Tesoros de Catamarca- Argentina:
En una ciudad de esta singular provincia, del norte argentino, llamada Fiambalá, podemos visitar al Museo del Hombre, con una sala dedicada a lo que se denominan los: “Seismiles”, y en otra contigua, un sitio de momias incaicas, descubiertas en las altas montañas de Los Andes, y en un óptimo estado de conservación.
Los “Seismiles”, 19 volcanes, considerados, los más altos del mundo, con alturas, como su nombre lo muestra, que superan los 6.000 metros de altura.
En las momias, se divisan el ropaje antiguo, de estos originarios de América, en estas ceremonias especiales del pasado incaico, donde entregaban a sus dioses, personas jóvenes, que acompañaban en caravana a las grandes alturas, donde, los adormecían con bebidas, y los abandonaban a la muerte helada…
También se ejemplifican rutas y elementos utilizados, en los campamentos, de expediciones polacas, por el año 1936-1937.
Los borceguíes utilizados, y explicaciones de sus aventuras, en las alturas…
También hay exhibición de material de los pueblos originarios, de Catamarca, con lucidos colores, y formas.
El hallazgo del llamado: “Héroe del Ojos del Salado”, Alberto Angeleri, y su historia…
Un cordobés, de la localidad de Almafuerte, quien después de sobrevivir a una travesía, en el Nevado de Ojos del Salado, A SUS 84 AÑOS VOLVIÓ A ENFRENTARSE A ESTA MONTAÑA, ACOMPAÑADO DE FAMILARES (sobrinos y sobrinos-nietos)
En su primera aventura, allí, pasó, nada menos que 10 días, en una de las montañas más altas de América, totalmente perdido, sin agua ni comida, durmiendo a la nieve, con temperatura de cerca de 20 grados centígrados bajo cero.
Caminó, con sus pies congelados, por kilómetros, y tuvo alucinaciones, pero sin decaer, nunca, y este Geólogo de la Universidad de Córdoba, merced a gracia de Dios, pudo ser encontrado…
Otras de las construcciones de adobe que se pueden observar, en Catamarca, son antiguas casas, e Iglesias, que nos transportan al pasado, automáticamente al vislumbrarlas…
Como por ejemplo el denominado Oratorio de los Orquera, que se levantó, nada menos que por el año 1747…
Construida en adobe y tapia de barro, ostenta solamente una única nave, cubiertas con vigas de algarrobo curvas, que es algo característico, de la arquitectura de la zona.
Es una pequeña capilla familiar, donde se destacan imágenes de Nuestra Señora del Rosario, del Cristo Crucificado y de San Antonio.
Un óleo de la Virgen María, alimentando al Niño Jesús, presenta cierto estado de deterioro…
El adobe, y su pátina del tiempo, logra transformar, la imagen de esta pequeña Capilla, en un verdadero símbolo en la Historia de la propia Catamarca…
Cerca, de esta pequeña Capilla, se puede ver algún cardón, cactus de esta región de Argentina.
También algún olivo centenario, al lado de una carreta antigua.
En la localidad de Tinogasta, deslumbra, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, de 1712, la más antigua…
Esta Capilla, la hizo, Gregorio Bazán y Pedraza, es como expresé, el Templo, en pie más antiguo de Catamarca, y desde el año 1993, Monumento Histórico provincial.
Integralmente, está realizado en adobe, y en su dintel, ostenta la inscripción: “AVE MARIA GARTIA PLENA ANO 1712”
Su piso es de tierra, los muros de un metro de espesor, se apoyan en piedras, y su techo, con cañas, barro y madera de algarrobo.
Un grupo originario, local, eran Los Diaguitas, quienes, a las construcciones que hacían, con materiales como arcilla, tierra, agua y hasta pasto, le agregaban sangre de animales, que usaban como coagulantes, para amalgamar este material.
“Prosopis flexuosa”, otros de alpataco, algarroba, es un árbol, de Sudamérica, una leguminosa.
Es endémico de América del Sur, y en mi país, Argentina, se presenta en más de diez provincias.
Por supuesto, que vive en Catamarca, y no tiene más de 10 metros de alto, con tronco corto, y de ramas, bien largas.
Sus flores las muestra en racimos densos, y su fruto, una legumbre dulce, y agradable.
Esta madera, está instalada en el espíritu del catamarqueño, y la usan para postes y varillas para el ganado, para marcos, puertas o pisos, para construcción de viviendas rurales, y aún en las condiciones locales, soportan, asombrosamente el paso de los años, y hay troncos que tiene tres centenas de años de edad, y se mantienen aún en buen estado.
También hacen artesanías, en cajas, platos, y otros adornos.
Y, por supuesto, además es usado, para combustible, y calefacción de los hogares.
Debo relatar además el vino catamarqueño, que logra exportarse, a países cercanos, como Brasil, Uruguay o Paraguay, y aún a los Estados Unidos de América.
Y, recordar que, en el mes de Julio, de cada año, se realiza en su Capital, la denominada “Fiesta Nacional del Poncho”
Para los lectores, que no conocen qué es el “PONCHO”, el catamarqueño, tradicional, antigua vestimenta de originarios, y después del gaucho, se caracteriza, por confeccionar, en lana de vicuña, un pelo marrón, que se logra, del lomo del animal, y se decora con guardas blancas, del pelo, del pecho, la panza y sus patas.
También está promocionándose el llamado “CHAKU”, que es el método por el cual, los originarios, atrapan las vicuñas, que bajan de los ceros, las vicuñas salvajes y con ruidos, colores, y formando una columna que las va arriando hacia el corral, que permite la esquila y la libertad posterior…
Este nombre del procedimiento de caza, es tan usado, en la antigüedad, por los pueblos originarios de América del Sur, que una Provincia de Argentina, se llama, precisamente Chaco, por ello…
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