MITOS DEL NORTE DE ARGENTINA:
HOY: EL BASILISCO…
En varias provincias del Norte de mi país, en Sudamérica, imperan mitos muy ancestrales, y el del Basilisco, es uno de ellos…
Las mujeres, en Santiago del Estero, por ejemplo, creen que este singular personaje es como una: víbora con patas y cabeza, sí, pero de un gallo…
Y hay una característica, especial, su mirada PENETRANTE, que puede llegar a matar a las personas, con solamente mirarlos…
Y, agregan, que su “aliento”, es fuertísimo, y marchita la vegetación, donde exhala dicho aliento…
Hay diversas ideas, de cómo nace, algunos dicen que cuando el antaño, e imprescindible horno de barro, que según los mayores: NUNCA SE DEBÍA APAGAR, y siempre había que vencer la pereza, y buscar ramas para alimentarlo, si alguien no hacía caso, de estos cuidados, el horno, se apagaba, y en las zonas rurales, los perros y aún las gallinas, entraban al horno apagado…
Y, es así, que una gallina, ponía un huevo, en la medianoche, y la creencia, era, que este huevo, mucho más chico, que los habituales, NO TENÍA YEMA, y era, además empollado por un sapo, y de allí, provendría dicho ser, que temían, el Basilisco…
También, se creía, que, en cuevas, los “tesoros”, que allí, se encontraban, eran cuidados, por el Basilisco…
Y, los mineros, que se arriesgaban a entrar, en las cuevas, podían morir, por el aliento del Basilisco…
En la Historia Medieval y hasta en China, hay historias de Basiliscos…
Y, en España, había un verdadero antídoto, llevar un gallo, común, bajo el brazo…
Este nombre, que, en una época, lejana, también se dio, en Europa para bautizo, de piezas de artillería, de gran calibre, posteriormente, cayó, en desuso…
En mi país, Argentina, ante los pueblos originarios, y sus Dioses, y la Religión traída a estas tierras, por España, se produjo una mixtura y sincretismo, que mantuvo estos mitos y leyendas, que aún perduran en mi país…
Y, encima se dice, que cada persona que habla de este tema, del Basilisco, le agrega algo personal…
En lo que concierne al horno de barro, para recordar su origen, debemos remontarnos, nada menos, que, a Egipto, unos 4000 años A.C., y a la Mesopotamia, entre el Tigris y el Éufrates, sitios, especiales, con una arcilla muy buscada, que lograba con éxito, conservar el calor, mejor, que en otros lugares…
Se reconoce al horno inventado, por Jordan Mott, por el año 1833, que se denominó, precisamente, el “horno de Mott”, como al primer horno de carbón, práctico…
Pero, en amplias zonas de mi país, el horno de barro, persiste, otorgándole a la cocción, un sabor especial, y tiene sus adeptos, a ultranza, aún hoy…
Los alimentos NO, se contaminan, pues la cámara de cocción y la de combustión están separadas, y su uso, no es solamente rural, sino, también en ciudades, hay personas y familias que lo poseen y otras que lo extrañan…
Quizás esta leyenda del Basilisco, y la boca del horno, provenga de los originarios guaraníes, ya que, para ellos, este horno de pan, se llama, horno de “pacuá”, o hueco del diablo…
Aquí, en Argentina, muchos piensan, que la etnia originaria guaraní, está en Paraguay o en la provincia argentina de Corrientes, pero en realidad, abarcaba desde el Caribe, en América Central, toda la Amazonia de Brasil, y el sector, de Misiones, Entre Ríos, Chaco y Formosa, además de lo que se conoce habitualmente…
Tanto, que Domingo Faustino Sarmiento, gran Maestro, que llegó a descollar, y ser presidente de mi país, deseaba trasladar la capital de Argentina, a la isla de Martín García, y que el país contase con dos lenguas, la de origen hispana y la guaraní…
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