Hoy
conocí a un muchacho de rastas frondosas:
Iba
saliendo de un banco, luego de un trámite, en horarios de la mañana, cuando al
acercarme a la esquina de Corrientes y Avenida Pellegrini, sitio semaforizado,
un muchacho con frondosa cabellera, con las típicas rastas, estaba situado
delante de los vehículos que allí se detenían, por dicho semáforo, y los
entretenía con tres pelotitas de plástico rojizo, que hacía malabarismo con
conocimiento del tema, y una gran sonrisa al solicitar la colaboración de los conductores
que esperaban la luz verde.
Nunca
me gustó colaborar con estos muchachos, primero porque como médico de
emergencia de muchos años, sé que esa es una situación de riesgo, y a veces hay
chicos jóvenes y no me gusta favorecer esa circunstancia, pues sé que hubo accidentes
mortales en ocasiones, y además me resultó un pedido compulsivo, y pocas veces
colaboro, pero pese a todo sentí la necesidad de conocer algo más de estos
personajes que habitan en la bocacalle, y lo entrevisté…
Yo me
llamo Cristian y tengo 36 años de edad.
Le
pregunté por sus abundantes rastas en su cabello y por la filosofía que la
acompaña, y me relató:
La
respeto, sí, pero yo no soy rastafari. Al respecto fui a visitar al Templo
Rastafari, del sur de Chile, a ver como viven ellos en realidad, fui a ver como
era, y es muy interesante, hay que estar muy pegado a la palabra de Dios, creen
en un Dios universal llamado Jah, o algo similar, que viene a ser el mismo Dios
de todos. Este nombre, según me dice, proviene de Jehová, exactamente.
No es
que no me convenció, sino es que yo, hoy no me siento capacitado para seguir
ese ritmo de vida, ellos no fuman cigarrillos, no toman alcohol, no fuman
tabaco ni cigarrillos pero sí fuman marihuana.
La
marihuana la toman como algo muy sagrado, en los momentos de inspiración, o de
toque de tambores, los tambores son usados en forma de misa… Se excitan mucho
con esos tambores, y los tocan con frenesí, y fuman allí para meditar, y
motivarse aún más, para tener meditación masiva entre todos, los tambores son
sonidos de la biblia, son cantos bíblicos para ellos, ellos llevan la palabra
Dios en todo momento.
Ellos
tienen una Biblia, adaptada que se llama Quebra Negás, o algo similar, es la Biblia Rastafari, muy parecida
a la común, con ciertas modificaciones.
Aparecí
aquí en la calle Corrientes con estas tres pelotitas de plástico, haciendo
malabarismo, porque en este momento vengo bajando desde Paraguay, y soy nacido
en la ciudad de Buenos Aires, del barrio de Villa Ballester, y fui hacia
Paraguay a la Convención
de Circos para aprender un poco más de malabares, y desde allí vengo bajando de
a poquito, conociendo todos los pueblos, y me los financio con estos malabares,
o con las artesanías que también confecciono, pero este viaje desde Paraguay lo
tomé todo con malabares…
Esta
pulsera que llevo, que tiene el símbolo de los pueblos originarios, me lo
regaló mi compañera, con quien convivo, que ella también hace malabares, y
también hace lo mismo que yo, macramé.
Tengo
una hija, estoy separado de la mamá de mi hija, y está viviendo con su madre, pero me llevo muy bien con mi hija,
hace un mes que no la veo, por la
Convención de Circos, pero si no todo muy bien, si no la veo
siempre.
Yo
hago macramé, es un tipo de tejido norteño, que aprendí en la primaria, haciendo
portamasetas de macramé, en una escuela estatal.
Además
trabajé 10 años, en carpintería de aluminio, que conozco, en todo lo que existe
en este tipo de carpintería de metal. Sí, a mí me encanta eso, pero luego de 10
años, me separé de la mamá de mi nena, y empecé a sufrir un poco de estrés, que
la plata no me alcanzaba para lo que quería o necesitaba, pero el estrés me
tapó, y como el jefe era amigo mío, decidí renunciar, arreglé con él para que
me eche, me de una plata, y de esa forma empecé a cobrar un seguro de
desempleo, que el estado te da, y cobrás una mensualidad, igual. Y entonces
tomé la decisión de renunciar a mi trabajo y de irme un año a viajar, para
reencontrarme, y siempre, viajando, se aprenden muchas cosas, se te abre tu
horizonte.
Le
pregunté:¿ Sos cristiano?
En
Dios Padre?
Sí.
Exclusivamente.
Conocí,
Argentina, Paraguay y Chile.
Gracias
por hablar con vos.
Me
interesó siempre conocer algo de la filosofía Rastafari, desde el cantor
jamaiquino Bob Marley, que fue tan renombrado, y los locales, como el que está
de moda actualmente en nuestro país, que se llama Dread Mar I.
La
palabra dread en inglés significa espantoso, aterrador, y las primeras
canciones que cantaba este ejecutante de Buenos Aires se referían inicialmente
a la predicación, y a su Dios personal, pero con el tiempo y su fama que se fue
incrementando, revirtió hacia letras de amor, y algunos seguidores lo acusan de
más comercial.
Siempre,
este cantante se lo puede reconocer, porque usa un sombrero muy particular, que
es muy alargado, y que le sirve para recogerse sus abundantes rastas.
Me
enteré conversando después con mis alumnos del Profesorado de Biología de
Nuestra Señora del Huerto, que algunos tienen a conocidos que siguen algunos
aspectos de este tipo de filosofía o religión, pero muchos de ellos lo hacen
por moda, simplemente, sin adherir a esa religión, en forma completa.
Relatan
los jóvenes, que para estos conocidos, el fumar marihuana, es como comulgar,
para los católicos, y lo revisten de grandeza, a este tipo de adicción.
Que
los adherentes se hacen las rastas en sus cabellos, y que no se los cortan
nunca, por eso tienen un pelo que abulta tanto.
Muchas
creencias partieron del judaísmo, y fueron modificadas en Jamaica, y lograron
difusión por el intérprete Bob Marley.
Estos
conocidos les indican a los demás, que no fumen tabaco, porque es nocivo para
su salud, pero ellos fuman marihuana.
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