LOS GALESES EN LA PATAGONIA ARGENTINA:
Hay un libro muy interesante, de esta singular experiencia, mundial, un puñado de galeses, desde su terruño natal, se incorporaron a diversas regiones en el globo, y, a mí, me tocó, la fortuna, de primero conocer, su experiencia, y posteriormente, visitar en varias ocasiones nuestra querida Patagonia, donde estos esforzados pioneros, lograron instalarse, y aún son un verdadero motor del sur de mi país…
Deseo relatar, que, en unas vacaciones que extraño, hoy, en Pandemia, y reclusión, en una librería de Mar Azul, compré este libro: “Crónica de la Colonia Galesa de la Patagonia”, y lo disfruté, muchísimo…
Fue escrito por Abraham Matthews, protagonista de esta gesta de visionarios cristianos, que lucharon, contra la soledad, el aislamiento, el clima y territorio inhóspitos, y salieron airosos…
Quiero mencionar algunas palabras de Guillermo Saccomanno, en su prólogo…
Destaco que Guillermo, es escritor y además guionista de historietas, y colabora con el diario Página 12, de mi país.
Y, para sintetizar, explica, en dicho prólogo que relata con maestría, una pincelada que quiero retransmitir…
En Gaiman, en el Sur de Argentina, en la lejana y querida provincia de Chubut, dice que escuchó, de una mujer rubia de ojos celestes, descendiente de galeses, “La historia del poncho…”
-Mis tíos, querían conocer la tierra de sus abuelos, y viajaron a Gales, a Bangor, y un viejo pariente, los recibió, que, a su vez, también había vivido en Gaiman…
En una pared, había un viejo poncho, inequívocamente de la Patagonia…
Para los que no son americanos, “poncho”, es una prenda típica e histórica, que para nosotros, es una manta rectangular con una abertura central, para pasar nuestra cabeza…
Es la prenda del típico gaucho…
Como así también en Perú, Ecuador, y más países latinoamericanos…
La usaron, los originarios de América, como los Nazcas y los Incas, y así, con estas prendas, fueron descubiertos por los colonizadores que vinieron, después de Cristóbal Colón…
El pariente, les explicó, que después de la Campaña del Desierto, y la masacre de Roca, enrarecieron las relaciones, entre los colonizadores galeses, y los originarios tehuelches, que se habían llevado bien, antes…
Y, en un invierno, un niño, lloraba abrazado a su papá…
El cielo oscuro, y amenazaba nevisca, pero la reunión de hombres y mujeres, era, para cavar una tumba de una mujer…
Se advirtió, la llegada de los originarios, con galope corto…
Cuando los tehuelches se acercaron, su capitanejo, observó al niño, que los ignoraba, y seguía, llorando…
Con lentitud, el tehuelche jefe, se apeó, y caminó hasta el niño, se dio, cuenta, de lo que pasaba, y se sacó su propio poncho, y se lo puso al niño…
Y, 50 años más tarde, ese mismo niño, le contó a los tíos de la bella galesa, la historia del poncho…
Así se inicia el libro, que es algo maravilloso, leerlo, por la gesta que significó, venir, desde su patria, donde su idioma galés, ESTABA PROHIBIDO, y para proveer materias primas, para la colosal industria inicial, de esa época, de Inglaterra, hacía falta, carbón, hierro, plomo, y otros minerales, que se sacaban con el abuso de miles de seres humanos, hombres, mujeres y niños, y los Galeses, antes de explotar y rebelarse, decidieron por la Paz, y venir, a la gesta, en los 1865, con 132 personas, para establecerse y progresar, en libertad, en nuestras tierras de Argentina.
Eso sí, siempre se quejan, como cualquier compatriota, de mi país, del valor del dinero y los saltos que pega… Se quejaban en 1800, y hoy, junio 2021, sigue pasando lo mismo, con la inflación, la carestía, la pobreza, je, je…
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