Un relato:
Un domingo de verano, temprano, hace muchos años, ya, me levanté, medio dormido, aún, y me fui vistiendo, para ir a mi acostumbrada guardia médica del fin de semana en el HECA, (Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez)
Aún no amanecía, y con un desayuno, rápido, agarré mi bolso, que había preparado, y Andrea, mi esposa, me dio un termo, con café, para pasar mejor, los horarios nocturnos…
Me subí a mi auto, y fui, lentamente, dirigiéndome hacia el hospital, y como no quería poner el termo dentro del bolso, decidí, que lo mejor, era el piso del asiento del acompañante…
Cuando llego al garaje, del HECA, abro, las rejas y en una maniobra, trato de colocar adecuadamente mi automóvil, en el sitio asignado, y cuando coloco, la reversa, para dejarlo, perfectamente, estacionado, con una furtiva mirada, veo, como, el apreciado termo se balancea, hacia adelante, y cae, sintiendo en ese preciso momento, el ruido de los vidriecitos, que se astillan en mil pedacitos…
Pensé, adiós café, y adiós termo, cómo empieza el día…
Me bajo del auto, y coloco, los restos del termo, lleno de café humeante, y vidrios rotos, en el baúl, y me dirijo a mi habitación de jefe de Guardia, a cambiarme…
Me coloco mi ambo de trabajo, y recorro, la guardia, sus consultorios, viendo, que pacientes, había, y que estaba pasando, en ese instante…
Después, al llegar, los Médicos Residentes, más jóvenes, pasamos a una recorrida por la Sala de Internación, donde se encontraban los enfermos quirúrgicos…
Me quedé, en el área de emergencia primaria, para ayudar en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes, que iban ingresando, y de repente, hay una conmoción, en el personal de admisión…
Me explican que va a llegar una joven mujer, muy lesionada, que están trayendo al Hospital, con un intento de suicidio…
Cuando la vi, tenía una multitud de elementos de sostén, en todo su cuerpo, y no comprendía, bien que estaba pasando…
Estaba inconsciente, y respiraba adecuadamente…
Su presión arterial, era más bien baja, y al prestar algo más de atención, divisé, múltiples fracturas por doquier…
¿Qué era lo que había pasado? Enseguida, le colocamos vías de administración de fluidos adecuadas, para una reposición rápida, y le sacamos su grupo de sangre, ya que sus colores, acentuaban la palidez…
Se trataba de una mujer de unos aproximados 18 a 20 años, con múltiples fracturas, y tratamos de detectar algún sangrado de víscera maciza, pero no lo evidenciamos…
Entonces, hablé con el Médico de Guardia de U.T.I, (Unidad de Terapia Intensiva), y le expliqué, que después de una serie de radiografías y análisis de emergencia, la llevaríamos allí, para intentar compensarla, hemodinámicamente…
Así, lo hicimos, y ya en UTI, fue evaluada, por el Servicio de Traumatología, con su Residentes, quienes decidieron someterla a varios procedimientos quirúrgicos, para estabilizar tantas fracturas…
Como, la joven logró su estabilización, y después de ser intervenida quirúrgicamente, por Traumatología, volví a atender otros pacientes de la Guardia…
Pasó la hora, de mi trabajo, y antes de marcar mi salida, decidí, regresar a UTI, para verla, como estaba, a mi egreso, y la encontré, en una cama, despierta, pero con múltiples, conexiones, y férulas…
Entonces decidí, irme del Hospital, y lentamente me dirigí a mi habitación, para cambiarme, retirar mis cosas, e ir a mi auto, para iniciar mis tareas en la semana, en la Facultad de Ciencias Médicas, donde trabajaba como docente…
Al mediodía, ya almorzando, en mi casa, decidí cambiar un canal de televisión, y apareció, el noticiero, y al ver lo que proyectaban, en ese instante, me sorprendí, de manera intensa…
¿Qué, estaba viendo…? Un auto Fiat 600 totalmente deformado, en su techo, y el comentarista, que conocía, personalmente, explicaba, precisamente, que una joven se había tirado, desde un 10 piso, de un edificio, y fue, precisamente, a caer, en el techo del auto, que estaba estacionado, fortuitamente, en ese lugar…
Mi emoción y sorpresa fue grandísima, al ver, el techo del auto, que llegaba hasta el piso, del pequeño vehículo, por el intenso abollón, que le había hecho, al caer el cuerpo de esa joven…
No supe más, de ella, pues quedó en manos de Traumatología, y de Terapia Intensiva, y creo que escuché, que pudo irse de alta, del Hospital…
Pasaron los años, mi cabello, se volvió, más blanco, y un tiempo antes de mi jubilación, y como una acción que emprendí, desde hacía unos años antes, escribía relatos cortos, para un blog de acompañamiento del adulto-mayor, a fin de mejorar su auto-estima y la soledad, y al no ser mi fuerte, precisamente, la escritura, necesitaba, de materiales, para llenar mis envíos periódicos…
Y, así, en el bar, ahora, del Hospital de Emergencias, nuevo, de la Avenida Pellegrini, en ese bar, que conserva el mismo nombre del HECA viejo, “BAR BIJO”, que leído todo junto genera esa palabra, que hemos usado, tanto en la cuarentena del Covid-19, je, je…
Y, tomando, un café, ya sin las preocupaciones de las cirugías de emergencia, en funciones más administrativas, levanto la vista, y veo a un compañero de muchos años, de aún del HECA antiguo, de la calle Sarmiento, en el sur, y me acerqué a él, quien era ahora jefe de Terapia Intensiva del Hospital, y le pedí, algún recuerdo de su carrera, en el Hospital…
Él, primero se sorprendió, por la demanda, pero luego, comenzó a explicarme, pequeños detalles, y cuando le pedí, algún recuerdo preciso, de su propia carrera, como si todo, de repente, se engranarse con todo, comenzó a explicarme:
-Mirá, Julio, yo me acuerdo, muy bien de una chica, que intentó suicidarse, y se tiró, de un edificio, y cayó, en el techo, de un auto…
Y, yo, que grababa, la conversación, comencé a asombrarme, porque recordaba, ese particular suceso…
Y, mi compañero, siguió…
-Y, la joven, con múltiples fracturas, empezó a estabilizarse, y no hablaba con nadie, pero un día, estaba yo de guardia, y suena el timbre, de llamada de la puerta de UTI, y me acerco, y observo un joven en una silla de ruedas, que deseaba pasar a hablar con la joven en cuestión…
Yo, permití, que pasase, y me retiré, al centro de la gran sala, y de reojo, sin escuchar nada, miraba, esa situación, extraña para mí, que era, una joven que intentó suicidarse, y que no dirigía palabra alguna a nadie, y un joven, que, muy resuelto, se acercó a la cama de esta joven…
Estuvieron como media hora, hablando, y después el joven se retiró…
La cara de la señorita, posterior a esta visita, cambió, radicalmente, su expresión, y cuando la volví a ver, después de unos días, me arrimé a hablar con ella, y ella, me contó, precisamente, que el joven en silla de ruedas, era su novio, y que al no desear ser una carga para ella, se había decidido a apartarse de su vida, y para ella, esto, fue lo determinante, por emoción violenta, de no querer sufrir más dolor, y motivó su intento de quitarse la vida…
Yo, no caía en mi propio asombro, como me vengo a enterar, después de tantos años, de todo el episodio completo…
Le agradecí a mi amigo, y compañero de profesión, de toda la vida, su deferencia, y pude hacer una descripción del acontecimiento…
Pero, hace dos años, me conecté, con un grupo de personas, en calidad de voluntario, que se llama Red Sanar, y en paralelo, conocí, de un puñado selecto de personas, que, precisamente, trabaja en prevención del suicidio, desde Neuquén para toda la Argentina, con un teléfono, gratuito, para el que llama, pero no para ellos, y este grupo se denomina: “A.C.U.C.A.D.E.S.”, o “Asociación Civil Un Camino de Esperanza para le Suicida”, y estuve virtualmente, tomando un curso con ellos de varios meses…
Doy cifras para que conozcamos, por ejemplo, hoy, tan asustados de las muertes por la Pandemia, pero en el mundo de hoy, hay más fallecidos por suicidio, que lo que nos asusta tanto…
Y, cuento, además el mito, de que uno es valiente y se mata por que no quiere vivir, y, esto NO ES CIERTO, se intenta quitar la vida, porque desea NO SUFRIR MÁS, Y NO SABE CÓMO LOGRARLO…
También deseo comentar, el hecho, que hablar de este tema, hace que más personas se suiciden, y TAMPOCO ESTO ES VERAZ, si uno habla de este tema, quizás se logre disuadir a más personas…
Teléfono, gratuito de expertos en atención al suicidio en Argentina:
08002222223
No hay comentarios.:
Publicar un comentario