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viernes, 20 de noviembre de 2020

SOBRE EL BARROCO:

 

EL BARROCO: EL ROCOCÓ.

El Rococó, es todo un movimiento de arte, que aparece en Francia, entre los años 1730 y 1760.

También fue definido como arte individualista, y cortesano, caracterizándose por su colorido en luces, suavidad, y tonos claros.

Predominantemente, se inspira en la naturaleza, mitos y leyendas, la desnudez de los cuerpos, temas de amor, y hasta incursiona en el arte de Oriente.

Es arte más bien mundano, sin ser influenciado por la religión, con temas cotidianos, y que busca asomarse a lo que es agradable, exótico y sensual.

Según Étienne-Jean Delécluze, el término rococó, fue acuñado por el año 1797, gracias a una broma por Pierre-Maurice Quays, alumno de Jacques-Louis David, y se trataría de una asociación de dos vocablos franceses, rocaille y baroque.

La primera palabra, refiere a una ornamentación imitando piedras naturales, y curvas de conchas de moluscos, y la segunda palabra, por su semejanza, habla de barroco.

También se expresa que rococó, es combinación de rocaille, piedra, y coquille, concha marina.

El estilo se dirigió a los individuos de la sociedad toda, y no tanto a sus monarcas y/o dioses.

En arquitectura y escultura, hubo menos representaciones del rococó, pero sobre todo abundó, en la pintura, la decoración, los muebles, la moda, y producción de objetos.

Lo Barroco, durante el reinado del Rey Luis XV, estuvo al servicio del poder absolutista, mientras que en el Rococó, se cambia, hacia la aristocracia y aun la burguesía.

Más que las lides heroicas, o las figuras de tipo religiosa, predomina, un sentimiento libre de preocupaciones.

La amante real, marquesa de Pompadour, Jeanne Antoniette Poisson, fue una pieza clave, en el desarrollo de este período.

Su interés por el arte, lo transmitió a las clases ricas, de la época, encontrando en la década de 1730 a pintores como Jean Antoine Watteau, y F. Boucher.

Se difundió, rápidamente de Francia, hacia la zona católica de Alemania, Bohemia y Austria, fusionándose con el Barroco Germánico.

En Italia, el tardo-barroco, evolucionó al Rococó, en Turín, Venecia, Nápoles y aun en la isla de Sicilia.

Para fines de 1760, se inició el fin del Rococó, con críticas de Blondel y de Voltaire, sobre la superficialidad y la degeneración artística.

Entonces, el Rococó decae, y es reemplazado por orden y seriedad del estilo Neoclásico.

Reapareció, el interés por el Rococó, entre 1820 y 1870, y en Inglaterra se lo confundió con el estilo Luis XIV.

En Francia, artistas como Delacroix, lo rescatan.

El Rococó apreció el exotismo del arte de China, y en Francia se imita, en porcelanas, y vajillas para las mesas.

En arquitectura, sobresalió la diferencia entre las fachadas exteriores y las internas. Las externas, son sencillas, pero las internas, un lugar de fantasía y de imaginación creadora.

La pintura rococó, que en realidad se denomina Pintura Galante, con colores claros y delicados, y formas curvas, con querubines y mitos de amor.

Abunda la sensualidad, la frescura y la alegría.

El retrato se hace amable.

Las fêtes galantes de Watteau, es un ícono del Rococó, y sus sucesores, F. Boucher, J. H. Fragonard, y Thomas Gainsborough.

En la escultura, privan motivos amorosos y alegres, la línea curva y asimétrica.

Como escultores franceses, se destacan, Jean-Baptiste Lemoyne, Robert Le Lorrain, Michel Clodion y Pigalle.

El estilo Rococó en la música se situó, entre el Barroco, y el Clásico.

Es música muy intimista, y refinada.

En Italia, los artistas de la República de Venecia, fueron sus mayores intérpretes, y siguiendo la corriente denominada: veduta, representaron con gran despliegue los paisajes de los canales, la plaza San Marcos, y el Palacio Ducal.

Entre sus figuras mencionaré a dos de los mejores pintores italianos: Giovanni Batista Tiépolo, y Giovanni Antonio Canal, que por ser hijo del primer Canal, se agregó el apodo de Canaletto, Canal junior, o canal pequeño.

Tiépolo se destacó por el Retrato de Antonio Riccobono, San Rocco, y Hércules sofoca a Anteo. Tiépolo pasó cuatro años en Wurzburgo, donde hizo un cielo-raso impresionante, que está de forma rectangular, representando los cuatro continentes: Europa, África, América y Asia, en sus lados, y es excepcional.

Después Tiépolo regresa a Venecia, y se dirige a Madrid, a la corte del Rey Carlos III, donde fallece.

A pesar que en estos períodos no se realizaron grandes obras de tipo religioso, tengo que destacar dos pinturas excepcionales de Tiépolo: La Inmaculada Concepción, y Virgen con Escapulario, que son maravillosas.

Mientras que Canaletto, realizó obras como: Marcos en la plaza, El campo de Rialto en Venecia, Paseo fluvial con columna y arco de triunfo.

Canaletto basaba sus dibujos en un moderno aparatito que poseía, para esa época, y que era como una pequeña cámara, que le permitía bosquejar los paisajes con minuciosidad, y luego completaba sus dibujos en su domicilio.

Lo hermoso de las pinturas, son los personajes que posteriormente Canaletto va agregando, para adornar la pintura, que son mucho más hermosos que la realidad.

Canaletto pintaba para los ingleses que al ver las pinturas del artista, después venían como turistas a Venecia, interesados por el juego y el libertinaje sexual de esa época.

Pero llegó el momento, que disminuyeron los turistas que le compraban sus pinturas, y entonces qué hizo Canaletto, se fue nomás a Inglaterra, y comenzó a pintar Londres, y el Támesis en la forma que pintaba a los canales de Venecia, agregándoles esplendor con sus delicadas figuras que incluía.

Es así que nos legó imágenes de la Londres antigua, que son de atesorar.

Un experto en arte, dice que estos dos pintores barrocos pintaban con los pinceles y los colores, sí, pero además pintaban con el corazón!!!

 

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