SE PROPUSO COMO PREMIO NOBEL, A PEDRO OPEKA…
Conocí, hace ya tiempo, la impresionante historia, del Padre Pedro Opeka, y quise interiorizarme algo más, sobre su vida, y conseguí un libro, de Pierre Lunel, con el título “Rebelarse por Amor”, que añadió mis conocimientos, de este magnífico ser humano…
Es un sacerdote de Argentina, católico, pero el origen, de sus padres, es de Eslovenia.
Nació en San Martín, en la enorme Provincia de Buenos Aires, el 29 de junio del año 1948.
A sus 18 años, ingresó en el Seminario de la Congregación para la Misión, de San Vicente de Paul, en San Miguel.
En los años 1970 y 1971, fue un Misionero de la Congregación, en la apartada, y marginada, Madagascar…
En el año 1975, en la Basílica de Luján, se ordenó, como sacerdote, y en el año siguiente, regresó a Madagascar, donde vive hasta hoy.
Conoció allí la extrema pobreza, en que vivían, y conmovido, quiso ayudarlos…
Dice que, alto como es, tuvo que casi acostarse, para entrar en la “casa”, precaria, de una familia, cuyos hijos revolvían la basura, como forma de subsistencia permanente…
Y, en el año 1990, fundó, allí, una Asociación Humanitaria: “AKAMASOA”, que, en idioma malgache, significa: “BUENOS AMIGOS”, a fin de servir a los necesitados, y realmente, les cambió integralmente su forma de vida…
Dice que heredó de su padre la vocación de construir casas, con sus propias manos y conocimientos, en Argentina, y era extremadamente hábil, en la práctica del deporte que, en mi país, le llamamos fútbol…
Estas dos cosas, y su gran capacidad de AMAR, lograron cambiarle el rostro a esta región, de gran indigencia, del planeta…
Dice Pierre Lunel, que Pedro, realmente, se rebeló, contra las voces de la resignación y la indiferencia, que constantemente nos asaltan a todos…
Se instaló, en Tana, en medio del basurero, y comenzó a vivir con ellos y a compartir, todo…
Bajo sus indicaciones y control, miles de malgaches, construyeron casas más dignas, picaron las piedras, como método de subsistencia, y lograron escolarizar a sus hijos…
-Ayudar sin asistir-, es la consigna del Padre Pedro…
Le expresó a Pierre Lunel: “La miseria, es una prisión, una lepra”
“Sé tu mismo, el cambio, que quieres ver en el mundo…”
Hay muchísimas anécdotas, e historias, del Padre Pedro, por ejemplo, un canal de televisión, de mi país, lo reporteó, en Madagascar, con el título: “El Santo Argentino…”
El propio Papa Francisco, fue a visitarlo, y compartir con él, momentos especiales…
Y, creo, que esta propuesta de candidatura al Nóbel, para el Padre Opeka, es una gran alegría, para muchos argentinos, incluido, personalmente a mi persona, y en un mundo actual, en plena Pandemia del Covid-19, con brotes de ébola en África, y que se acaparen las vacunas, tan necesarias, con exclusividad, por ahora, en los países más ricos, del globo, que un ser humano, como Opeka, haya hecho, lo que logró, en todo un pueblo de indigencia extrema y sin futuro, es algo de aire fresco…
No hablo, desde la fe cristiana, exclusivamente, sino como hombre, no les parece, algo positivo.
Los invito a conocer más, de la acción solidaria del Padre Opeka, y rezo fuertemente a la Divinidad, para que sea elegido…
Yo, realmente estoy convencido, que él no necesita este Premio, pero también creo, que él, lo merece…
Él siempre dijo que lo que realmente le alegraba su alma, era ver en los ojos, de los africanos, el agradecimiento, a su tarea, y que eso lo fortaleció, cada día más, para lograr sus objetivos, impensados, antes de su llegada a este sitio tan alejado, y misérrimo…





No hay comentarios.:
Publicar un comentario