OBESIDAD:
La obesidad, y aún peor, la obesidad infantil, está aumentando, en forma increíble, en América Latina, y en la población latina de los Estados Unidos.
Esto está sorprendiendo, a muchas personas, que intentan investigar con mediciones científicas, la magnitud de lo que está sucediendo…
El intento, de prevenir, la obesidad infantil o juvenil, justifica todos estos esfuerzos, actuales.
El Centro de Estudios de Salud Global, (CGHS) del Centro Internacional Fogarty, de los NIH, organizó un taller de: “La prevención de la obesidad infantil a través de las fronteras.”
Una investigación entre los Estados Unidos de América y América Latina, ya que se había realizado antes, otro taller de nutrición infantil en niños.
Se logró describir lo siguiente:
a) Un marco de comprensión de la obesidad infantil, y guiar mediciones reales en América Latina y EEUU.
b) Recursos representativos, y orientación a disposición actual, sobre investigación en medidas de la obesidad infantil.
c) Tres áreas jerárquicas, (COMPORTAMIENTO DE LOS PADRES- ACULTURACIÓN-GLOBALIZACIÓN), que involucran desafíos y oportunidades, para intentar soluciones adecuadas, en este problema de real magnitud actual.
El marco de equilibrio energético comunitario, (CEBF), de Kumanyika, es útil, pero se necesitan nuevos estudios, para la diversidad de América Latina.
El CBEF, está basado, en que nuestros comportamientos individuales, en especial lo que conoceos por nuestra dieta, o nuestra actividad de tipo física, y el sedentarismo, se relacionan, entre sí, para una influencia neta en nuestro comportamiento.
Todo ello, asociado, a la dinámica cultural, y la migración en la historia.
El problema actual, es medir, dentro de cada entorno.
Los tipos diferentes de estilo de crianza, y la conocida “aculturación”, son factores decisivos, en la toma de decisiones posteriores, de niños, y aún adultos.
Sería muy satisfactorio, conocer, los factores estructurales, económicos y culturales, de tipo específico, que enmarcan este problema sanitario global de la obesidad.
Los estudios, se están proyectando, en todos los países de América Latina, desde Antigua, hasta Venezuela, con diferentes lenguas, y culturas.
Buscar la importancia de la aculturación, en la nutrición y en la obesidad, ya que hay muchísimas personas biculturales, en la actualidad, y no han sido reflejados, en los estudios previos.
Hasta ahora, la gran mayoría de estudios fueron de tipo retrospectivos, y hay gran cantidad, de ellos, sobre la denominada, “aculturación”, latina a la llamada cultura blanca, “principal”, de Estados Unidos de América.
Se requieren, en el futuro, estudios prospectivos, que nos objetiven dieta, actividad física, y el contexto donde viven estos niños.
Autores, como: Roberts, Sánchez y Tellez-Rojo, en México, por ejemplo, están aguzando el enfoque, en este sentido.
Los etnógrafos, que están en contacto, con los grupos poblacionales, sujeto a estudios, deben investigar en la vida de todos los días, para dar forma a un verdadero estudio sore la salud.
Por ejemplo, en México, en un estudio de personas de clase trabajadora, ha logrado proporcionar, nuevos conocimientos, en el tema.
El cómo y el por qué, de la compra de alimentos en la familia, lo podría explicar muy bien, este tipo de estudios etnográficos.
Por ejemplo, el llamado Tratado de Libre Comercio, entre México y Estados Unidos de América, y su entrada en vigencia, logró inundar de productos baratos, ampliamente comercializados, y la población de bajos ingresos, en México, incrementó, en forma notoria, su ingesta de calorías.
Los alimentos, dulces, y fuertemente azucarados, son identificados, como una muestra de amor, confundiendo, lo que es placer, con lo que es felicidad, y generando impacto tremendo en las poblaciones.
Además, el uso publicitario, de mujeres que brindan amor a su familia, llevando, tal o cual producto azucarado, revela la campaña de las empresas, para vender sus productos, con éxito asegurado, de no mediar alternativas.
La campaña publicitaria, es más efectiva, en el contexto, de recursos disminuidos.
Y, de allí, a por, ejemplo, despreciar el agua, ante refrescos muy azucarados, o tratados con edulcorantes, que no pueden, ni deben, ingerir los niños, por su escaso peso.
Aguardamos futuros resultados, de estas investigaciones, pero mientras tanto, abrir bien nuestra mente, y no caer en el engaño de los vendedores, que nos muestren felicidad, donde solamente hay placer, por el azúcar, que es una real necesidad de nuestro cerebro, imprescindible en la vida, y por ello, lo logramos apreciar tanto, pero -SIEMPRE EN FORMA MEDIDA Y ARMÓNICA-, nunca exagerar, ha servido.
Una risa de un niño, hoy, al conseguir algo que le guste, no valida, la enfermedad futura, y el acortamiento real, de su propia vida, más adelante…
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