entre 139 a 190 miligramos cada 100 gramos, de Vitamina C. Es el más maduro.
El amarillo o naranja, posee entre 120 y 140 miligramos por cada 100 gramos.
Y el verde, nos da cerca de 80 miligramos por cada 100 gramos.
La vitamina C, es sensible al calor, y si cocinamos el morrón, se pierde parte importante.
Si se suma el pimiento en ensaladas, también facilita nuestra absorción de hierro.
Volviendo a este Premio Nóbel de Hungría, usó pimentón como fuente de vitamina C, en la Universidad de Szeged, y observó la importancia de su acción contra el escorbuto, y en el año 1927, descubrió la vitamina C.
Fue becado por la Fundación Rockefeller, y en la Universidad de Cambridge, logró, precisamente su doctorado, por su descubrimiento del “ácido hexurónico” o Vitamina C, en el año 1927.
Además, actuó en la resistencia húngara durante la Segunda Gran Guerra, y las autoridades del país, lo enviaron en secreto a Estambul, para negociaciones con los aliados, y los alemanes, dieron orden de detención, pero este Médico se escapó de la Gestapo, y estuvo, escondido, dos años.
Posteriormente a la guerra fue elegido, miembro del Parlamento, y logró crear su propio laboratorio, en la ciudad de Woods Hole, y se inició en estudios sobre el cáncer.
Durante la década de 1970, explicaba que los radicales libres, eran causa potencial de cáncer.
Volviendo a lo culinario, un plato tradicional de Hungría, que mi esposa me ha hecho en múltiples oportunidades es el llamado: “töltött paprika”, y habitualmente son pimientos blancos o amarillos, dulces, rellenos de carne picada, arroz crudo, cebolla y pimentón dulce.
Se cocinan a fuego bien lento, y se sirven en una espectacular y rica salsa de tomate casera.
Por experiencia personal, aconsejo su degustación, pues es una de mis platos favoritos.