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miércoles, 3 de diciembre de 2014

LYDIA CONOCIÓ MÉRIDA- MÉXICO.



Lydia conoció la ciudad de Mérida, en Méjico:

Una paciente, la señora Lydia, fue a conocer la península de Yucatán, en Méjico, y en la península, recorrió entre otros sitios la ciudad de Mérida, que es un sitio importante, en el lugar.
Me trajo una revista, donde se hace mención de estos sitios y deseo compartir la información. Me quedé muy embelesado, viendo las fotografías, de sitios tan hermosos.
El estado de Yucatán está al sureste de la república Mexicana, localizada en la parte central de la península de Yucatán, colindando al norte con el Golfo de Méjico, y al oeste y suroeste con Campeche. Su extensión, es de 43.379  kilómetros cuadrados, y tiene a su cargo 106  municipios.
Tiene climas variables, puede ser cálido semiseco a lo largo del litoral, y cálido subhúmedo, con lluvias en verano, en el resto del estado.
Tiene una temperatura media entre 25  y 35   grados centígrados, y puede ser un poquito más fresco en invierno.
En recomendaciones para el viajero comenta que hay que ir con ropa fresca, y de colores claros, zapatos cerrados cómodos, en las zonas arqueológicas, y sandalias para la playa y para los cenotes, que son muy frecuentes en Yucatán, y son grandes acúmulos de agua subterránea, en medio de una vegetación lujuriosa y selvática.
Entrar al mundo de los cenotes es todo una sensación de irrealidad, en fotografías observo una entrada en una escalera de piedras, que da lugar a una especie de lago azul, subterráneo, y de las rocas penden por doquier, las estalactitas que se fueron formando en el devenir del tiempo, son iluminadas por la luz artificial, que da al agua un color azul celeste, intenso, y muchos aprovechan para baños de inmersión. En otros cenotes, hay exploración científica, de las grutas subterráneas. También hay buceo, de tipo turístico, y/o científico.
Sobre las paredes, al descender, también hay muchísimo verde, que es como si la vegetación luchara por llegar hasta el agua, y los colores verdes de las plantas, el agua azul intenso, y la profundidad, da una imagen difícil de olvidar. En fotografías, hay personas que se tiran, parados, al agua, desde lo alto. Y las imágenes de los buceadores, en el agua azul, donde se filtra la luz de la superficie, son maravillosas.
También son útiles, el bloqueador solar biodegradable, las gorras, y los sombreros, y siempre, las botellas con agua.
La ciudad de Mérida, antes de la llegada de los españoles, ese territorio era conocido por los mayas como T’ho, cuyo significado es cinco cerros, y tiempo atrás recibió el nombre de Ichcaanzihó. Sobre ese asentamiento maya, se fundó la ciudad el 6  de enero de 1542, por Francisco de Montejo, el Mozo, quien la nombró Mérida, porque las antiguas fortificaciones prehispánicas le recordaron las ruinas romanas, que se conservan en la ciudad homónima, de Extremadura en España.
El centro de la ciudad se reservó para la Plaza Mayor, y se emplearon las piedras sagradas de los templos indígenas, para construir las casas y edificios públicos de los conquistadores, tales como las Casas Reales y el Cabildo, así como los Templos de la nueva fe cristiana, entre los que sobresalió la Catedral de San Ildefonso.
Mérida es caracterizada por la arquitectura colonial, estilo sobrio, donde existen construcciones de techo alto, y grandes ventanas, predominantemente en el actual centro histórico, pero por sobre todo es conocido por el color de la cantera, material propio de la región, con el que fueron levantados muchos de sus edificios, que hace resaltar aún más, la iluminación del sol, aspecto que le ha valido, en nuestros días, el sobrenombre de “ciudad blanca”, hecho apoyado también en la tradición de sus habitantes, mantenida por muchos años de utilizar colores vivos, para pintar sus predios.
Durante la colonia, el desarrollo urbano fue concéntrico, y de acuerdo con los cánones de la época, siguió un esquema cuadrangular, con calles trazadas, a manera de un tablero de ajedrez, cuya estructura original, perdura hasta nuestros días.
Hacia los cuatro puntos cardinales de su Plaza Mayor, lo población quedaría dividida finalmente, en cuatro secciones, con sus barrios, que adoptaron los nombres de sus santos patrones, de tal forma que al sur quedó San Sebastián, al poniente, Santiago, y Santa Catarina, al oriente San Cristóbal, y al norte Santa Lucía y Santa Ana.
Prácticamente esta disposición, determinaba, de manera clara, los barrios, considerados de extramuros, para los habitantes indígenas, mientra que el centro de la ciudad se reservaba para los colonos españoles.
La ciudad marcó sus límites, por medio de siete arcos, sin embargo el desbordamiento urbano, los envolvió, y actualmente solo permanecen tres estructuras, San Juan, Dragones y el Del Puente, como testigos de lo que fue la traza urbana, de la época colonial.
A finales del siglo XIX, el creciente desarrollo económico, y el auge henequenero, provocaron la construcción de imponentes haciendas, y hermosas casonas, que le dieron otra apariencia a la ciudad, que aún hoy puede apreciarse en el tradicional Paseo de Montejo.
La industria henequenera, es una agroindustria, que nace del cultivo del henequén o sisal, planta autóctona de Yucatán, Méjico, conocida por los mayas como ki, cuya fibra, dura y de características tales que favorecen su hilado, es primero extraída de la planta y se procesa textilmente en diferentes formas. Se confeccionan productos de uso doméstico, comercial, agrícola e industrial. El amarre de las embarcaciones, dependía de esta industria, así como el embalaje de heno y de la paja, que también fue dependiente de la fibra del henequén.
Así se fue construyendo la ciudad, y hoy sus edificaciones coloniales, y sus monumentos, conviven con los edificios neoclásicos, y la infraestructura contemporánea.
En Mérida, se une lo antiguo y lo nuevo, el respeto a las costumbres, y la apertura a la modernidad, su historia está plasmada en piedra, y se descubre en cada uno de sus monumentos, la auténtica tradición cultural de su entorno, visitarla es llenarse de arte y belleza, que solo se vive en un destino como Mérida, la de Yucatán.
Mientras se hace propaganda de la ciudad, se muestra una hermosa fotografía de una jovencita, autóctona, con fuertes rasgos mayas,
quien tiene una vestimenta intensamente bordada, la vestimenta es blanca, y los bordados son grandes flores multicolores, de su cuello penden varios collares, con un crucifijo, y muestra también un adorno floral en su cabeza, conformando un hermoso marco de bienvenida.
Plaza principal y alrededores: El Palacio de Gobierno tuvo su antecedente en la Casa Real, sede del Gobierno Colonial, servía tanto para despacho de los negocios administrativos, de gobierno, como habitación para los representantes de la Corona.
Consumada la independencia, se le denominó Palacio de Gobierno, y a final del siglo XIX, el antiguo inmueble fue destruido, para construir el que ahora se conoce.
El Palacio, de estilo ecléctico, clasicista, tiene dos niveles, y cubre una superficie de 42  metros de frente, y fondo, y en su interior se destaca el patio central de grandes dimensiones, su decoración cuenta con 27  murales, realizados entre 1971  y 1978, por el reconocido pintor, yucateco, Fernando Castro Pacheco, los que están distribuidos en las dos plantas del inmueble, en las galerías, en el salón de la historia y en el cubo de la escalera.
Se observa un hermoso campanario.
La Iglesia Catedral fue construida 19  años, después de la fundación de Mérida, en 1561, por petición del rey Felipe II, y se erigió la Iglesia de la Capital Yucateca, y se le dio por titular a San Ildefonso, arzobispo de Toledo.
Se convirtió en la primera catedral que se erigió en tierra firme en el continente americano.
Su estilo arquitectónico es morisco, en las torres y en el interior, y su fachada es renacentista. Tiene retablos de estilo barroco, en uno de sus muros.
Su puerta principal, es conocida como Puerta del Perdón, flanqueada, por esculturas de San Pedro y San Pablo.
La maquinaria del enorme reloj que ostenta fue fabricada en Londres en 1731, y estuvo en servicios hasta 1871.
En el interior se descubre un gran espacio de tres naves, con bóvedas casetonadas, y de lacerías góticas. La capilla del Cristo de las Ampollas, 1656, el Bautisterio, y Capilla del Sagrario, de 1904.
La Sacristía y Capilla de San José, 1610, así como la Capilla del Rosario, también de 1610.
En el altar mayor, se destaca la imagen del llamado Cristo de la Unidad, obra del escultor madrileño, Ramón Lapayese del Río, la cual mide 7,65  metros de altura, y está elaborada en madera de abedul.
Hay un Museo de Arte Contemporáneo, que se llama Ateneo de Yucatán. Es un difusor del arte contemporáneo en el sureste mejicano.
La Casa de Montejo, que fue construida entre 1543  y 1549, por Francisco de Montejo y León, el Mozo, por órdenes de su padre, con la finalidad de ser la morada de los conquistadores, su fachada principal, es la única que no ha sufrido alteraciones, es considerada la joya de arte plateresco, más valiosa, de la arquitectura civil de la Nación de Méjico. Labrada en piedra, en ella se distinguen, originales figuras de personajes y seres mitológicos, arriba el balcón central, destaca el imponente escudo heráldico familiar del conquistador.
El estudio técnico del pórtico delata que en la parte inferior se devela obra de mano europea, y en la parte alta, que es más reciente, es de ejecución indígena.
La Plaza Grande, es el obligado punto de partida para conocer Mérida, es su Plaza Mayor, es donde se desarrolla la vida política, eclesiástica y civil de la ciudad.
En la plaza grande, hubo importantes sucesos, como la ejecución del líder indígena Jacinto Canek, y las luchas de los federalistas.
Jacinto Canek había nacido en la ciudad de San Francisco de Campeche, en 1730, y en 1761, encabezó una rebelión indígena contra el dominio español, en 1761, muriendo ejecutado el 14  de diciembre del mismo año, por el Gobernador de turno de Yucatán, el brigadier José Crespo y Honorato.
Jacinto fue formado por religiosos franciscanos en el convento mayor de Mérida, era maya, y debido a su temperamento rebelde, fue expulsado, y se convirtió en tahonero. Se reveló contras las injusticias sociales y sometimiento de los mayas en Yucatán.
La palabra tahonero, viene de poseer o trabajar una tahona, que puede ser considerado un lugar donde se fabrica pan, o una panadería.
También tahona puede referirse al molino para hacer harina, hecho funcionar por la fuerza de caballos o mulos.
En 1871, la plaza grande, recibió una pequeña ampliación, las cuatro líneas de transporte urbano, los tranvías, partían de ese punto, y en 1886  y 1889, se construyó en su centro un quiosco de doble planta, para los músicos.
En 1915, la plaza, fue remodelada, que eliminó los signos del régimen político derrotado, se levantó la primera plataforma central octogonal, se instalaron asientos binarios, y se sembraron arbustos, y en 1959, se introdujo la luz mercurial.
El Palacio Municipal, edificado durante el gobierno de Santiago Aguirre, 1734-1736, sufrió varias modificaciones en su fachada, y aquí se decidió la independencia de Yucatán, respecto a España.
En 1871, se colocó el primer reloj, de la ciudad de Mérida, asimismo se celebraban las fiestas regionales en Septiembre y en Mayo, hasta 1892, cuando se inauguró el actual Palacio de Gobierno.
Tiene un Centro Cultural,  llamado Olimpo, y un teatro Daniel Ayala. Sitios muy visitados.
En el Parque Hidalgo, está el Parque de la Madre, y la Iglesia de la Tercera Orden. Ésta iglesia se construyó en el siglo XVII, su estilo es barroco, con influencia indígena, en sus esculturas de piedra, también se la conoce como Iglesia de Jesús, fue edificada por mandato de los Jesuitas, al igual que otras construcciones de la época, para levantarla se utilizaron elementos arqueológicos mayas, que aún se pueden admirar en su costado sur.
En la fachada hay un vitral antiguo. Hay dos campanarios. Está ornamentada con motivos vegetales.
En su interior se contemplan frescos, que representan escenas bíblicas, pintados en sus muros. Hay un altar de madera con incrustaciones de oro, y una cúpula semiesférica, de tambor circular, que tiene una influencia franciscana, bastante marcada.
La decoración llega hasta las bóvedas, pintadas con flores.
Hay otro teatro, llamado José Peón Contreras.
Y está la Universidad Autónoma de Yucatán.
(UADY) Fue fundada bajo la tutela de los Jesuitas, el Colegio San Pedro de la Real y Pontificia Universidad de San Francisco Javier, que abrió sus puertas en 1618, y que en 1624, se llamó Universidad  Real y Pontificia de San Javier.
En 1751, sirvió de cuna al Seminario Conciliar de San Ildefonso. Cuando en 1767, Carlos III, ordenó la expulsión de los Jesuitas, de todos estos dominios españoles, la educación fue absorbida por el Seminario Conciliar.
En 1824, nació la Universidad Literaria.
Teatro Armando Manzanero, que antes se llamó Teatro Mérida, y hay otro Teatro Felipe Carrillo Puerto.
Hay un sitio llamado exconvento de las monjas, la Casa de la Cultura, y Casa de las Artesanías del Estado de Yucatán, se construyó en el siglo XVI, para alojar una congregación de monjas concepcionistas, su arquitectura es de estilo gótico, y un atractivo importante es su mirador, donde se observa la ciudad de Mérida. El conjunto está formado, por un atrio, un templo, y una casa cural, el segundo tiene una sola nave, con bóveda de cañón corrido, y la cubierta del presbiterio, es una bóveda vacía. Formado por tres pasillos con arcos de medio punto, la cubierta es de bahpec, cal y piedras, los rollizos de madera y los barandales, son del mismo material.
Fomenta las principales manifestaciones artísticas, música, danza, teatro y plástica.
Hay un Parque, llamado Zoológico del Centenario, con motivo de la celebración de la Independencia en 1810, se presentó un proyecto para realizar un parque recreativo, cercano a la ciudad, cuya idea original fue la creación de un jardín botánico.
Al principio se trabajó en la instalación de una alameda, quiosco y bancas, un lago que serviría para ejercicio de natación, y remo, así como las entradas con novedosos detalles arquitectónicos.
La colonia cubana añadió el donativo de una fuente de mármol.
El local fue provisto de faisanes, avestruces, gansos, cisnes, y otros animales.
El acceso principal fue destinado para carruajes, y los laterales para peatones.
El nombre inicial iba a ser Parque de la Independencia, sin embargo, el 27 de septiembre, de 1910, se plantó un árbol de zapote, llamado el centenario, de cuyo nombre deriva ahora el nombre del Parque Zoológico, El Centenario.
La remodelación más importante fue en 1962.
Cuenta con seis áreas, aviario, herpetario, primates, mamíferos, área de juegos y galería.
Se pueden ver distintos animales y hay también un Museo de Historia Natural, que su creación fue durante la gestión municipal de C. Rodríguez Abraham, de 1985  a 1987.
Esta diseñado para tomar conciencia del pasado y el futuro de nuestro planeta, y de los seres en que en él coexistimos.
Hay distintas edificaciones en los distintos barrios de la ciudad, hay un Museo de Arte Popular, y como tiene como sede la Casa Molina, residencia principios del siglo XX, el Museo se reinauguró en Julio del 2007. Promueve y difunde las expresiones de diferentes etnias de la nación. Para revindicar las culturas indígenas, ejemplo y matriz del patrimonio nacional mejicano.
Hay otro museo, el de la canción Yucateca, y fue erigido en honor a los máximos representantes de la trova yucateca, como Ricardo Palmerín, Guty Cárdenas, Juan A. Cereto, y Pastor Cervera. En él hay retratos al óleo, esculturas, instrumentos musicales, objetos personales y documentos, que pertenecieron a estos importantes personajes de la música yucateca.
Hay un Centro cultural del niño yucateco. (CECUNY)
Está la Iglesia de San Juan Bautista, y el arco de San Juan, que al igual de los otros arcos, que aún se conservan, fue construido por el 1690, para delimitar Mérida, como parte de un posible proyecto, para su fortificación, que nunca se realizó.
El arco de San Juan es el de mayores dimensiones, y se encuentra en la antigua salida al Camino Real, a Campeche.
En el remate, un nicho alberga una pequeña escultura, de San Juan Bautista.
Está por ejemplo el barrio de San Sebastián, y la ermita de Santa Isabel, con la Iglesia de San Sebastián.
Hay otros barrios, como el de Santa Ana, el de Santa Lucía, el de San Cristóbal, donde se erige el Museo de la ciudad, un espacio de importancia para la ciudad de Mérida, tanto por su arquitectura, como por su valor histórico.
El Ex Palacio Federal de Correos, el Mercado de San Benito, también en el barrio de San Cristóbal, y el Mercado Lucas de Gálvez, con todo tipo de alimentos, frutas, verduras, carnes, aves, pescado, como también artesanías, joyerías, zapatos, y un sinfín de artículos.
Cerca del Paseo Montejo, está el Museo Regional de Antropología e Historia, Palacio Cantón.
Y se encuentra el Monumento a la Patria, se levanta en la tercera glorieta, del Paseo de Montejo, y es el único monumento, tallado en piedra en Méjico, fue realizado por el maestro colombiano, Rómulo Rozo, inaugurado por el Presidente de la República, Adolfo Ruiz Cortines, en 1956, y narra la historia de Méjico, sugiere el origen marino del pueblo de los itzáes, y sus 31  columnas representan los 28 estados de la República, 2 territorios, y el distrito federal. Aquí fueron plasmadas las diferentes etapas, la colonia, la independencia, la reforma, y la revolución, con múltiples personajes simbólicos y la piedra, el agua, el fuego y los metales, también están representados. Esta obra de arte, de 14  metros de altura, resguarda los restos de su creador, quien vivió, sus últimos 33  años de su vida, en la ciudad de Mérida.
En el barrio de Itzimná, está la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el sitio donde se encontraban, el adoratorio al dios Maya, Itzamná. En 1572, los conquistadores levantaron una pequeña Capilla, de la que aún se conserva su Pila Bautismal. Más tarde, en 1710, se edificó el Templo que hoy se conserva.
Se veneró aquí, por años, al Cristo de las Esquipulas, y que estuvo dedicado a San Miguel Arcángel, posteriormente.
Mérida es un gran corredor turístico, y Centro de Convenciones.
La historia y desarrollo de las haciendas, en Yucatán, se dieron en condiciones especiales, originariamente el término “hacienda”, refería a un “conjunto de bienes”, por eso se podía llamar, hacienda de ovejas, a un rebaño, o hacienda de indios, a la milpa, el jacal y otras pertenencias de los indígenas.
La milpa es un agroecosistema mesoamericano, cuyos elementos productivos son maíz, frijol y calabaza, apodados a veces “las tres hermanas”, milpa deriva del náhuatl milli, parcela y pan, encima, en, lo que significa: “lo que se siembra encima de la parcela.”
Por otra parte, el vocablo jacal hace referencia a la vivienda de origen indígena en Mesoamérica., y actualmente se la asocia a las viviendas más humildes.
Durante los primeros años de la época colonial, las ahora llamadas haciendas, eran más bien estancias, asignadas a los encomenderos españoles, y en el transcurso del siglo XVII, las estancias fueron creciendo en extensión y en número, y se situaron en regiones cada vez más apartadas, de las poblaciones importantes, pero su actividad primordial siguió siendo, la producción del ganado. Durante el siglo XIX, muchas de las haciendas maicero-ganaderas, especialmente las de Mérida, se transformaron en henequeneras, por el sisal.
A mediados de 1940, cuando se inventaron los hilos sintéticos, la industria del henequén o sisal, cayó en forma abrupta, y con ello el esplendor de las haciendas.
En la última década del siglo XX, las haciendas de Yucatán, reflorecieron, ahora, con lugares de perfecta armonía, para el descanso, la reflexión, y la meditación, pero sobre todo, ofreciendo a los visitantes, experiencias únicas.
En otro tiempo, casas de máquinas, ahora, restaurantes, comida yucateca contemporánea. Antes establos y corrales, ahora albercas, y spas. Antiguas estancias señoriales, ahora propiedades transformadas en sitios de descanso, que Yucatán ofrece al mundo…

  
  

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