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domingo, 7 de diciembre de 2014

LA PEDAGOGÍA DE JESÚS.

La Pedagogía de JESÚS:

En el Profesorado de Biología del Instituto Nuestra Señora del Huerto de Rosario, el padre Gerardo, que es el asesor teológico, decidió dictar una conferencia, a las alumnas y alumnos de dos años, uno de los cuales era el de segundo, y me tocó a mí, asistir personalmente a dicho acto, y deseo retransmitirlo, ya que me fue muy valioso escucharlo, junto a mis alumnos, que serán los profesores de Biología futuros, que se esparcirán por las escuelas de toda la provincia.
El padre comenzó diciendo que lo que quería era, dar una idea de la Pedagogía de Jesús, ante los futuros docentes.
Y la idea de que por ejemplo, ha repartido las Biblias, era que, de acuerdo como Él iba actuando, a la gente, a sus discípulos, a su modo de enseñar, digamos pedagógico.
Lo primero a considerar, era, qué idea había en ese entonces, cuando vivió Jesús, del maestro, que no es la que nosotros tenemos en la actualidad, la de un docente, que está al frente, de una clase, que enseña una teoría, un conocimiento, de filosofía, de historia, de ciencias, o de matemáticas, sino que en la época de Jesús, el maestro, lo que enseñaba, era, un estilo de vida, su estilo de vida.
En definitiva, el maestro, no era, no tanto, el que, daba una doctrina, o una teoría, sino, era su estilo de vida, esa era la forma, digamos, de enseñar.
Por eso cuando Jesús, decía Bienaventurados los pobres, no lo decía, por decirlo, sino era una realidad que Él mismo vivía, pues, como Él dice, también, el Hijo del hombre, no tiene donde reclinar la cabeza.
Entonces, y esto es importante, lo que Él propone, en primer lugar, Él lo vive, de una manera perfecta, no.
Entonces, por un lado, eso, y por otro lado, generalmente los maestros, en Israel, eran laicos, y  le enseñaban a leer y escribir, de acuerdo, a la voluntad de Dios, lo que Dios quería, y ellos enseñaban la sabiduría de vivir, esto es fundamental, pues para el hebreo, lo importante, no era tanto vivir, sino, el saber vivir.
Es decir, vivir, sabiamente.
Por eso, a veces, al maestro, le daba mucho más importancia, y relevancia, el discípulo, que a su propio padre, y aquél que le había dado la vida, era su padre, pero el que le enseñaba a vivir era su maestro.
Entonces, no había Academias, no había Institutos, había tan solo un maestro que se podía rodear de discípulos, y ellos, lo acompañaban, lo seguían, no había títulos, sino su mismo estilo de vida, era enseñado por su maestro, y precisamente ese estilo de vida, lo que llamaba la atención, en el caso de Jesús, ya que en un momento dado, está caminando por la orilla del lago, y los siguen sus discípulos, y les dice: ¿Qué buscan? ¿Maestro, dónde vives? Y Él responde: Vengan y vean.
Los discípulos siguen al maestro.
Lo importante era el estilo de vida. Pero incluso, en ese mismo estilo de vida, Jesús, se diferencia, de los maestros de Israel, hay unas pequeñas diferencias.
Por ejemplo, Jesús era un maestro itinerante, los maestros, generalmente, tenían un lugar, donde se reunían con sus discípulos, y allí, impartían sus enseñanzas, su estilo de vida, etcétera, no, pero Él, iba y venía, paseaba por los pueblos, y aldeas, como relata el Evangelio, de Samaría, a Galilea, era un maestro, itinerante.
Y también guardaba ciertas características, los discípulos, por ejemplo, tenían el derecho a elegir, a su maestro, pero Jesús, llama, y elige a los que Él quiere, y en sus apóstoles, Él, llamó a los que Él quiso, para enseñarles y guiarlos a predicar.
Aquí tenemos una característica.
No fueron sus discípulos, sino el Maestro eligió a sus discípulos, aquí, y Jesús lo dice: No son ustedes los que me eligieron, soy yo, quien los eligió, y esto es un tema puntual.
Segundo, el discipulado, era tomado, como una etapa transitoria, en la vida, pero Jesús, quiere, que no sea una etapa transitoria, sino durante toda la vida.
No le está permitido, volverse atrás, Y el que pone la mano en el arado, y mira hacia atrás, no es digno de Mí…
Y entonces, si era elegido por Jesús, significaba, un compromiso de por vida.
Los discípulos, en esa época, estaban en función, con respecto al maestro, casi en forma de esclavos, fíjense que Jesús les dice, Ustedes son mis amigos, y también hay diferencias en el trato, ya no son siervos, sino ahora son mis amigos.
Y también, los que seguían a esos maestros, con gran fama y autoridad, por el contrario, lo que Jesús menos promete, es fama y prestigio, sino dificultades, inconvenientes, y aún persecuciones, etcétera.
Esto es más o menos, para tener más o menos, una idea somera, de cómo era, la relación entre el maestro y los discípulos, en la época de Jesús, y ahora veremos cómo enseñaba Jesús, cómo era su Pedagogía, qué recursos tenía.
Por ahora, vamos a ir viendo distintos ejemplos.
Y lo primero que hacía Jesús, era la pregunta, porque la pregunta, provoca la crisis de la respuesta, entonces, la metodología de Jesús, era, en cierta manera, era muy aproximada a la de Sócrates, por ejemplo, y quería que sus discípulos no sean pasivos, por eso provocaba con esas preguntas, digamos, las respuestas, lo hacía, para después sacar conclusiones, incluso Él mismo, pregunta para cuestionar, Él habló y dijo: ¿Qué buscan?
Maestro ¿dónde vives?
Vengan y vean, les contesta.
Les muestra la inquietud y les responde.
Después, cuando en un momento dado, el grupo de discípulos formado, con Jesús a la cabeza, hace como un sondeo de opinión, y dice, escuchen lo que dicen de Mí, y los apóstoles van diciendo, que era Elías, uno de los Profetas, y vuelve a provocar: Y ustedes, ¿quién dicen que soy?
Siempre, por medio de las preguntas, se acerca a la gente, a la viuda, ¿Por qué lloras?, y llora por el reciente fallecimiento del ser querido, y provoca después de eso, la Fe, de esa mujer, y luego resucita al muerto y se lo devuelve a la mujer.
Y ¿quién es más importante, el que está sentado a la mesa, o el que sirve?
Cuando, había gente, que buscaba ese prestigio, sentado en puestos de privilegio, y Jesús aprovecha esto, y pregunta ¿Quién es más importante? ¿Por qué piensan mal, los corazones?
¿Por qué dudaban?, le dice a Pedro, que lo ve caminar sobre las aguas, y cuando Pedro se siente hundir, le preguntó: Pedro, ¿por qué has dudado?
¿Qué quieres que haga contigo?, cuando se presenta un leproso.
¿Me amas más que éstos?, le dice a Pedro.
Gira alrededor de 200  preguntas, Jesús, y hay algunos ejemplos, si los quieren buscar en las Biblias, les expresó a los alumnos, en Marcos, capítulo 8, versículo 16 al 21.
Cuenten, mentalmente, en ese texto, cuántas preguntas hay.
Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan, y Jesús se dio cuenta y les dijo: a qué viene esa discusión, por el pan, todavía no comprenden ni entienden, ustedes están realmente enceguecidos, tiene ojos y no ven, oídos y no oyen, y cuantas canastas recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas, ellos les respondieron: doce, y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, cuantas canastas de trozos obtuvieron, y ellos les respondieron: siete, entonces Jesús les dijo: no comprenden. Palabra de Dios.
Y bueno, ¿cuántas preguntas hay?
Cinco, yo conté siete, expresó otra alumna.
Hay nueve, dice el Padre, cuenten, cuenten.
Por ejemplo: ¿Tienen ojos, y no ven? Es una, y la otra: ¿Tienen oídos, y no oyen?
Allí van dos.
¿Por qué discuten que no tienen pan? ¿Todavía no entienden ni comprenden?
¿Tienen acaso la mente cerrada?
¿No se acuerdan cuando repartí los cinco panes entre los cinco mil?
¿Y cuando repartí los siete panes entre cuatro mil, cuántos canastos de sobras recogieron?
¿Todavía no comprenden?
Y la idea, es cuánto contenido, en estas preguntas, no importa tanto el número.
Otro recurso, es la repetición, Jesús, no enseñó muchas cosas, sino lo que a Él le importaba, lo repitió, muchas veces, para que les quede grabado, al discípulo.
Ahora busquen en Mateo, capítulo 25, versículos 31 al 45.
Fíjense, que es como una parábola, que Jesús cuenta, porque en el Día del Juicio Final, sobre qué vamos a ser examinados…
Hay una frase muy hermosa que dice: En la tarde de la vida, seremos examinados sobre el amor.
Y ese amor, o cuáles son las obras de ese amor, las obras de caridad.
Cuenten en este texto, cuántas veces se repiten, esas obras de caridad.
A ver, que alguien lo lea.
Simplemente con la repetición, un recurso pedagógico de Jesús, para que se graben las seis obras de misericordia, tuve hambre, tuve sed, estuve encarcelado, estuve enfermo, y es un recurso muy usado por Jesús, la repetición.
Otro recurso es la cantidad de imágenes que Jesús usa, y de signos, precisamente para que esas imágenes, queden, son muy sencillas, por eso, las parábolas de Jesús, del sembrador, de la semilla, del trigo y la cizaña, eran imágenes, la mujer que busca la moneda perdida, el pastor que busca a la oveja perdida, eran imágenes que podían ser retenidas, fácilmente, les prestaban atención, a eso, si la gente veía, los pájaros del cielo, o los lirios del campo, se acordaban de lo que Jesús decía, y los pájaros no se preocupan, pues Dios les da su alimento.
Lo mismo en términos económicos, cuando Jesús hablaba de como fructificar los talentos, y así.
Cuando hablaba del Reino, y de esa red que arrastraba a los pescados del mar.
Se acordaban de la comparación con las personas y el Reino de los Cielos.
Y ciertamente, toda la Creación, se volvía, como un método pedagógico.
Sobre todo, Jesús partía de la realidad concreta, y mostraba mucho el recurso de la naturaleza, observaba cuidadosamente la naturaleza, los hechos cotidianos, y por ejemplo, los fenómenos naturales, cuando Él dice: Que el Hijo del hombre, va a aparecer, de repente, como un relámpago, en el cielo.
Así de inesperada, en ese sentido, y para hablar del Reino de los Cielos, toma el campo, y sus cosas simples, para mejorar su comprensión, el grano de mostaza, la vid, la higuera, el campo, la siembra, la agricultura, y buscaba ese recurso, y busca características de los animales, es decir, habla de la mansedumbre de la paloma, y la astucia de la serpiente, por lo menos 20  animales, aparecen en los evangelios.
También aprovecha acontecimientos sociales, ya sea una boda, un ejemplo, las bodas del hijo del rey, de un banquete, siempre partía Jesús, de algo, bien concreto, o a veces ponía algún ejemplo, como para dejar la enseñanza, y dice: ¿quién es el prójimo?
Pasaron varios, hasta que el samaritano se detuvo ante el postrado, y se preguntó: ¿quién es el prójimo?
El que usó la misericordia.
También era un recurso, para la gente que lo escuchaba, y que sabía, en cierta manera, pues todo lo que Jesús hablaba, no era cosa que Él se inventaba, ese camino de Jerusalén a Jericó, era un lugar desértico, bien propicio para emboscadas, etcétera, y le podía pasar, lo que le pasó a ese pobre hombre en el camino.
Él también usaba imágenes y signos.
Y dentro de las imágenes y signos, están las parábolas, y Jesús enseña con su propio ejemplo, su estilo de vida, porque dice: Aprendan de Mí, porque soy manso y humilde de corazón.
Por eso la gente veía en Jesús un maestro diferente a los demás.
Él hacía y vivía lo que predicaba.
Y allí estaban las quejas que les hacía el pueblo a sus maestros de Israel, que por ejemplo, ustedes ponen tantas cargas pesadas a los demás, y no son capaces de moverlas con un dedo.
Tantas prescripciones de la ley, prohibiciones, que cargaban sobre la gente, y ellos, especialmente los fariseos, hacían otra cosa.
Y Jesús siempre buscaba, hablar del perdón, de la misericordia, buscaba el momento oportuno, de la situación, pensemos, en la negación de Pedro, y como otra vez lo hace volver, y le pregunta: Pedro, ¿me amas?, por tres veces, para reemplazar esa triple negación anterior, de Pedro.
Jesús, no usó, teorías, ni tratados, ni etimología en griego ni hebreo, para hablar de la misericordia y del amor, sino que Él mismo, en el amor supremo de dar su vida, por los amigos, y también Jesús, en el ejemplo del pastor, dice, va el pastor, y las ovejas lo siguen, no va detrás, sino por delante de ellas.
Por eso las bienaventuranzas, y decía bienaventurados los pobres, viviendo Él en situación de pobreza.
Bienaventurados los misericordiosos, porque Él, lo era.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque Él siempre optó por la paz.
Siempre mantuvo, una coherencia de vida, y eso fue lo que animó a sus discípulos, que buscaban eso de su Maestro.
La multitud a él, lo seguía, pero Él, no la buscaba, muchas veces, Jesús, buscó al grupo pequeño, a sus discípulos, sus apóstoles, a los que Él enseñaba, y por eso también, le daba una enseñanza particular a ese grupo, y los discípulos después de escuchar la parábola en la plaza, le decían: explícanos la parábola de la cizaña y del trigo, y Jesús les aclaraba el sentido a sus discípulos.
No les hablaba, sino en parábolas, pero a sus propios discípulos les explicaba todo, como dice el evangelio de Marcos.
También iba con ellos, en la misma barca, y a sus discípulos les dio una enseñanza particular, y les decía cosas, que a los demás no les decía.
Y el anuncio de su Pasión, era exclusivo para sus discípulos.
Otro recurso, fue ese grupo pequeño, no.
Y su libro de texto, siempre fue la naturaleza.
Su escuela, fue la vida, su propia vida, ningún pizarrón, ni nada, su vida.
Lo que Él veía, lo aplicaba, llegaba a un lugar, estaban los fariseos, que competían por los primeros puestos, y Jesús decía: entre ustedes, no debe ser así, les decía a sus discípulos, el más grande debe hacerse el más pequeño, en lo cotidiano, y lo que él vivía, aprovechaba para enseñar.
Y a esa mujer que entra al templo, y deposita una limosna, y ve que los ricos donan grandes limosnas, y Él dice: ven, esa mujer puso más que todos los demás, porque todos pusieron lo que les sobraba, y ella puso lo que tenía para vivir…
Pero lo más importante de esta escuela era el maestro, y había que cumplirle, lo que él decía era verdad, y por eso cuando Juan el Bautista, identifica a Jesús, y dice, El Cordero de Dios, dos discípulos del mismo Juan el Bautista, lo dejan a él y lo siguen a Jesús, y fíjense la importancia, pues uno de estos dos discípulos era Andrés, hermano de Pedro, que va corriendo a transmitirle la noticia, del Mesías, del Cristo.
Y así de Juan el Bautista se pasan a la escuela de Nazareth.
Y en el Evangelio de Lucas, en Emaús, vamos a observar un proceso pedagógico de Jesús, concretamente en este pasaje, como se relacionan, sus actitudes.
Mientras discutían, el mismo Jesús se acercó, y caminó con ellos.
Jesús les preguntó sobre su realidad.
Jesús pregunta dos veces.
Cada paso, no es solamente un relato evangélico, sino que en cierta manera, es una enseñanza para todos ustedes, futuros docentes.
Y este método pedagógico de Jesús sirve a cualquier tipo de docente.
Lo primero para enseñar, es acercarse al otro.
Son como cinco principios, o axiomas, como les guste la palabra, que enseñó Jesús.
Hay una situación bien concreta, y Jesús se acercó a esos dos caminantes, que iban de Jerusalén a un pueblo, Emaús, discípulos, y mientras conversaban, Jesús se les aproximó.
Para enseñar, hay que acercarse al otro, lo primero.
Y Jesús se puso a caminar con ellos.
Para enseñar, hay que caminar, con el otro, digamos, nos podemos acercar al otro, pero quizás es un acercamiento fugaz, algo pasajero, y a veces sin compromiso con la realidad, de la otra persona, pero Jesús camina, comparte su vida, les pregunta.
Camina con ellos, no está delante de ellos, señalando el camino, ni de atrás, mirando de lejos, hace camino.
Caminar con el otro, significa, hacer camino, con el otro.
Jesús les pregunta sobre su realidad.
Allí, Jesús provoca, recuerden que expresé que la pregunta provoca la crisis de la respuesta, bien, entonces, como ve a estos dos discípulos, con semblante triste, que no lo reconocen, a Jesús, tampoco, están afligidos, y ellos le dicen que desconoce lo que ha sucedido en estos días, y entonces, no solo hay que acercarse, no solo hay que caminar, sino que a veces hay que preguntar.
Fíjense en el proceso, nos acercamos, caminamos, y ahora preguntamos.
Preguntar, para qué, para generar el diálogo.
Uno puede caminar al lado de otro y es indiferente.
¿Qué es lo que le pasa? ¿Qué tiene adentro?, sus penas, sus dudas, y esto es importante, porque a veces antes de preguntar, queremos bajar línea, marcar el camino, pero antes debemos conocer su realidad.
Y para enseñar, hay que escuchar al otro.
Hay que interesarse, no bajar línea, hay que saber escuchar.
Pero, esto continúa, porque dice: Jesús, pregunta dos veces…
No siempre, la gente, cuando uno pregunta, devuelve la pregunta, y hay que repreguntar, por qué, porque hay cosas, muy de adentro, muy íntimas, hay que crear, una nueva oportunidad, no hay que apurarse, dar el tiempo correcto, respetar sus momentos, por eso hay que preguntar dos veces, con una sola, a veces no alcanza, porque esos discípulos tuvieron una experiencia, creyeron en una persona concreta, por sus obras, palabras, y esperaban que fuera liberador, y estaban tan desesperanzados, y Jesús quiere crear el encuentro, por eso pregunta.
Quiere hacerse palabra, comunicarse.
Hay que crear una pedagogía de la pregunta.
Devolver la palabra a los otros, para aprender juntos.
Para enseñar, hay que repreguntar, para que el otro, tome la palabra.
Y recién allí, es cuando Jesús toma la iniciativa, cuando escucha al otro, cuando repregunta, para que el otro hable, y Jesús, todas las actitudes que tiene con sus discípulos, con los apóstoles, con la gente, Él nunca se impone, sino que se propone.
Es un término parecido, pero no es lo mismo.
Imponerse, es un signo de autoridad, de severidad o de poder, y la propuesta, es algo, que invita a…
No que obliga, invita.
Y la última parte, Jesús ilumina la vida con la palabra.
Entonces, se acerca, camina con ellos, pregunta, vuelve a preguntar, y Jesús recien después toma la iniciativa, con su autoridad, que proviene de Dios.
No tenía que padecer eso el Mesías, comenzando por Moisés, y siguiendo por todos los profetas, porque eso estaba en las escrituras, y describe la realidad, a través de la palabra de Dios.
Y les ilumina la vida, pues ellos estaban desanimados, desalentados, tristes, y Jesús les ilumina su vida, les da sentido.
La enseñanza, es respuesta, para la vida de los discípulos, y les abre un nuevo horizonte.
Que incluso, llegará a cambiar su rumbo y su camino.
Y quinto axioma: para enseñar, hay que iluminar la vida, del otro.
Y dirigiéndose a los alumnos, el Padre,  explicó, que a él, le había parecido importante, recalcar estos principios, en los futuros docentes, que en cierta manera, son universales.
Y saber siempre que no solo se imparten conocimientos, sino que siempre se está ante personas, con sus problemas, sus alegrías, y ustedes tendrán esta tarea docente, serán los  que enseñan.

  

   

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