HABLEMOS, ALGO, DE
LOS SUEÑOS Y PESADILLAS…
La Clínica Mayo, de los
Estados Unidos, nos relata que, uno debe consultar a algún médico, cuando, las
pesadillas, ocurran, con frecuencia, y continúen, durante un largo tiempo;
cuando interrumpan en forma rutinaria, nuestro sueño habitual; cuando causen
temor, el ir a dormirse; o cuando causen problemas de conducta, o dificultades
de funcionamiento, durante el día…
Consideran, que la
pesadilla, es un sueño, que nos asusta, con sentimientos negativos, de ansiedad,
o temor, que nos despierta…
Es muy común, que los
niños, de tres y seis años, pero suelen disminuir, hacia los diez años…
Las mujeres adolescentes
y adultas jóvenes, suelen ser afectadas por pesadillas, de acoso, o persecución…
Si bien, pesadillas, tenemos
todas las personas, se describe como, “trastorno de pesadillas”, cuando afecta
al sueño común, y a nuestra vida de relación…
El espectro de
enfermedades entre el distrés y la depresión, pasando, por las fobias, el
pánico, el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno
obsesivo-compulsivo, el estrés postraumático, y la depresión misma, son un
grupo de patologías mentales, que pueden alterar, significativamente, nuestro
sueño…
En ocasiones se mezclan,
trastornos del sueño, pesadillas y, alucinaciones, como síntomas, de un estado
de angustia, distrés, que nos puede invadir…
Incluso, cuando las
enfermedades mentales, avanzan, se pueden llegar a tomar, estas “pesadillas”,
mezcladas con alucinaciones, como naturales, en nuestra vida, y llegar a tener
comportamientos, con trastornos…
En un geriátrico al que
concurro, voluntariamente para elevar la “auto-estima”, de los adultos-mayores,
alojados, en ellos, me permitió observar algunas cosas interesantes, que deseo
transmitir, ahora:
Una señora mayor, padece
“acaticia”, que es un cuadro, que no puede quedarse quieta, nunca, se trata de
paciente que, durante varios años, y estando en soledad, comenzó a acaparar,
animales, perros y gatos, en pésimas condiciones de higiene, lo que originó,
protestas de los vecinos, y esta mujer terminó, en un geriátrico, después de
haber salido en las imágenes de la televisión local…
Entiendan, que intento,
a veces dar videos pequeños de música o de turismo, y viajes, para distracción
de estos adultos-mayores, con todo el equipo, y un gran telón, y esta señora,
se pasea, permanentemente, entre todos los demás, que protestan y se enojan,
con ella, que reitero, no tiene la capacidad personal, de quedarse quiete, por
su enfermedad…
Entonces, un día, mientras
veíamos, entre todos, un video musical hermoso, que debía escucharse, en silencio,
esta mujer, comenzó a moverse, intensamente, y se me ocurrió sentarla, y
comencé, por decisión espontánea, a masajearla, en su cabeza y hombros, y
aclaro, que, además, recé, mentalmente, mientras hacía este masaje…
Y, en menos de diez
minutos, esta mujer, que no podía, quedarse quieta, de ninguna manera, se
quedó, totalmente dormida…
Yo, realmente, me
sorprendí, pero, los demás integrantes del geriátrico, me miraron, vieron a la
señora dormida, y me aplaudieron…
¿Entonces les pregunté,
el por qué, de ello?
Y, me dijeron, que esta,
señora, durante toda la noche, no los había dejado dormir a nadie, allí, por
sus movimientos…
Otro día, traté de
hacer, el mismo tratamiento, pero, no me resultó…
Entonces, acompañé, a
esta mujer, en una nueva ocasión, para que dejara al resto, ver los videos, y
escuchar la música, más tranquilos, y descubrí algo, que me asombró:
Me coloqué, con ella,
caminando, frente a tres puertas, una iba al baño, otra al patio, y otra a la
cocina, donde se alimentan, y le pregunté a esta señora, hacia dónde deseaba ir…
Y ella, me contestó: -NO,
SÉ, NO SÉ…
Y ante cada explicación,
nueva, y otra pregunta, siguió con su respuesta: -NO SÉ, NO SÉ…
Las personas, en este
estado, como molestan a los demás, son generalmente agredidos, y esto empeora
su estado, pues genera en la paciente con ideas distorsionadas, que la quieren
matar…
Ella, habla, recuerda
cosas positivas de su historia, pero tiene anhedonia, gran tristeza, y una
total incapacidad de decidir que desea y que le gusta, pues no disfruta
absolutamente de nada…
Sin embargo, cuando la
llevaba de su mano, algo que sí, interpreta, es el cariño, pues me acarició con
suavidad mi mano, en ese camino, como un acto de cariño, que no olvida…
Esto lo deseo contar,
para que sirva de experiencia a todos, y como debemos manejar a los llamados
heridos psíquicos, y a contrarrestar, el efecto de sus pesadillas, que, creo
personalmente, son otras manifestaciones, de nuestro cerebro, lastimado…
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