Lydia
conoció la ciudad de Mérida, en Méjico:
Una
paciente, la señora Lydia, fue a conocer la península de Yucatán, en Méjico, y
en la península, recorrió entre otros sitios la ciudad de Mérida, que es un
sitio importante, en el lugar.
Me
trajo una revista, donde se hace mención de estos sitios y deseo compartir la
información. Me quedé muy embelesado, viendo las fotografías, de sitios tan
hermosos.
El
estado de Yucatán está al sureste de la república Mexicana, localizada en la
parte central de la península de Yucatán, colindando al norte con el Golfo de
Méjico, y al oeste y suroeste con Campeche. Su extensión, es de 43.379 kilómetros cuadrados, y tiene a su cargo
106 municipios.
Tiene
climas variables, puede ser cálido semiseco a lo largo del litoral, y cálido
subhúmedo, con lluvias en verano, en el resto del estado.
Tiene
una temperatura media entre 25 y 35 grados centígrados, y puede ser un poquito
más fresco en invierno.
En
recomendaciones para el viajero comenta que hay que ir con ropa fresca, y de
colores claros, zapatos cerrados cómodos, en las zonas arqueológicas, y
sandalias para la playa y para los cenotes, que son muy frecuentes en Yucatán,
y son grandes acúmulos de agua subterránea, en medio de una vegetación
lujuriosa y selvática.
Entrar
al mundo de los cenotes es todo una sensación de irrealidad, en fotografías
observo una entrada en una escalera de piedras, que da lugar a una especie de
lago azul, subterráneo, y de las rocas penden por doquier, las estalactitas que
se fueron formando en el devenir del tiempo, son iluminadas por la luz
artificial, que da al agua un color azul celeste, intenso, y muchos aprovechan
para baños de inmersión. En otros cenotes, hay exploración científica, de las
grutas subterráneas. También hay buceo, de tipo turístico, y/o científico.
Sobre
las paredes, al descender, también hay muchísimo verde, que es como si la
vegetación luchara por llegar hasta el agua, y los colores verdes de las
plantas, el agua azul intenso, y la profundidad, da una imagen difícil de
olvidar. En fotografías, hay personas que se tiran, parados, al agua, desde lo
alto. Y las imágenes de los buceadores, en el agua azul, donde se filtra la luz
de la superficie, son maravillosas.
También
son útiles, el bloqueador solar biodegradable, las gorras, y los sombreros, y
siempre, las botellas con agua.
La
ciudad de Mérida, antes de la llegada de los españoles, ese territorio era
conocido por los mayas como T’ho, cuyo significado es cinco cerros, y tiempo
atrás recibió el nombre de Ichcaanzihó. Sobre ese asentamiento maya, se fundó
la ciudad el 6 de enero de 1542, por
Francisco de Montejo, el Mozo, quien la nombró Mérida, porque las antiguas
fortificaciones prehispánicas le recordaron las ruinas romanas, que se
conservan en la ciudad homónima, de Extremadura en España.
El
centro de la ciudad se reservó para la Plaza
Mayor, y se emplearon las piedras sagradas de los templos
indígenas, para construir las casas y edificios públicos de los conquistadores,
tales como las Casas Reales y el Cabildo, así como los Templos de la nueva fe
cristiana, entre los que sobresalió la Catedral de San Ildefonso.
Mérida
es caracterizada por la arquitectura colonial, estilo sobrio, donde existen
construcciones de techo alto, y grandes ventanas, predominantemente en el
actual centro histórico, pero por sobre todo es conocido por el color de la
cantera, material propio de la región, con el que fueron levantados muchos de
sus edificios, que hace resaltar aún más, la iluminación del sol, aspecto que
le ha valido, en nuestros días, el sobrenombre de “ciudad blanca”, hecho
apoyado también en la tradición de sus habitantes, mantenida por muchos años de
utilizar colores vivos, para pintar sus predios.
Durante
la colonia, el desarrollo urbano fue concéntrico, y de acuerdo con los cánones de
la época, siguió un esquema cuadrangular, con calles trazadas, a manera de un
tablero de ajedrez, cuya estructura original, perdura hasta nuestros días.
Hacia
los cuatro puntos cardinales de su Plaza Mayor, lo población quedaría dividida
finalmente, en cuatro secciones, con sus barrios, que adoptaron los nombres de
sus santos patrones, de tal forma que al sur quedó San Sebastián, al poniente,
Santiago, y Santa Catarina, al oriente San Cristóbal, y al norte Santa Lucía y
Santa Ana.
Prácticamente
esta disposición, determinaba, de manera clara, los barrios, considerados de
extramuros, para los habitantes indígenas, mientra que el centro de la ciudad
se reservaba para los colonos españoles.
La
ciudad marcó sus límites, por medio de siete arcos, sin embargo el
desbordamiento urbano, los envolvió, y actualmente solo permanecen tres
estructuras, San Juan, Dragones y el Del Puente, como testigos de lo que fue la
traza urbana, de la época colonial.
A
finales del siglo XIX, el creciente desarrollo económico, y el auge henequenero,
provocaron la construcción de imponentes haciendas, y hermosas casonas, que le
dieron otra apariencia a la ciudad, que aún hoy puede apreciarse en el
tradicional Paseo de Montejo.
La
industria henequenera, es una agroindustria, que nace del cultivo del henequén
o sisal, planta autóctona de Yucatán, Méjico, conocida por los mayas como ki,
cuya fibra, dura y de características tales que favorecen su hilado, es primero
extraída de la planta y se procesa textilmente en diferentes formas. Se confeccionan
productos de uso doméstico, comercial, agrícola e industrial. El amarre de las
embarcaciones, dependía de esta industria, así como el embalaje de heno y de la
paja, que también fue dependiente de la fibra del henequén.
Así
se fue construyendo la ciudad, y hoy sus edificaciones coloniales, y sus
monumentos, conviven con los edificios neoclásicos, y la infraestructura
contemporánea.
En
Mérida, se une lo antiguo y lo nuevo, el respeto a las costumbres, y la
apertura a la modernidad, su historia está plasmada en piedra, y se descubre en
cada uno de sus monumentos, la auténtica tradición cultural de su entorno,
visitarla es llenarse de arte y belleza, que solo se vive en un destino como
Mérida, la de Yucatán.
Mientras
se hace propaganda de la ciudad, se muestra una hermosa fotografía de una
jovencita, autóctona, con fuertes rasgos mayas,
quien
tiene una vestimenta intensamente bordada, la vestimenta es blanca, y los
bordados son grandes flores multicolores, de su cuello penden varios collares,
con un crucifijo, y muestra también un adorno floral en su cabeza, conformando
un hermoso marco de bienvenida.
Plaza
principal y alrededores: El Palacio de Gobierno tuvo su antecedente en la
Casa Real, sede del Gobierno Colonial,
servía tanto para despacho de los negocios administrativos, de gobierno, como
habitación para los representantes de la Corona.
Consumada
la independencia, se le denominó Palacio de Gobierno, y a final del siglo XIX,
el antiguo inmueble fue destruido, para construir el que ahora se conoce.
El
Palacio, de estilo ecléctico, clasicista, tiene dos niveles, y cubre una
superficie de 42 metros de frente, y
fondo, y en su interior se destaca el patio central de grandes dimensiones, su
decoración cuenta con 27 murales,
realizados entre 1971 y 1978, por el
reconocido pintor, yucateco, Fernando Castro Pacheco, los que están
distribuidos en las dos plantas del inmueble, en las galerías, en el salón de
la historia y en el cubo de la escalera.
Se
observa un hermoso campanario.
La Iglesia Catedral fue construida 19 años, después de la fundación de Mérida, en
1561, por petición del rey Felipe II, y se erigió la Iglesia de la Capital Yucateca,
y se le dio por titular a San Ildefonso, arzobispo de Toledo.
Se
convirtió en la primera catedral que se erigió en tierra firme en el continente
americano.
Su
estilo arquitectónico es morisco, en las torres y en el interior, y su fachada
es renacentista. Tiene retablos de estilo barroco, en uno de sus muros.
Su
puerta principal, es conocida como Puerta del Perdón, flanqueada, por
esculturas de San Pedro y San Pablo.
La
maquinaria del enorme reloj que ostenta fue fabricada en Londres en 1731, y
estuvo en servicios hasta 1871.
En el
interior se descubre un gran espacio de tres naves, con bóvedas casetonadas, y
de lacerías góticas. La capilla del Cristo de las Ampollas, 1656, el
Bautisterio, y Capilla del Sagrario, de 1904.
La Sacristía y Capilla de San José, 1610,
así como la Capilla
del Rosario, también de 1610.
En el
altar mayor, se destaca la imagen del llamado Cristo de la Unidad, obra del escultor
madrileño, Ramón Lapayese del Río, la cual mide 7,65 metros de altura, y está elaborada en madera
de abedul.
Hay
un Museo de Arte Contemporáneo, que se llama Ateneo de Yucatán. Es un difusor
del arte contemporáneo en el sureste mejicano.
La Casa de Montejo, que fue
construida entre 1543 y 1549, por
Francisco de Montejo y León, el Mozo, por órdenes de su padre, con la finalidad
de ser la morada de los conquistadores, su fachada principal, es la única que
no ha sufrido alteraciones, es considerada la joya de arte plateresco, más
valiosa, de la arquitectura civil de la Nación de Méjico. Labrada en piedra, en ella se
distinguen, originales figuras de personajes y seres mitológicos, arriba el
balcón central, destaca el imponente escudo heráldico familiar del
conquistador.
El
estudio técnico del pórtico delata que en la parte inferior se devela obra de
mano europea, y en la parte alta, que es más reciente, es de ejecución
indígena.
La Plaza Grande, es el obligado punto de
partida para conocer Mérida, es su Plaza Mayor, es donde se desarrolla la vida
política, eclesiástica y civil de la ciudad.
En la
plaza grande, hubo importantes sucesos, como la ejecución del líder indígena
Jacinto Canek, y las luchas de los federalistas.
Jacinto
Canek había nacido en la ciudad de San Francisco de Campeche, en 1730, y en
1761, encabezó una rebelión indígena contra el dominio español, en 1761,
muriendo ejecutado el 14 de diciembre
del mismo año, por el Gobernador de turno de Yucatán, el brigadier José Crespo
y Honorato.
Jacinto
fue formado por religiosos franciscanos en el convento mayor de Mérida, era
maya, y debido a su temperamento rebelde, fue expulsado, y se convirtió en
tahonero. Se reveló contras las injusticias sociales y sometimiento de los mayas
en Yucatán.
La
palabra tahonero, viene de poseer o trabajar una tahona, que puede ser
considerado un lugar donde se fabrica pan, o una panadería.
También
tahona puede referirse al molino para hacer harina, hecho funcionar por la
fuerza de caballos o mulos.
En
1871, la plaza grande, recibió una pequeña ampliación, las cuatro líneas de
transporte urbano, los tranvías, partían de ese punto, y en 1886 y 1889, se construyó en su centro un quiosco
de doble planta, para los músicos.
En
1915, la plaza, fue remodelada, que eliminó los signos del régimen político
derrotado, se levantó la primera plataforma central octogonal, se instalaron
asientos binarios, y se sembraron arbustos, y en 1959, se introdujo la luz
mercurial.
El
Palacio Municipal, edificado durante el gobierno de Santiago Aguirre,
1734-1736, sufrió varias modificaciones en su fachada, y aquí se decidió la
independencia de Yucatán, respecto a España.
En
1871, se colocó el primer reloj, de la ciudad de Mérida, asimismo se celebraban
las fiestas regionales en Septiembre y en Mayo, hasta 1892, cuando se inauguró
el actual Palacio de Gobierno.
Tiene
un Centro Cultural, llamado Olimpo, y un
teatro Daniel Ayala. Sitios muy visitados.
En el
Parque Hidalgo, está el Parque de la
Madre, y la
Iglesia de la Tercera
Orden. Ésta iglesia se construyó en el siglo XVII, su estilo
es barroco, con influencia indígena, en sus esculturas de piedra, también se la
conoce como Iglesia de Jesús, fue edificada por mandato de los Jesuitas, al
igual que otras construcciones de la época, para levantarla se utilizaron
elementos arqueológicos mayas, que aún se pueden admirar en su costado sur.
En la
fachada hay un vitral antiguo. Hay dos campanarios. Está ornamentada con
motivos vegetales.
En su
interior se contemplan frescos, que representan escenas bíblicas, pintados en
sus muros. Hay un altar de madera con incrustaciones de oro, y una cúpula
semiesférica, de tambor circular, que tiene una influencia franciscana,
bastante marcada.
La
decoración llega hasta las bóvedas, pintadas con flores.
Hay
otro teatro, llamado José Peón Contreras.
Y
está la Universidad Autónoma
de Yucatán.
(UADY)
Fue fundada bajo la tutela de los Jesuitas, el Colegio San Pedro de la Real y Pontificia Universidad
de San Francisco Javier, que abrió sus puertas en 1618, y que en 1624, se llamó
Universidad Real y Pontificia de San
Javier.
En
1751, sirvió de cuna al Seminario Conciliar de San Ildefonso. Cuando en 1767,
Carlos III, ordenó la expulsión de los Jesuitas, de todos estos dominios
españoles, la educación fue absorbida por el Seminario Conciliar.
En 1824,
nació la Universidad
Literaria.
Teatro
Armando Manzanero, que antes se llamó Teatro Mérida, y hay otro Teatro Felipe
Carrillo Puerto.
Hay
un sitio llamado exconvento de las monjas, la Casa de la Cultura, y Casa de las Artesanías del Estado de
Yucatán, se construyó en el siglo XVI, para alojar una congregación de monjas
concepcionistas, su arquitectura es de estilo gótico, y un atractivo importante
es su mirador, donde se observa la ciudad de Mérida. El conjunto está formado,
por un atrio, un templo, y una casa cural, el segundo tiene una sola nave, con
bóveda de cañón corrido, y la cubierta del presbiterio, es una bóveda vacía.
Formado por tres pasillos con arcos de medio punto, la cubierta es de bahpec,
cal y piedras, los rollizos de madera y los barandales, son del mismo material.
Fomenta
las principales manifestaciones artísticas, música, danza, teatro y plástica.
Hay
un Parque, llamado Zoológico del Centenario, con motivo de la celebración de la Independencia en
1810, se presentó un proyecto para realizar un parque recreativo, cercano a la
ciudad, cuya idea original fue la creación de un jardín botánico.
Al
principio se trabajó en la instalación de una alameda, quiosco y bancas, un
lago que serviría para ejercicio de natación, y remo, así como las entradas con
novedosos detalles arquitectónicos.
La
colonia cubana añadió el donativo de una fuente de mármol.
El
local fue provisto de faisanes, avestruces, gansos, cisnes, y otros animales.
El
acceso principal fue destinado para carruajes, y los laterales para peatones.
El
nombre inicial iba a ser Parque de la Independencia, sin embargo, el 27 de septiembre,
de 1910, se plantó un árbol de zapote, llamado el centenario, de cuyo nombre
deriva ahora el nombre del Parque Zoológico, El Centenario.
La
remodelación más importante fue en 1962.
Cuenta
con seis áreas, aviario, herpetario, primates, mamíferos, área de juegos y
galería.
Se
pueden ver distintos animales y hay también un Museo de Historia Natural, que
su creación fue durante la gestión municipal de C. Rodríguez Abraham, de
1985 a 1987.
Esta
diseñado para tomar conciencia del pasado y el futuro de nuestro planeta, y de
los seres en que en él coexistimos.
Hay
distintas edificaciones en los distintos barrios de la ciudad, hay un Museo de
Arte Popular, y como tiene como sede la Casa
Molina, residencia principios del siglo XX, el Museo se
reinauguró en Julio del 2007. Promueve y difunde las expresiones de diferentes
etnias de la nación. Para revindicar las culturas indígenas, ejemplo y matriz
del patrimonio nacional mejicano.
Hay
otro museo, el de la canción Yucateca, y fue erigido en honor a los máximos
representantes de la trova yucateca, como Ricardo Palmerín, Guty Cárdenas, Juan
A. Cereto, y Pastor Cervera. En él hay retratos al óleo, esculturas,
instrumentos musicales, objetos personales y documentos, que pertenecieron a
estos importantes personajes de la música yucateca.
Hay
un Centro cultural del niño yucateco. (CECUNY)
Está la Iglesia de San Juan
Bautista, y el arco de San Juan, que al igual de los otros arcos, que aún se
conservan, fue construido por el 1690, para delimitar Mérida, como parte de un
posible proyecto, para su fortificación, que nunca se realizó.
El
arco de San Juan es el de mayores dimensiones, y se encuentra en la antigua
salida al Camino Real, a Campeche.
En el
remate, un nicho alberga una pequeña escultura, de San Juan Bautista.
Está
por ejemplo el barrio de San Sebastián, y la ermita de Santa Isabel, con la Iglesia de San Sebastián.
Hay
otros barrios, como el de Santa Ana, el de Santa Lucía, el de San Cristóbal,
donde se erige el Museo de la ciudad, un espacio de importancia para la ciudad
de Mérida, tanto por su arquitectura, como por su valor histórico.
El Ex
Palacio Federal de Correos, el Mercado de San Benito, también en el barrio de
San Cristóbal, y el Mercado Lucas de Gálvez, con todo tipo de alimentos,
frutas, verduras, carnes, aves, pescado, como también artesanías, joyerías,
zapatos, y un sinfín de artículos.
Cerca
del Paseo Montejo, está el Museo Regional de Antropología e Historia, Palacio
Cantón.
Y se
encuentra el Monumento a la
Patria, se levanta en la tercera glorieta, del Paseo de
Montejo, y es el único monumento, tallado en piedra en Méjico, fue realizado
por el maestro colombiano, Rómulo Rozo, inaugurado por el Presidente de la República, Adolfo Ruiz
Cortines, en 1956, y narra la historia de Méjico, sugiere el origen marino del
pueblo de los itzáes, y sus 31 columnas
representan los 28 estados de la
República, 2 territorios, y el distrito federal. Aquí fueron
plasmadas las diferentes etapas, la colonia, la independencia, la reforma, y la
revolución, con múltiples personajes simbólicos y la piedra, el agua, el fuego
y los metales, también están representados. Esta obra de arte, de 14 metros de altura, resguarda los restos de su
creador, quien vivió, sus últimos 33
años de su vida, en la ciudad de Mérida.
En el
barrio de Itzimná, está la
Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el sitio
donde se encontraban, el adoratorio al dios Maya, Itzamná. En 1572, los
conquistadores levantaron una pequeña Capilla, de la que aún se conserva su
Pila Bautismal. Más tarde, en 1710, se edificó el Templo que hoy se conserva.
Se
veneró aquí, por años, al Cristo de las Esquipulas, y que estuvo dedicado a San
Miguel Arcángel, posteriormente.
Mérida
es un gran corredor turístico, y Centro de Convenciones.
La
historia y desarrollo de las haciendas, en Yucatán, se dieron en condiciones
especiales, originariamente el término “hacienda”, refería a un “conjunto de
bienes”, por eso se podía llamar, hacienda de ovejas, a un rebaño, o hacienda
de indios, a la milpa, el jacal y otras pertenencias de los indígenas.
La
milpa es un agroecosistema mesoamericano, cuyos elementos productivos son maíz,
frijol y calabaza, apodados a veces “las tres hermanas”, milpa deriva del
náhuatl milli, parcela y pan, encima, en, lo que significa: “lo que se siembra
encima de la parcela.”
Por
otra parte, el vocablo jacal hace referencia a la vivienda de origen indígena
en Mesoamérica., y actualmente se la asocia a las viviendas más humildes.
Durante
los primeros años de la época colonial, las ahora llamadas haciendas, eran más
bien estancias, asignadas a los encomenderos españoles, y en el transcurso del
siglo XVII, las estancias fueron creciendo en extensión y en número, y se
situaron en regiones cada vez más apartadas, de las poblaciones importantes,
pero su actividad primordial siguió siendo, la producción del ganado. Durante
el siglo XIX, muchas de las haciendas maicero-ganaderas, especialmente las de
Mérida, se transformaron en henequeneras, por el sisal.
A
mediados de 1940, cuando se inventaron los hilos sintéticos, la industria del
henequén o sisal, cayó en forma abrupta, y con ello el esplendor de las
haciendas.
En la
última década del siglo XX, las haciendas de Yucatán, reflorecieron, ahora, con
lugares de perfecta armonía, para el descanso, la reflexión, y la meditación,
pero sobre todo, ofreciendo a los visitantes, experiencias únicas.
En
otro tiempo, casas de máquinas, ahora, restaurantes, comida yucateca
contemporánea. Antes establos y corrales, ahora albercas, y spas. Antiguas
estancias señoriales, ahora propiedades transformadas en sitios de descanso,
que Yucatán ofrece al mundo…
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