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sábado, 6 de febrero de 2021

SOBRE JORGE LUIS BORGES:

 

COSAS DE BORGES…

 

Para los lectores de este blog, que no conocieron, o no leyeron nada de Borges, para mí, como argentino de cerca de 70 años, José Luis Borges, fue uno de los más destacados escritores de mi país, y referencia obligada de cuanta pregunta se le ocurría al periodista que lo entrevistaba, lo que era muy frecuente…

Y, Borges, siempre respondía, con una sabiduría, que, solo dan, los años y los sufrimientos en la vida…

Destaco, que queda ciego, o discapacitado visual, desde joven, y él decía, que veía, no era que no veía nada, sino, algo uniforme, de color naranja, amarillento, que nunca cambiaba…

Y, su actitud, frente a los infortunios de su propia existencia, lo hizo capaz de superarlo, mediante el aprendizaje permanente, y para Borges, precisamente, su Cielo, debería ser UNA GRAN BIBLIOTECA…

Su padre fue anarquista, y él bebió fuertemente, de sus ideas, por eso, se creó la idea de que Borges no creía en Dios, pero una vez en este mismo blog, ya resalté el momento, en que este genial escritor argentino, entró en una Iglesia antiquísima y en ruinas, en Inglaterra, y dentro de ella, y en el idioma sajón antiguo, que se le dio, por aprender, para estudiar las sagas históricas de este país, en su lengua originaria, Borges, para todos ateo, recitó un Padrenuestro…

Y, entonces, todos sus acompañantes, le preguntaron: José Luis, siendo ateo, ¿para qué rezaste?

Y, Borges, sonriendo, dijo: -Le quise dar una alegría a Dios…

Esto es una anécdota, que reitero, ya la relaté, pero, hoy, deseo traer otra de sus anécdotas, cuando era trasladado a una conferencia, en un Museo de Buenos Aires, por la destacada periodista y escritora, Magdalena Ruiz Guiñazú, y precisamente, muchos años, más tarde, de este hecho, la escribió, en una columna de la revista Viva, del 3 de enero de 2021, que acompaña al diario Clarín, de Buenos Aires…

En una tarde otoñal, la Asociación de Amigos del Museo Mitre, le pidió, que busque a José Luis Borges, quien había despertado fuerte interés por su disertación…

Entonces en su, “ágil” Fiat Europa, de ese entonces, lo recogió, en día de lluvia, en una esquina de Maipú, y Marcelo T. de Alvear…

Avanzaron, lentamente, por el tránsito desordenado, por un día de intensa precipitación pluvial, sobre la ciudad de Buenos Aires.

En el camino, pareció que Borges, murmuraba algo, y Magdalena, imaginó, que le hablaba, y ella no entendía, lo que él le decía…

Sin embargo, Magdalena, no comprendía las palabras, que Borges, estaba pronunciando…

Y, le inquirió a Borges, si le decía algo…

Borges, entonces, se sonrió, y le explicó, que no estaba hablando, que, en realidad, estaba rezando, y se sonrío, con énfasis, y le explicó, a Magdalena:

“-Cuando siento que puedo impacientarme, acudo a un útil Padrenuestro…”

Y, ahora Magdalena, le preguntó: Ud., y discúlpeme, Señor Borges, ¿es una persona religiosa?

Y, Borges, nuevamente, sonriendo, le comentó, que estaba recordando el Padrenuestro en “rúnico…”

Y, Magdalena, le repregunta: Borges, disculpe, de nuevo, pero, ¿qué es rúnico…?

Borges expuso: -El diccionario, diría, perteneciente o relativo a las ruinas, o habitualmente escrito en las ruinas…

Y, Magdalena, le volvió a preguntar, entonces, ¿cómo descubrió, esto?

En una remota antigüedad, los escandinavos, empleaban esta palabra, -rúnico-, para referirse a todo lo perteneciente a las ruinas, a lo que en ellas estaba escrito, y, eso es lo que dice el Diccionario de la Real Academia Española…

Y, los antiguos escandinavos, llamaban Runa, a cada uno de los caracteres que empleaban en la escritura…

Y, al finalizar, Borges remató:

-Créame, antes de la IMPACIENCIA, suele ser útil y deseable, acudir a la ORACIÓN, y, en este caso, el PADRENUESTRO, sigue siendo una EXPRESIÓN UNIVERSAL, que recomendaría NO DESECHAR…

Realmente, Borges, fue un ser luminoso, que alumbró el camino, de muchas personas, pues él se consideraba ciudadano del Mundo, y superó, sus discapacidades, estudiando, aprendiendo, maravillándose, agradeciendo, y descollando…

Gracias por haber conocido, su inmensa sabiduría…

 

 

     

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