DEPRESION, HERRAMIENTAS PARA VENCERLA:
El día de ayer, 7 de abril, la OMS, Organización Mundial de la Salud, celebró, su Día Mundial, de la salud, y en este año 2017, se ha iniciado la campaña Hablemos de Depresión, precisamente, tema central de este blog que encaro.
Desde hace ya unos siete años, cuando se me pidió, que identificara en mi población de pacientes adultos-mayores, cuál era la causa más frecuente de enfermedad, entre varias, encontré, que la tristeza y la depresión, era la prevalente por excelencia.
Y así comencé, con este grupo de actividades, una de las cuales, es este blog, que escribo y actúo.
Yo no sabía en ese momento, que era el llamado "mal de la época", y segunda causa de discapacidad mundial, y que no abarcaba exclusivamente a los adultos-mayores, sino afecta a cualquier edad.
Es fundamental, que puede iniciarse con desgano, falta de voluntad y anhedonia, que es pérdida de la capacidad de sentir placer.
Leyendo entre las revistas que accedo, encontré en la Viva, del diario Clarín, comentarios muy atinados del Doctor Abdala, Médico Psiquiatra. Éste relato, toma parte, de uno de ellos...
Una mujer, Carmen, de la localidad de Berazategui, le hizo esta pregunta al Dr. Norberto Abdala: “Me deprimo seguido, y no sé bien por qué. A veces pienso que es por uno de mis chicos, otras por el carácter de mi marido, y otras por las presiones del trabajo, ya que gano por comisión, según lo que venda. ¿Me puede dar una opinión?
Abdala expresó, en la revista Viva, que desde un enfoque médico, la depresión, es consecuencia de cierta vulnerabilidad genética, asociada a factores químicos y hormonales.
Desde un enfoque psicoanalítico, se resaltan las experiencias emocionales tempranas y la repercusión de pérdidas o hechos traumáticos.
Hay diversa familias, que tienden a favorecer este fenómeno, como las llamadas familias perfeccionistas, donde desde la infancia, el niño es estimulado para ser el mejor, ya se trate del estudio, del deporte o de su vida social.
No hay lugar para el error.
Otro modelo familiar es la descalificadora, donde hay un permanente menosprecio, con el común: “no vales”, o el “no servís”, o sino “tu amigo saca mejores notas que vos”…
Permanente desvalorización, induce a las personas en pensar que no valen nada…
Y NO OLVIDAR A LAS FAMILIAS VIOLENTAS, con un clima continuo de ataques, discusiones e insultos, y si la agresividad, en vez de ir hacia afuera, en una persona, se dirige hacia su interior, precisamente se desemboca directamente en una depresión.
Las deficiencias de neurotransmisores, participan intensamente en las enfermedades nerviosas, como la depresión, epilepsia, Parkinson y el Alzheimer.
El Dr. Abdala cita al Centro de Neurobiología del Duke University Medical Center, de los Estados Unidos, quienes proponen unos ocho tipos de ejercicios diferentes y sencillos, para incrementar la producción de neuro-trofinas, y mejorar la plástica cerebral:
Intente ducharse con los ojos cerrados: localizar los grifos, ajustar la temperatura del agua, buscar el jabón y encontrar el champú.
Utilizar la mano no dominante para comer, escribir, destapar el dentífrico, o lavarse los dientes.
Leer en voz alta para activar otros circuitos cerebrales, diferentes a los que se activan, cuando se lee en silencio.
Cambiar los itinerarios y tomar diferentes caminos, para ir al trabajo o volver a casa.
Modificar las rutinas y cambiar la ubicación de los objetos cotidianos de uso.
Aprender algo nuevo: informática, fotografía, cocina, yoga, baile o un idioma.
Identificar objetos sin mirarlos. Por ejemplo, reconocer, a través del tacto, diferentes frutas o vegetales.
Hacer cosas diferentes. Salir, conversar con personas de otras edades, trabajos e ideologías. Usar las escaleras, en vez del ascensor. Salir al campo, caminar por la playa, la montaña, escalar, entre otras cosas.
Uno de los efectos más feos del prejuicio social, frente al envejecer, es pensar que ya no hay más desarrollo personal, y sólo para el adulto-mayor, quedan las pérdidas.
Esto conspira para afrontar la vida en plenitud.
La pérdida de memoria, y la disminución económica, por los magros ingresos jubilatorios, asusta sobremanera, y expone a lo negativo.
NO SE DEBE TENER MIEDO A LA ENFERMEDAD NI A LA PÉRDIDA DE PODER ECONÓMICO, pues precisamente el miedo es lo que nos paraliza y enferma.
Hay estudios, que los adultos-mayores, cuando se dan cuenta de una pérdida de memoria, a veces abandonan totalmente sus objetivos y sueños vitales, y esto conspira contra ellos mismos.
Muchas veces hay mandatos sociales inadecuados, que los adultos-mayores, YA NO PUEDEN, o YA NO DEBEN….
Según investigaciones en Asia y Estados Unidos, hay una menor diferencia en cuanto por ejemplo, de la memoria, entre los jóvenes y adultos mayores, en un país asiático.
Se debe, al concepto positivo de la sociedad china sobre la vejez, y la función social que SIGUEN cumpliendo las personas mayores.
Se debe seguir confiando en uno mismo, y en nuestra eficacia, estableciendo metas y desafíos, permanentes, y fundamentalmente cambiando la insatisfacción, por satisfacción.
La religión suele ayudar al adulto mayor, pero no para “obligar” a Dios, a que nos saque de una depresión, sino orando para llegar a Dios, a través de nuestra depresión. La depresión a veces es un camino que nos permite llegar hacia nuestro diamante interior, y no olvidar nunca que todos somos seres únicos e irreproducibles y muy valiosos, SIEMPRE…
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