RELEYENDO A JORGE
LUIS BORGES:
Jorge Luis Borges, uno
de los máximos escritores, de mi país, Argentina, era discapacitado visual, y
su obra es realmente prolífica…
Siempre ronda, por su
amada Buenos Aires, la ciudad más importante de mi país, cuna, según el
escritor de orilleros, y cuchilleros…
En un célebre poema, del
que se denominó, Cuaderno San Martín, de 1929, los versos, los llamó,
precisamente: “Fundación mítica de Buenos Aires”, y relata al inicio, su primera
rima:
¿Y fue por este río, de sueñera
y de barro
que las proas vinieron a
fundarme la patria?
Irían a los tumbos los
barquitos pintados
Entre los camalotes de
la corriente zaina.
Para aclarar, camalotes,
son unas plantas acuáticas, que se desplazan por las aguas del río, enfrente de
Buenos Aires, el maravilloso Río de la Plata…
Hay una variedad,
especial de estos camalotes, el violeta, científicamente Eichornia crassipes, en
ocasiones, especiales, suelen florecer, al unísono, y se logra observar, una
alfombra en movimiento, de tonos violáceos, sencillamente espectacular…
Enfrente de mi ciudad,
Rosario, más hacia el norte de Buenos Aires, por el Río Paraná, un grupo de
estudiantes, buscaba en los camalotes, alguna posibilidad de su uso más
generalizado, en el campo, por ejemplo, de la energía…
Y, el vocablo “zaino”,
usado por Borges, significa, en el lenguaje “criollo”, común, y popular, que,
provendría de un vocablo árabe andalusí, el: “zahím”, desagradable, aquí, en mi
país, representa: traidor o hipócrita…
Sería, según Borges, la
corriente “traidora”.
El recuerdo, de este
sentido poema de Borges, es, pues deseé, recordar, sus estrofas, finales:
A mí se me hace cuento
que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como
el agua y el aire….
Y, es a, modo, de
explicación, del sentimiento profundo, que sentía este gran escritor, por la
ciudad porteña de Argentina, que le sirvió de base, para entretejer sus
historias…
Un día, un periodista,
pues a Borges, en vida, le preguntaban, sobre todo, y, en ese momento, le
pidieron que cuente cómo se hace un escritor…
Y, el anciano Borges, le
respondió:
…UN ESCRITOR, SE HACE,
ESCRIBIENDO…
El padre de Borges, fue
un anarquista muy profundo, y le generó gran cantidad de pensamientos negativos
al escritor, sobre la religión cristiana, logrando, que se declarara no
creyente…
Pero, un día, paseando,
por Inglaterra, ya que, durante el período de su ceguera inicial, estudió el
idioma sajón antiguo, logrando rescatar la historia profunda de Inglaterra,
para América, y él, que decía ser no creyente, entró, en una Iglesia antigua,
solitaria, en ruinas, de épocas pasadas, de esplendor, y allí, en ese idioma
sajón antiguo, que había aprendido, Borges rezó, nada menos que el Padrenuestro…
Sorprendidos, todos sus
acompañantes, le preguntaron, el motivo, de este rezo…
Y, Borges, sonriendo,
les explicó su deseo:
“Darle una alegría a
Dios…”
También se preocupó por
Islandia, y la saga de los antiguos colonizadores, siempre dándole valor al
heroísmo, por encima de otros valores.
Él se sentía,
históricamente, un hombre común, pero, tuvo un antepasado, a quien lo idealizó,
siempre, y que, falleciera, en una de las guerras internas más sangrientas de
Argentina, entre los llamados federales y los unitarios…
Le dedicó varios
escritos a un poeta anterior a Borges, a quien conoció, Evaristo Carriego,
entrerriano, nacido en el año 1883, y su familia, pese a vivir, en Entre Ríos,
descendía de un ilustre sevillano: Hernán Mejía de Mirabal, “El Bravo”, UNA
PERSONALIDAD QUE FUNDARA, “EL BARCO”, CIUDAD QUE DERIVÓ EN SANTIAGO DEL ESTERO,
LLAMADA MADRE DE CIUDADES…
De, niño, se trasladó a
un barrio de Buenos Aires, Palermo…
Carriego, también se
adjudicó, ser anarquista, y masón.
A sus 29 años, murió de
tuberculosis, y dejó un solo libro, que publicó: “Las Misas herejes”, que precisamente,
se sirve Borges, para sus escritos…
Escribió, de los
decaídos y los miserables, en cafés porteños, y Borges, lo llevó a la fama,
incorporándolo, al propio Tango, música, realmente, mítica de Buenos Aires…
Seguiremos relatando
cosas de esta singular personalidad: Borges, que, para todos los argentinos, de
mi época, fue el verdadero y perpetuo ganador, del Premio Nobel de Literatura,
cosa, que por presuntas razones políticas, no logró, nunca…
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