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jueves, 4 de diciembre de 2014

¿ A QUIÉN CONOCÍ EN UN SEMÁFOROS?



Hoy conocí a un muchacho de rastas frondosas:

Iba saliendo de un banco, luego de un trámite, en horarios de la mañana, cuando al acercarme a la esquina de Corrientes y Avenida Pellegrini, sitio semaforizado, un muchacho con frondosa cabellera, con las típicas rastas, estaba situado delante de los vehículos que allí se detenían, por dicho semáforo, y los entretenía con tres pelotitas de plástico rojizo, que hacía malabarismo con conocimiento del tema, y una gran sonrisa al solicitar la colaboración de los conductores que esperaban la luz verde.
Nunca me gustó colaborar con estos muchachos, primero porque como médico de emergencia de muchos años, sé que esa es una situación de riesgo, y a veces hay chicos jóvenes y no me gusta favorecer esa circunstancia, pues sé que hubo accidentes mortales en ocasiones, y además me resultó un pedido compulsivo, y pocas veces colaboro, pero pese a todo sentí la necesidad de conocer algo más de estos personajes que habitan en la bocacalle, y lo entrevisté…
Yo me llamo Cristian y tengo 36 años de edad.
Le pregunté por sus abundantes rastas en su cabello y por la filosofía que la acompaña, y me relató:
La respeto, sí, pero yo no soy rastafari. Al respecto fui a visitar al Templo Rastafari, del sur de Chile, a ver como viven ellos en realidad, fui a ver como era, y es muy interesante, hay que estar muy pegado a la palabra de Dios, creen en un Dios universal llamado Jah, o algo similar, que viene a ser el mismo Dios de todos. Este nombre, según me dice, proviene de Jehová, exactamente.
No es que no me convenció, sino es que yo, hoy no me siento capacitado para seguir ese ritmo de vida, ellos no fuman cigarrillos, no toman alcohol, no fuman tabaco ni cigarrillos pero sí fuman marihuana.
La marihuana la toman como algo muy sagrado, en los momentos de inspiración, o de toque de tambores, los tambores son usados en forma de misa… Se excitan mucho con esos tambores, y los tocan con frenesí, y fuman allí para meditar, y motivarse aún más, para tener meditación masiva entre todos, los tambores son sonidos de la biblia, son cantos bíblicos para ellos, ellos llevan la palabra Dios en todo momento.
Ellos tienen una Biblia, adaptada que se llama Quebra Negás, o algo similar, es la Biblia Rastafari, muy parecida a la común, con ciertas modificaciones.
Aparecí aquí en la calle Corrientes con estas tres pelotitas de plástico, haciendo malabarismo, porque en este momento vengo bajando desde Paraguay, y soy nacido en la ciudad de Buenos Aires, del barrio de Villa Ballester, y fui hacia Paraguay a la Convención de Circos para aprender un poco más de malabares, y desde allí vengo bajando de a poquito, conociendo todos los pueblos, y me los financio con estos malabares, o con las artesanías que también confecciono, pero este viaje desde Paraguay lo tomé todo con malabares…
Esta pulsera que llevo, que tiene el símbolo de los pueblos originarios, me lo regaló mi compañera, con quien convivo, que ella también hace malabares, y también hace lo mismo que yo, macramé.
Tengo una hija, estoy separado de la mamá de mi hija, y está viviendo con  su madre, pero me llevo muy bien con mi hija, hace un mes que no la veo, por la Convención de Circos, pero si no todo muy bien, si no la veo siempre.
Yo hago macramé, es un tipo de tejido norteño, que aprendí en la primaria, haciendo portamasetas de macramé, en una escuela estatal.
Además trabajé 10 años, en carpintería de aluminio, que conozco, en todo lo que existe en este tipo de carpintería de metal. Sí, a mí me encanta eso, pero luego de 10 años, me separé de la mamá de mi nena, y empecé a sufrir un poco de estrés, que la plata no me alcanzaba para lo que quería o necesitaba, pero el estrés me tapó, y como el jefe era amigo mío, decidí renunciar, arreglé con él para que me eche, me de una plata, y de esa forma empecé a cobrar un seguro de desempleo, que el estado te da, y cobrás una mensualidad, igual. Y entonces tomé la decisión de renunciar a mi trabajo y de irme un año a viajar, para reencontrarme, y siempre, viajando, se aprenden muchas cosas, se te abre tu horizonte.
Le pregunté:¿ Sos cristiano?

En Dios Padre?
Sí. Exclusivamente.
Conocí, Argentina, Paraguay y Chile.
Gracias por hablar con vos.

Me interesó siempre conocer algo de la filosofía Rastafari, desde el cantor jamaiquino Bob Marley, que fue tan renombrado, y los locales, como el que está de moda actualmente en nuestro país, que se llama Dread Mar I.
La palabra dread en inglés significa espantoso, aterrador, y las primeras canciones que cantaba este ejecutante de Buenos Aires se referían inicialmente a la predicación, y a su Dios personal, pero con el tiempo y su fama que se fue incrementando, revirtió hacia letras de amor, y algunos seguidores lo acusan de más comercial.
Siempre, este cantante se lo puede reconocer, porque usa un sombrero muy particular, que es muy alargado, y que le sirve para recogerse sus abundantes rastas.
Me enteré conversando después con mis alumnos del Profesorado de Biología de Nuestra Señora del Huerto, que algunos tienen a conocidos que siguen algunos aspectos de este tipo de filosofía o religión, pero muchos de ellos lo hacen por moda, simplemente, sin adherir a esa religión, en forma completa.
Relatan los jóvenes, que para estos conocidos, el fumar marihuana, es como comulgar, para los católicos, y lo revisten de grandeza, a este tipo de adicción.
Que los adherentes se hacen las rastas en sus cabellos, y que no se los cortan nunca, por eso tienen un pelo que abulta tanto.
Muchas creencias partieron del judaísmo, y fueron modificadas en Jamaica, y lograron difusión por el intérprete Bob Marley.
Estos conocidos les indican a los demás, que no fumen tabaco, porque es nocivo para su salud, pero ellos fuman marihuana.




   

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