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jueves, 20 de noviembre de 2014

EXCURSIÓN A LOS ESTEROS DEL IBERÁ, CORRIENTES, ARGENTINA.

Excursión diurna a los Esteros del Iberá, Corrientes:

Aquí me enteré, que el roedor más grande de América, el carpincho, o capivara, cavan en la tierra, fundamentalmente, en verano, con el calor, unos huecos, que cuando llueve, y se acumula agua, los usan como piletones, para lavarse, porque el guía me relató, que a veces contraen sarna, que les hace caer su pelaje, y les produce un picazón insoportable, y precisamente, en el humano se indicó, muchas veces, para combatir estos ecto-parásitos, si uno no tiene remedios, ni nada, al menos, el baño de inmersión, hasta el cuello, ayuda a disminuir los síntomas, y matar los parásitos de la sarna, porque con el agua, no pueden respirar adecuadamente, y mueren.
Así que no son ningunos tontos, los carpinchos, con este proceder.
Cada mañana, veo muchas palmeras, muy altas, y en su copa, viven una cantidad importante de loros, siempre muy ruidosos.
El trinar de los pájaros, en la mañana, es maravilloso, impactante, realmente, y actúa como si uno tomara un relajante muscular o un sedante.
El primero en aparecer, es la voz del tero, pájaro realmente vistoso, y es el último que se manifiesta, cuando se da el ocaso.
Al subir al vehículo, que nos iba a transportar al Estero, el chofer nos preguntó por una excursión a los monos, en la selva, y le contestamos que fue muy hermosa, pero la lluvia, había hecho un verdadero lodazal, que nos costó pasar, y una señora tuvieron que ayudarla entre tres, porque su bota se había quedado en el barro, hacía succión, y ella, no la podía sacar. Y yo le comenté, que algún aporte a la naturaleza, hemos hecho, porque en la excursión, el guía se subió a un árbol de naranjas silvestres, y nos dio de probar algunas, y eran muy dulces, y dejamos las semillas, en el suelo selvático, haciendo un microscópico aporte, a la naturaleza, sí, en esta selva en galería.
-Muy bien muy bien, nos dijo el guía, y aparte tienen un aroma espectacular.
Mientras vamos circulando para Carlos Pellegrini, observamos un ciervo macho, con una magnífica cornamenta, a la vera del camino, que es uno de los así llamados, monumentos vivientes, emblemáticos de Corrientes, el ciervo de los pantanos.
Hay muchas aves, en el camino, y unas blancas, con pico amarillo, que me impresionan.
Pasaron tres pajarillos, multicolores, volando, maravillosos.
Íbamos circulando, por un camino precario, y había un cartel con la silueta del yacaré, y expresaba: “Cuidado, fauna silvestre”, y yo decía, que va a haber yacarés en la ruta, pero eso es posible realmente, y se tiene que manejar con precaución, por la fauna silvestre, y eso puede pasar.
El yacaré, es de sangre fría, y acostumbra salir al sol, para calentarse, y al rato, al costado de la ruta, vimos un yacaré, asoleándose, en estos 40  kilómetros, hacia Colonia Pellegrini.
Este año, nos relató el guía, fue poca la cosecha de naranjas, que se pudo lograr, y como vino la temporada muy lluviosa, parece que eso perjudicó aquí, en la zona.
Otros dos pajaritos volando, con alitas azules, hermosas.
-El estero, ¿cambia el caudal, y a veces baja su nivel?
-Sí, sí.
-Porque a mí me parece, que en una oportunidad, escuché que hubo sequía, y muchos yacarés cambiaban de lugar, para buscar algo de agua, ¿eso pasa?
-Toda esta agua, que se ve en el camino, en noviembre, era todo, totalmente seco, no se veía ni una gota de agua, por aquí, en este camino. Y a veces los yacarés van buscando los charcos, y cada uno se hace dueño de ese charco, y lo protege de otros, sí, son muy territoriales, los yacarés, y lo defienden a su terreno, porque hay disputas por ello, sí, y ahí, sobrevive el más fuerte. Y los otros tienen que buscar por otro lugar, y algunos, directamente se mueren, porque les falta agua, pueden estar dos meses, o tres sin agua, con lago de lodo o barro, se la arreglan, pero si no, pueden morir. Pueden estar también, un tiempo largo, sin comer, sí. Pero el agua es lo esencial.
Y el nivel de la laguna suele bajar a un metro veinte, o a un metro cincuenta, y a veces es demasiado difícil, salir con la lancha, porque a veces el muelle, queda demasiado bajo, y la laguna se retira, mucho de la costa, y hay que buscar, otros lugares, para poder salir, si no, no se puede.
Ahora se está saliendo del quincho, que está a dos pasos, pero a veces, por la sequía, hay que caminar trescientos metros, buscando otro lugar, para poder salir, en otro muelle, que se utiliza, cuando baja mucho el agua, que nunca tiene un nivel constante.
El piso del camino nos soporta bien, y la Land Rover, circula adecuadamente. Las ruedas, se pusieron un poco más anchas, para que el andar, sea un poco más suave, y que no salte demasiado. Con un rodado más ancho, directamente.
Los neumáticos originales, son más finitos.
Nos abre una tranquera, un señor, que el guía dice que es un verdadero maestro para hacer asados, y que nos convidarán con ello, antes del Estero. Y también que es campeón de pool, y anteanoche, ganó un campeonato, sí, y también se tomó todo, también, je, je, je. Estaba como muy contento, y se tenía que emparejar, así que tomó mucho, eso es muy común por estos pagos.
Y el guía nos contó que Entre Ríos, y aún, hasta Santa Fe, son los sitios de engorde, del ganado de Tompkins, dueño norteamericano, de la estancia Rincón del Socorro, donde paramos.
Le pregunté al guía, si es fácil o difícil colocar todas las pasarelas, en el muelle del Estero.
Él me comentó, que las colocaron, en una bajante, cuando estaba todo bien seco, y apto para trabajar, pues en ese momento, no había agua.
Y ahora están construyendo un mirador, un observador, como una torre, para tener una mirada panorámica, es lo que está haciendo falta ahora.
El pájaro carpintero le hace un hueco al árbol, pero el árbol sigue viviendo, y en la Estancia, yo vi, como estaba trabajando con el pico, perforando al arbusto, pero es otra especie, de los pájaros carpinteros de Villa Gesell, estos son carpinteros correntinos, está el bataraz, está el campestre, el común, el real, hay varios, sí.
Y el guía nos contó: Una vez, una señora, que le gustaba tener pájaros y loros, le pidió, a un señor que juntaba pájaros, y traía a pedido, le dijo: Necesito que me traiga un loro hablador, y le trajo un polluelo, por supuesto, tenía un color no muy definido, y la señora lo tomó, y le dio su dinero. Creció el pájaro, y no era loro, era un carpintero, y por supuesto, la señora muy frustrada, le dijo: Hoy, este señor me estafó, este es un chanta, le voy a reprochar.
Y entonces le dijo: Señor, señor, usted me estafó, yo le pedí un loro hablador, y usted me trajo un carpintero.
Y como era chanta, le contestó: Y bueno señora yo no tengo nada que ver, cada cual tiene su oficio. Je, je, je, je. Éste había salido carpintero. Je, je.
Lo que pasa que nosotros vimos el pájaro loco de chiquitito, el loquillo, en los dibujitos animados, y para mí el carpintero, siempre me representa algo lindo, y verlo en la naturaleza, y libre, es maravilloso.
En el Socorro, hay esos carpinteros, y lo pude filmar, lo pesqué de casualidad, porque estaba viendo un árbol, y observé que el árbol se engrosaba, y digo: será un hongo, pero qué hongo, era un pájaro carpintero bellísimo, era adulto, grandecito.
Y también hay chiquititos. Y es gracioso, porque hacen también huecos en la madera, pero muy pequeñitos.
Comienzan los huequitos, buscando su alimento, siempre en los palos, que se van deteriorando, los palos más viejos, y la larva del gusano que se alimenta, allí, es su comida preferida, picotea, y escucha donde se mueve la larva.
Y cuando la larva se corre, el carpintero, toma un atajo, y va buscando, hasta encontrarla.
Y con el tiempo, de adentro se va ahuecando, y algunas veces se puede observar, que anida allí.
Y otros usan la madera, para guardar las semillas, que van trayendo, creo que le llaman bellotero, y así van haciendo su reserva, allí, guardando, entre las rendijas de la madera, para épocas de escasez de alimentos. La naturaleza, es sabia, exacto.
Cuando se aparece de golpe el benteveo, para los correntinos, es de mala suerte, el bicho feo. Todo depende si uno se lo cree, o no, exacto, sí.
Se dice que Corrientes, tiene Payé. Payé significa hechizo.
Esto que estamos viendo es la Laguna, y enfrente hay tierra firme, y hay ganado, y la gente de allá, tenía su producción, y necesitaba cruzarla para aquí, y antes, lo único que había, era cruce en balsa.
Y este puente es una obra monumental, porque si hoy en día, la tuviesen que hacer, no sé, qué pasaría, este puente, lo construyó el Ejército.
Esto cambió todo el ecosistema, antes, era todo playa, toda esta vegetación que se ve, no existía, era todo costa, de arena, y se ha hecho como un embalse, claro, sin corriente que lave la costa. Y son como dos kilómetros, hacia allá, no es mucho, pero hubo que construirlo.
Esta es la parte más angosta de la laguna, porque después, es como si se extiende, y se hace muchísimo más ancha, la zona acuática.
Nos invitaron a comer un asado excepcional, al costado del Iberá, y se acercaron muchos pájaros, el más viejo, nos decían, tiene el color más fuerte, más rojo sangre, y los juveniles, menos, y vivimos un paraíso, porque había tres cardenales, una urraca, vistosísima, que gorjeaba de fondo, y otros marroncitos, con pechito naranja, y los cardenales, comiendo, lo que le arrojaba, el señor, que hizo el asado, y los pájaros, a medio metro, de donde estábamos, nosotros sentados, estaban comiendo como dóciles perritos, que cosa increíble.
Después de un almuerzo, excelente, nos embarcamos en una lancha a motor, más o menos ocho a nueve personas, más el guía, y el conductor de la embarcación, y todos, con chalecos salvavidas, colocados, salimos a recorrer el Estero.
El guía comenzó diciendo que la mayor parte de este gran humedal, es estero, como en esta parte que estamos, lugar con agua, pero con mucha vegetación, cubierta de vegetación, sí, vegetación palustre, y mucho camalote, muchas plantas acuáticas, la diferencia entre un estero y una laguna, está en la profundidad, la laguna supera los tres metros de profundidad, mientras que el estero, solo, un metro de agua.
Por eso es que el estero, tiene mucha vegetación, porque es muy poco profundo.
Allí podemos observar al primer yacaré, en la playa, y precisamente se ve oscuro, tirando a negro, porque precisamente, este es el yacaré negro, es la especie de yacaré, que se ve en este lugar.
Es grandecito, realmente, y está echado entre el pajonal, inmutable, muy quieto, como adormilado, tomando el sol. Es espectacular, verlo, aquí, en la naturaleza, en su hábitat.
A pesar de todos los llamados de los turistas, el yacaré, a un metro de nosotros, estaba inmutable, no se movió nunca.
Es un ejemplar adulto, un buen adulto, en realidad, hay pocos adultos de este tamaño, y el guía, apagando el motor, se aproximó al yacaré con el botador, un palo largo, que lo apoya en el lecho del estero, y sirve para acercar el bote, y antiguamente, era la forma como se movían las embarcaciones, por aquí, pero a nosotros nos sirve para acercarnos a los animales, sin ruido.
En los meses estivales, los yacarés, comen mucho, comen bastante, se alimentan muy bien, para poder pasar, después el invierno, sin comer. Miren la parte de su lomo, todo con placas, y la cola, con sus aletas, en la parte de arriba, sí.
En esta época, reaccionan medio poco, ellos prefieren no moverse, tienen muchísima fuerza con la cola, lo primero que hace para defenderse, es un coletazo, y después, por supuesto, morder. Puede morder, y romper, directamente un brazo, porque muerde, y tira, es de la familia de caimanes, cocodrilos, y se comportan muy similarmente.
A lo lejos, pudimos observar, dos monos, en el estero.
Después vimos dos ciervos de los pantanos, entre el agua de los esteros, con una excepcional cornamenta, uno de ellos, muy buen ejemplar, curioso, hay algunos que en esta época, están con su cornamenta muy desarrollada, en este tiempo, pero otros están sin cornamenta, este ciervo, como otros, pierde su cornamenta, todos los años.
También se puede observar un yacaré, un poco más pequeño, que el anterior, y el alborozo de los turistas, que lo descubrieron.
Miren al ciervo que ahora se ve por completo, con sus patas negras, es una especie, que estuvo en peligro de extinción, y es increíble, su recuperación, ahora, el llamado ciervo de los pantanos.
Aquí, en el Iberá, está la mayor población, de ciervos de los pantanos, del país. Y buenísimo, como se fue recuperando.
Y el yacaré, no es un pichoncito, debe tener ya por lo menos 10 años, porque los yacarés crecen muy lentamente, y el primero que vimos era de unos 30  años, tal vez.
Es que son animales, de vida larga, de 80  a 90  años, quizás.
Pero ver los ciervos, fue magnífico, muy bellos. Y el ciervo en su lomo, tenía un pajarito, el picabuey, que siempre lo acompaña, y va comiendo insectos, siempre en el lomo de los animales, de por aquí.
El ciervo tiene unas pezuñas, especiales, bastante grandes, y abiertas, y cuando va caminando en el barro, se abren, y tiene una buena superficie de apoyo, se asienta, muy bien.
Este yacaré, con un muy lindo color, sí. Miren como se le ven los dientes, al yacaré negro, se le pueden ver muy bien sus dientes, sí, y tiene su hocico, bastante largo, hay muy pocos yacarés overos, por aquí, la mayoría son los yacarés negros, que son bastante acuáticos, los negros.
Hay dos aves muy bonitas, multicolores, entre la vegetación.
Esos que se ven allá, son chajás, son tres, siempre andan en pareja, los chajás, son monógamos, es una especie bastante rara, porque tiene pareja, para toda su vida, y conviven siempre, con su pareja, siempre se los ve juntos. Suelen verse en la punta de los arbustos de por aquí, abultándolos en su extremo distal.
Uyuyú, o cigüeña americana, y el yavirú, se pueden observar, por aquí, en los esteros, mientras vamos navegando, ahora en aguas más abiertas.
Esto, es todo flotante, son los famosos embalsados, es lo que se puede mover, con viento muy fuerte, se rompen, se desprenden los pedazos, los islotes, y es acá donde viven los animales, carpinchos, ciervos, por eso es que la vegetación, parece aplastada, por la presencia, de los animales, en el sitio.
Y hasta pueden llegar a crecer, árboles, en los embalsados, allí, por ejemplo, hay un ceibo, en el medio del embalsado, con pocas posibilidades de desarrollarse, íntegramente.
Ven como se mueve, como acompaña el movimiento del agua, este embalsado.
Al bigüá, le gusta mucho, el pescado, y allí, podemos ver un martín pescador, a la izquierda, entre las ramas secas, allí, y tiene el pecho, como naranja, sí. Es un martín pescador chico, así se lo denomina, y tiene como un collarcito blanco, agregó, mi esposa, Andrea.
A mí me costó poder encontrarlo.
Hay tres tipos de martín pescador, el chico, el mediano, y el grande. Es muy vistoso, con su pico.
Y se voló el martín pescador, después.
Es un gran estero, mucha acumulación de agua azulada, y en el fondo, hacia donde va la lancha brilla intensamente, por la luz del sol, como si fueran estrellas titilantes, y por eso se llama Iberá, que quiere decir: Agua que brilla.
Allí, arriba del arbolito, ese grandote, es un chajá, en realidad su cuerpo no es tan grande, pero abulta mucho su plumaje.
Le cuesta mucho volar a los bigüás, y tienen una larga carrera, hasta conseguir elevarse. Es de la familia de los cormoranes.
La pareja del chajá, está abajo del árbol, vean.
Allí, un yacaré, nadando.
Los arbustos, son sarandí, un tipo de vegetación, y es donde se metió el yacaré.
Para tener una idea, solamente lo que es el espejo de agua, tiene 5.800  hectáreas, es la segunda laguna, más grande, dentro del sistema, la más grande, es la laguna de Luna, que tiene más de 7.000  hectáreas.
El sonido de los pájaros, y sus diferentes graznidos, es permanente, en este viaje.
Se observan teros y patitos, en forma abundante.
El pato brasilero, que está por todos lados. Son muy bellos. Que no pasen cerca de los yacarés...
Se observa un nuevo yacaré, algo pequeño, este, comparado con el primero, que siempre fue el más grande.
También se le observa muy bien su dentadura.
Los yacarés son de la familia de los caimanes, y la familia que agrupa a los caimanes, son los aligator.
Obviamente del mismo grupo de animales, de los cocodrilos.
Ahora se ven varios yacarés. Uno parece, directamente un tronco seco.
Hay yacarés por todos lados, sí, y ese también es bien grande.
Y también es increíble, como se recuperaron, porque todos ellos, estaban muy amenazados, cuando se declaró la Reserva, por su cuero, que era muy valioso, y estaba de moda.
El lugareño, aprovechaba la carne, comía la cola del yacaré.
Le comenté, que probé personalmente, la cola del yacaré, y es sabrosa, entre pescado y pollo, con un sabor especial. Son de criaderos especiales.
Mi esposa expresó, que no mataría yacarés, para comerles su cola.
Allí, hay otro yacaré, que se le ve su hociquito. Bastante grandotote, je, je.
Aquí hay muchísmos yacarés, ese se le ve la cola, solamente, sí.
Este está con la boca abierta.
No hay que meter la manito en el agua, por aquí, bromeó una turista.
Hasta el año, los yacarés tienen bastantes depredadores, les comen las crías.
La palometa es de la misma familia de las pirañas, pero otra especie. Las dos son carnívoras.
Los yacarés comen muchas palometas.
Allí hay un yacaré, con su cabeza, encimada, en el cuerpo de otro.
Esto realmente es la patria del yacaré, je, je. Es asombroso, todo esto.
Con el botador, nos acercamos a un embalsado, para ver más de cerca, y en este lugar los animales son muy confiados, y uno se puede acercar, mucho, sin inconvenientes.
Solo se escuchaba el sonido de las cámaras fotográficas, ya que el motor estaba detenido.
Y se acercó hasta unos dos metros de una familia de chajás, con tres pichoncitos, fue un momento mágico, ver esa familia de chajás, con sus tres hijitos correteando, tan de cerca, sin inmutarse por nosotros, fue increíble, nunca lo había vivido, ver un nido de chajás, con sus pichones, y su madre juntando hierbas, para pasar la noche, juntan pastito seco.
Son presas fáciles, los chiquitos, y el control de sus padres, es muy estricto. Son chiquitos, y aparte nadan, también.
Cuando van tras de sus padres, nadandos, los pueden cazar, los yacarés, tranquilamente.
Un yacaré, o una de estas boas, que hay por acá.
Es atronador, la cantidad de fotos que se llevan esta pareja de chajás, con sus tres críos.
MARAVILLOSO. Son primorosos.
La gran ventaja que tienen, es que nacen en invierno. En verano, están mucho más activos, sus predadores.
Si nacieran en temporada estival, sería, más peligroso, por eso.
Pueden llegar a poner, hasta seis huevos.
Los chajás chiquitos, se mueven primorosamente.
Una turista expresó: hoy es nuestro día de suerte, por poder ver esto.
Por un rato, esto desbancó la atención de los yacarés, sí.
Hay muchas plantas acuáticas, libres, estos son helechitos, helechitos de agua.
Tienen una adaptación importante, y se pueden levantar del agua, no arraiga en el fondo, está con sus raíces, muy bien adaptada, para absorber los nutrientes, sin tener que estar sujeto en el fondo, en la tierra, pero lo importante, es la adaptación que tiene para flotar, hojas con pelitos, como felpa, que allí dentro no puede penetrar el agua, y es por eso, flotan. Si carga mucha agua, tiene estas ranuritas por donde el agua puede escurrir.
Hay muchas especies de plantas acuáticas flotantes, esta es una variedad, solamente, pero esta muy bien adaptada, el helechito de agua, que nos mostró detenidamente.
Esta es otra especie, totalmente diferente al helechito, es un lirio del agua, y es como el jacinto, de esa familia, pero sus raíces, se parecen poco. 
Los dos son flotantes, sí.
En sus raíces, pueden haber muchos insectos, parásitos.
Y la jacana, anda buscando por arriba, en busca de lograr alimentarse. La jacana es un pájaro local. Come los bichitos que están en las raíces de los camalotes.
Lo interesante de estos lirios del agua, son estas pelotitas, que son verdaderas cámaras de aire, y son como su aparato flotador, y al presionar, se siente que es aire, adentro es todo su tejidito, cargado de aire, para mantenerse, en superficie.
Tienen un nombre en biología, se llaman aerénquimas.
Es blandito, como un globo, al tacto, sí.
Lo que tienen estas plantas, que en primavera-verano, florecen, muy lindas, muy vistosas, la mayoría de los jacintos, son de flores violáceas.
Son plantas autóctonas. Aquí no hay problemas con plantas exóticas, sí hay problemas con animales exóticos, pero en semejante humedal, problema con plantas no.
En otras partes del mundo, que han llevado estas plantas para decorar, ahora les ocasionan problemas, y como no tienen predadores, invaden las zonas, masivamente.
Es incesante, la observación de pájaros, por doquier, algunos en las enramadas, otros sobre los camalotes, y otros que pasan volando, es magnífico, y multicolor.
Aquí las aves, tienen su comida asegurada, ante tantas manifestaciones de vida natural.
Le pregunté al guía, que cuando nos acercábamos a los animales, paraba su motor de la lancha, y usaba el botador, que es un palo largo que apoya en el suelo lacustre, y mueve en silencio la embarcación, y si el uso del botador le demandaba hacer mucha fuerza, y me indicó que no, que es suave.
Un turista bromeó, y al ver un islote, dijo que era la isla de Caras, con la risa de todos.
Seguían los gorgeos intensos de las aves.
De nuevo nos acercamos a cinco yacarés, uno de ellos, bien grande, muy bien alimentado, bien panzudo.
Su piel se ve perfecta, como si estuviese lustrada. Brilla, como con aceite.
Una turista dice que es fisiculturista, en broma, je, je, je.
El guía bromeó, y dijo, al observar la inmovilidad de los yacarés, que en realidad son todas estatuas, puestas a propósito, aquí por la Estancia, je, je, je.
Y los yacarés, si nada los molesta, van a estar allí, hasta la entrada del sol, sin mover.
Observé un yacaré, que cerraba y abría su ojo. Se ve que es vanidoso, porque le dijeron lindo, y abrió sus ojos, je, je,je.
Al lado de los yacarés, están saltando las palometas, y ellos no se inmutan, y siguen asoleándose.
Y de noche, se mandan bien al fondo, no es caliente el agua, pero es mejor que la temperatura del ambiente. Sobretodo, cuando baja mucho la temperatura.
Descubrí un yacaré pequeñito, de tres años, aproximadamente.
Hasta los dos años, está con la madre, y después comienzan a defenderse, solos.
Siempre crecen los yacarés, y a los setenta años, son cada vez más gordos, sí.
Lo bueno, que ahora, ya hay criaderos de yacarés.
Y vemos también un gran carpincho, en un embalsado, que es su hábitat natural, lugar donde vive y se alimenta el carpincho.
Son semiacuáticos, no tienen ningún tipo de problemas, con el agua, son buenos nadadores.
Y ahora vemos un yacaré grandísimo, parece el más grande de todos los vistos, hasta ahora.
Y miren su dentadura, tiene un diente que le atraviesa, directamente la piel de su trompa. Y también tiene signos de alguna pelea, miren. Y la punta de su cola, también le falta. Un animal de bastantes años. Tiene marcas de su vida.
Y escuchamos el sonido del chajá protestando, con fuerza.
El guía bromeó, con el sentido del humor, del yacaré grande, si debe ser de mal carácter, je, je.
Le comenté al guía, que ponderaba los camalotes, que en Rosario, estudiantes universitarios, querían sacar energía de los camalotes, también.
Él me expresó, que pueden ser gases, porque me dijo, que fermentaban, muy rápidamente.
Nuestro guía, dijo, que es un lindo momento de hacer una ronda de mate.
Y le comenté, que había visto un dibujo del bote de pescadores antiguos, los mariscadores, y hasta tenían fuego en el bote, y su pava maestra, sí.
En los arbolitos de la izquierda, uno de ellos que está como horizontal, y se observa un pato, en una rama, y cerca un martín pescador, que se voló.
Es un pato real, tiene sus alas tornasoladas. Este no es cisne, es un pato. Es el pato más grande de los esteros, así, silvestre.
Por su tamaño, siempre fue muy perseguido, por cazadores, y se domestica mucho, y en Pellegrini, era mucho más común, verlo a este pato, con las gallinas, en las casas, que verlo en el hábitat natural, porque la gente se los llevaba, siempre.
Ahora, se comienza a ver más.
Que alas hermosas, blancas, tiene. Y se tiró al agua, y comenzó a nadar, como lo que es, un verdadero pato.
Vemos una garza mora, tratando de pescar.
Hay lobitos de río, una nutria, muy acuática.
Y en el embalsado, una vegetación, toda comida, que parece cortada con máquina, y fue devorada por el carpincho. Y vemos un pajarito, encima del lomo del carpincho, el famoso picabuey, que se alimenta de los insectos que están cerca del carpincho, en este caso.
Convive con los mamíferos, y hoy ya vimos uno, encima de este carpincho, y otro, encima del ciervo de los pantanos. Una especie de mutualismo.
El picabuey, en realidad, no le pica, al mamífero, sino que come las moscas y los mosquitos, que hay en su derredor.
El mamífero, y si es grande, mueve bastante la vegetación, y siempre hay insectos a su alrededor.
En esa islita, un embalsado, se ven varios yacarés, también.
Las nidadas de los yacarés, las ponen en sitios más apartados. Llegan a poner muchísimos huevos por año, no tan expuestos, sino metidos, más adentro.
A fines de diciembre, principio de enero, están las nidadas, casi listas. Y en marzo les nacen sus crías.
Vemos otro yacaré, con su gran boca, totalmente abierta.
Y pierden calor por allí, ya que por el cuero que tienen, no pueden transpirar, como nosotros.
Seguimos en el festival de yacarés, de todos los tamaños, y medidas.
Y con el botador el guía se aproxima a un embalsado, para mostrarnos algo increíble: una boa gigante, descansando plácidamente a un metro y medio de nosotros, y al lado de la boa, a dos metros, otro yacaré.
O sea que logramos ver una boa y un yacaré, separados por metro y medio, o dos metros, toda una maravilla, impensable.
La boa era magnífica, lustrosa, enroscada, y quieta, y el guía se adelantaba lentamente, para las atronadoras fotos de las cámaras de los turistas, como yo.
Está totalmente hecha un bollo, y su cabeza chiquita, comparada con su voluminoso cuerpo.
Una persona le preguntó al guía: ¿cómo se llevan las boas, y los yacarés?
Mal, contestó, el guía, una boa puede alimentarse, tranquilamente de un yacaré, la boa puede pelearse, y lo estrangula, al yacaré, a veces.
Como está enroscada, no se aprecia, su tamaño.
Otras veces, se come crías de carpinchos, como si nada.
Traga presas grandes, cada tanto, y después descansa, y le dura un tiempo prolongado.
Tiene un metabolismo, muy bajo. Y lo que hacen, como los yacarés, es que las boas, también salen a asolearse. Miren su color, semeja a un leopardo.
Siempre son muy lentas. Cuando se mueven, se mueven muy despacito.
pero son depredadores, de lo más espectaculares.
Una vez que lo envuelve bien a su presa, no tiene como escaparse, lo toman al carpincho, por ejemplo, y lo llevan al agua, y lo trituran, lo va apretando, y muere por sofocación, porque no lo deja respirar.
Y después comienza a deglutirlo.
Se toma su tiempo, para tragarlo, despacito.
Son animales que no van a atacar a ninguna presa, que no van a a comer. Y raras veces fallan.
Si fallla, su desgaste de energía, para ellos es muy importante.
Se aseguran de ser eficaces en el ataque, por necesidad.
Si no está seguro, no ataca.
Se llama boa curiyú. Es la serpiente más grande de la Argentina.
Duerme, y cuando     quiere comer, va y atrapa al animal.
Los dos, la boa y el yacaré, se ignoran totalmente, sí, ahora porque están al sol, y tienen frío.
Esta boa fue realmente el postre de esta excursión, realmente.
Algunos dicen que en el estero hay aguará-guazú, pero el guía, nunca los vio. Es el zorro grande, de este lugar. Es otro de los animales top de aquí, en Corrientes, sí.
Y viven en campos bien bajos, y cuando esos campos se inundan, sí o sí, tienen que nadar.
Este lugar es espectacular, por la mansedumbre, y la concentración de fauna, pocos lugares se pueden ver, así, en sus hábitats naturales, a dos metros, tres metros de ellos.
Hoy es un día ideal para ver a los reptiles, pero en septiembre, el movimiento de aves, que hay es espectacular, realmente.
En esa época vienen los ornitólogos, los fotógrafos, de todo el mundo, a partir de septiembre.
Un carpincho, nadando, aquí a la derecha. Se cansó de comer pastito, y se puso a nadar.
El carpincho, tiene patas palmeadas, y la ubicación de los ojos, los oídos y la nariz, en la misma línea, pueden nadar, casi completamente sumergidos, es su línea de flotación.
Del arbolito, un martín pescador, nos despidió del estero.
El estero entonces es una laguna de escasa profundidad, de poca superficie, despejada, y sin movimiento, con mucha vegetación acuática.
El bañado es un terreno húmedo, que presenta tramos pantanosos,
dado que su drenaje es imperfecto.
Y la laguna, es una extensión de agua estancada, dulce o salada, menor a un lago.
Leo lo siguiente en un cuadro:
"Los rasgos del criollo, resumen la fusión entre los descendientes de los pueblos originarios y los inmigrantes europeos. Esa integración dio forma y contenido, a una cultura tan rica, como la naturaleza del estero, que
le brindó sus recursos.
Los criollos y su cultura particular son el alma de los esteros."
Había un libro que firmaban los turistas, con alusiones a los esteros, y había de Italia, de Buenos Aires, de Santa Fe, de Mercedes, de Estados Unidos, y de otras provincias argentinas.
Por un camino hacia colonia de monos carayá, pero con mucho barro, intenté empezar el camino, en zapatillas, para recorrerlo y me mojaba mucho.
Aún así iba leyendo los instructivos que estaban en la senda:
Blanquillo: árbol de cuatro o cinco metros de altura, produce látex.
Se llama sendero carayá, y no teníamos previsto ir por aquí, ese día, y menos con el barro, de la lluvia reciente, así que quedé solo en mi grupo, buscando los monos.
Caminé unos pasos, detrás de un grupo de norteamericanos, pero con barrial intenso, y sin botas.
Anacahuita: árbol de hasta quince metros, con follaje persistente, florece en primavera, y fructifica en verano, y otoño, y tiene uso medicinal.
El grupo de norteamericanos, venía con una guía, que les explicaba esto, en inglés.
Este sendero de monos carayá, se transita en 40  minutos, y es de unos cuatrocientos metros lineales. En un ambiente boscoso, cerrado.
Hay aquí guazunchos, y otros mamíferos silvestres, más de setenta especies de aves, hay plantas epífitas, palmas pindó, guayaibí, caraguatal, lapacho, lapacho caído, hay varios puentes, y es un sendero peatonal, que transita en el interior de un típico parche de bosque subtropical. En el Iberá estos bosques son escasos y se disponen como mogotes, o "islas". Por lo general no son mayores a unas pocas hectáreas, pero contienen una vida vegetal y animal, fascinante.
Jazmín del monte o Palo Cruz: familia de las rubiáceas, árbol o arbusto, de dos a cinco metros, de hojas peremnes, flores fragantes, y fruto aterciopelado, se lo encuentra desde Brasil, hasta el delta del Paraná, cultivado por sus flores, y su nombre se debe a la disposición de sus ramas jóvenes, en cruz.
Epífitas: plantas que crecen sobre otras plantas, en la selva, no todas las plantas tienen raíces, en el suelo, algunas pueden crecer sobre otras plantas, o árboles.
Las ramas ajenas, son estanterías perfectas, donde captar la luz solar, sin tener que crecer hasta el dosel.
Estas plantas se aprovechan del crecimiento de las otras. Algunas de ellas, introducen sus raíces, dentro de las ramas que las soportan, para alimentarse, con la savia, del árbol, que las alberga, son las epífitas parásitas.
Pero las bromelias, orquídeas, y cactus epífitas, que se observan en el sendero, no son parásitas verdaderas, y sólo utilizan a los árboles para apoyarse.
Bromelias: juntan agua entre sus hojas.
Las orquídeas, son típicas plantas epífitas. Las "liga" es una verdadera parásito.
Están los claveles del aire, y las ranas arborícolas, viven entre las epífitas.
 Con tristeza, por no poder avanzar más me retiré del sendero, y cuando salí, busqué la camioneta, que me estaba esperando, y allí el guía y mi esposa Andrea, me señalaron un árbol grande, donde se balanceaban unas siluetas oscuras, que eran los mentados monos carayá, que ellos estaban observando, fuera del sendero.
Miré con admiración, sus movimientos, y partimos emocionados y maravillados, por lo que habíamos compartido ese día.















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