VERMEER Y SU FALSIFICADOR…
Johannes Vermeer van Delft, es uno de los eximios pintores neerlandeses, del arte barroco.
Mi padre, hace muchos años, me ayudó, y pude conocer, en Ámsterdam, Holanda, a este espectacular pintor, que realmente de deslumbró, por su obra.
Fue bautizado, en la ciudad holandesa de Delft, el 31 de octubre del año 1632.
Falleció el 15 de diciembre del 1675.
Actualmente se le conocen, un estimado de algo más de treinta cuadros suyos.
Pintaba para mecenas, más que para el mercado de arte.
Si bien sus obras fueron al inicio históricas, alcanzó una fama en su época, por su pintura costumbrista, y se destacan “La joven de la perla”, y “Vista de Delft”
La pintura que me fascinó, sin conocer nada de este pintor de Delft, fue “La encajera”, donde su realismo, me pareció sencillamente sublime, sin ser absolutamente ningún crítico de arte…
Es un pintor, que se destaca, en el uso y tratamiento de la luz.
Todo esto, es un prólogo, para la historia que hoy deseo relatar…
Es sobre otro pintor, Han van Meegeren, con gran capacidad, pero de singular decisión, para falsificar con astucia, los cuadros del gran Vermeer, y engañar a personajes de jerarquía, de esa época.
Henricus Antonius “Han” van Meegeren, nació, ahora en el 10 de octubre del año 1889, pintor y retratista, neerlandés, un eximio falsificador del siglo XX.
Se sintió desilusionado, cuando los críticos de arte, despreciaron su trabajo artístico, y como venganza, comenzó con falsificaciones de pinturas renombradas de: Frans Hals, Pieter de Hooch, y del propio Vermeer…
Mientras vivía en el sur de Francia, realizó su máxima copia: “Los discípulos de Emaús”, por el año 1937.
Algunos críticos que lo habían rechazado, expresaron, ante la satisfacción interna de Hans, que conocía la verdad, que era uno de los mejores Vermeer…
Hay, que entender, el contexto, de la 2da. Gran Guerra en Europa, y el poder, en ese momento de los alemanes, quienes compraban o incautaban muchas obras de arte.
Es así, que una de sus figuras, el propio Mariscal del Reich, Hermann Göring, compró a van Meegeren una de sus falsificaciones de Vermeer, por una suma fantástica…
Después de la derrota de Alemania, el cuadro fue hallado en poder de Göring, y a Han van Meegeren, lo acusaron de traición con riesgo directo de fusilamiento.
Fue arrestado, un 29 de mayo del año, 1945, como colaborador de los nacionalsocialistas alemanes.
Entonces, ante un gran peligro, Han van Meegeren, explicó que lo había falsificado, para “vengarse” de los alemanes…
Se explica que fue condenado por un año a prisión, pero en menos de un mes y medio, después de este juicio, el profundo estrés, al que fue sometido, le ocasionó su propia muerte.
Los técnicos, para clasificar si una pintura o no, era una falsificación, usaban la prueba del alcohol que, si era falso, disolvía la pintura, pero este pintor que se especializó en falsificar a otros, logró una estratagema, la baquelita, una resina sintética plástica, que es obtenida condensando el fenol con el formol, y es usado como material aislante, en fabricación de pinturas y barnices, y fue creada en el año 1907, y jamás la habría podido usar Vermeer…
Fue muy difícil sobrevivir en esos tiempos de guerra, y hubo muchas bajezas humanas, en aras de sobrevivir, y este pintor excelente, Han van Meegeren, en vez de persistir en lo suyo, optó por la venganza, que pese, a que, durante muchos años, le sirvió en términos económicos, para ser un magnate, en su vida, unos años más tarde, lo precipitó a su propia muerte.
Muchos holandeses, que deseaban que sea fusilado por traidor, al ver que había embaucado hasta a los propios jerarcas alemanes, lo aplaudieron a rabiar en el juicio, y se hizo una figura popular, en ese mes y algo más hasta su muerte.
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