Recordando a DANIEL ORELLANO:
Un día pregunté, si anhelabas, ver…
Y me respondiste:
-No me hace falta, me acostumbré…
Y, en eso,
mientras esperabas para actuar,
y, conversábamos,
pasó una mujer joven,
raudamente, delante de ambos,
yo ni me percaté,
y vos, Daniel, me dijiste:
pasó una hermosa mujer, recién,
con real convicción.
Yo, asombrado pregunté,
¿Cómo te diste cuenta?
Y, con sabiduría, respondiste,
por el sonido al caminar,
y su aroma hermoso al pasar…
Me enseñaste a conocer,
Los buenos autores de chamamé…
Un día me dices, en una sala
del Colegio Nuestra Señora del Huerto,
que una persona, subió un canto tuyo a la web,
y, que eso te alegró mucho,
aunque no te dio nada de dinero…
Entonces, empecé a buscar la manera…
Y con ayuda, lo logré,
y subí canciones que
ejecutabas de manera especial,
con guitarra entre tus muslos,
y la tocabas casi como un piano…
Contaste varias veces, como lograste aprender,
el arte de acariciar tu guitarra,
siendo no-vidente,
y me sorprendiste, con tu ingenio.
La “canción del albañil”,
para mi gusto personal,
fue una de las mejores,
y pedía que la cantaras, siempre…
Y, me acompañaste,
en el Huerto, con adultos-mayores,
y en varios geriátricos,
y hasta en una reunión
de tipo presencial,
en un Nodo de Rosario,
de la Red Sanar,
“Bajo las lilas”,
que hoy extraño…
Hoy seguramente
estás cantando y tocando tu guitarra,
entre las nubes,
acompañando al maravilloso
arpegio de Fide Silva,
entre los ángeles,
para, ahora, alegrar,
en el Cielo,
al que desee alegría…
Daniel, te extrañamos mucho…
gracias por haber dado,
Amor y Luz,
entre tantas pálidas,
que nos acosan…



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