MIEDO:
Si al miedo lo enfrentamos, se achica, siempre me quedé pensando en esto, es una frase repetida que escuchamos, muchas veces, que al miedo hay que enfrentarlo…
Me vienen a la mente tantas situaciones, en las que, normalmente, la mayoría de la gente tiene miedo, y una vez que tiene un miedo, grande, lo sigue guardando, y sigue, teniéndolo…
Y, yo recuerdo en mis tiempos de voluntaria hospitalaria, y me preguntaban, muchas veces, ¿no tienes miedo de contagiarte alguna enfermedad?, y siempre dije: NO…
Y, de esta etapa, podría contarles, muchísimas cosas que vivimos, en el Hospital, había enfermos, nosotros los ayudábamos, y, después, por ahí, nos enterábamos, que tenían enfermedades contagiosas…
¿No tienes miedo de hablar en público? No, una vez que uno empieza a seguir las pautas, no.
¿No tienes miedo de estar sola, de vivir sola…?
No.
¿No tienes miedo, de volver tan tarde, de noche a tu casa?
Esto, me lo preguntan, casi todas las veces que voy a un Nodo, y, vuelvo tarde, para mi casa…
En estos días, en que hay, tanto tiempo, para meditar, me hace recordar y verme, cómo fue que yo me formé, una persona no miedosa…
Como dicen, (miedosa)
Tengo muchas anécdotas, muchas, ya conté que soy isleña, del Delta del Río Paraná, nací hermana mayor de cuatro hermanos, de una familia de allí, de isleños, y digo que nací, hermana mayor, pues, cuando me di cuenta, ya tenía, cuatro hermanos…
Descendientes, de inmigrantes, de un pueblo de Italia, por parte de mi padre, y de una mezcla de españoles, italianos y criollos por parte de mi madre, bueno, y en el lugar donde nosotros vivíamos, no había luz eléctrica, así que la luz era un sol de noche, un farol a kerosén, y varias lámparas más, también a kerosén, y, algunas linternas.
Cuando, el sol, empezaba a caer, cada uno, tenía, alguna tarea para hacer, de acuerdo a su edad, y, entonces, una de las cosas, era ordenar, todas las herramientas, que se usaban, todo lo que se había usado en el día, por ejemplo, guadañas, azadas, rastrillos, todas herramientas, que, si quedan tiradas en el patio, y hay que salir, son muy peligrosas…
Así, que cada cosa, tenía, un lugar, entonces, todos, y cualquiera de nosotros, podría ir y guardarlas.
La anécdota, es así, es que, si se olvidaban de llevar, algo a la cocina, a la noche, para cocinar, había, que ir a buscarlo al galpón, porque se compraba, todo en cantidad, una bolsa de azúcar, una bolsa de harina, una bolsa de papas, y se guardaba, en un lugar seco, alto, en el galpón, que era un sitio, como una despensa.
Y, por ejemplo, una noche, o varias veces, debe haber tocado, que se había acabado, y no había papas, para hacer la comida, y, bueno, vayan ustedes, a buscar las papas, imaginen el cuadro, dos chicos, de 8 o 10 años, con una linterna, o con un farolito, un recipiente, para poner las papas, y cuando bajábamos, íbamos, bastante temerosos, silbando, o cantando, haciendo, ruido, pues como ustedes saben, en esos lugares, hay muchos bichitos, cuises, lo que haya, y cuando nosotros vamos caminando, se van, y, entonces, cuando uno va haciendo ruido, ellos se alejan, y, bueno, la cosa, era llegar, hasta la bolsa de papas, que sabíamos, ya, a oscuras, a donde estaba, y la cosa, era meter la mano, en la bolsa, para agarrar las papas, y, bueno, hacíamos, toda la tarea, cuando, dábamos la vuelta, y veíamos, ya, la luz de la casa, pero, igual, ya, no nos alcanzaban los pies, para subir a la casa…
Y, acá está, lo que siempre escuchamos, sobre lo que, si al miedo lo enfrentamos, se achica, porque nosotros íbamos a subir la escalera, y ahí, estaba mi papá, esperando, o sea, que nos dejaba, para que tuviéramos esa experiencia, de superar el miedo.
Y, así, comencé, a ver, que el miedo, cuando lo enfrentamos, se achica…
Y, como ésta, poseo muchas anécdotas, así, que siempre fui agradecida, por esas enseñanzas, que, recibíamos de niño, no estábamos solos, nos esperaban, arriba, mirando, nuestra tarea.
Por eso, no es malo sentir miedo, la cosa, es aprender a enfrentarlo, tener miedo, nos protege, nos hace ser prudentes, pero no nos tenemos que dejar vencer, por el miedo, todos ahora, estamos con mucho miedo, tenemos miedo, por nosotros, miedo por familiares, miedo, por la casa, miedos…
Preocupados, con miedo, pero, eso no nos tiene que paralizar, para eso, tenemos, que enfrentarlo, tomar todas las medidas, y enfrentarlo…
Y, además, hay otra cosa, los que tenemos Fe, que sabemos, que Dios, no nos deja nunca solos, que siempre lo vamos a tener a Él, allá, arriba de la escalera, mirando, como vamos, como estamos, cuántas veces, abrimos los ojos, o encendemos la luz, y vemos, que había un peligro, y Él, nos había protegido, por eso, de andar con el farolito, que yo tengo el dicho ese: Adelante con los faroles…, eso hace esto, tener todas estas experiencias, tan ricas, y poder compartirlas con todos…
Les mando a todos, un cariño muy grande, y ADELANTE CON LOS FAROLES…
Por Alicia Mirto. Red Sanar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario