WICHÍS DEL CHACO
SALTEÑO:
En este tiempo de
Covid-19, y restricción social, aproveché, por leer cosas olvidadas, y es así,
que, entre papeles archivados, encontré, una historia, de una de las etnias
originarias, de América, los Wichís…
La relatora, de esa
época, nuevamente, se trató, de Sibila Camps, quien fuera, enviada especial,
por el diario de Buenos Aires, en enero del año 2001, el Clarín…
Tuvo una serie de entrevistas
con integrantes de diferentes pueblos originarios, de Argentina, y ahora,
recuerda, a los wichís…
Explica, que su
economía, era, integralmente, de una verdadera subsistencia…
Y, que, esta etnia, vivía,
en ese año, en el Chaco Salteño, como su nombre lo indica, en la bella
provincia de Salta, y no en la provincia del Chaco…
Aclaro, personalmente,
este vocablo “chaco”, hace referencia, a una forma de caza de los pueblos
ancestrales de América, que usaban unos tubos largos, como varas, de algún
grosor, y los ahuecaban, y en su interior, colocaban semillas más pequeñas, y
con este “instrumento”, hacían música, y era un objeto importante en la caza…
Pues enfrentaban a los
animales que perseguían por el terreno, en grupos de varios varones, con estos
elementos, que golpeaban rítmicamente, en el piso, produciendo un ruido, que
lograba que los animales buscados, se asustaran y trataran de huir, pero el
grupo, moviéndose con agilidad, los iba cercando, siempre ayudados, por el
estruendo que producían estos instrumentos, golpeados todos juntos, al mismo
tiempo…
Y así, lograban la caza…
Si bien este “chaku”,
como se nombra el procedimiento, era usado como para lograr su sustento, hay
sitios en el Norte de Argentina, donde con un procedimiento, similar, suelen
arrear, las vicuñas salvajes que descienden de los cerros, y después las esquilan,
para obtener su preciada lana, y las vuelven a liberar…
Con el tejido de vicuña,
se hace prendas finísimas, que a veces se exportan a Europa, y otros sitios, y
así, nuevamente, logran su sustento, aunque sin el sacrificio de los animales…
Y, además, se está
tratando, de que este “chaku”, o chaco, sea conocido, como un hecho para atraer
el turismo…
Pero volviendo a los
Wichís, en enero del 2020, antes de la epidemia de Covid-19, hubo noticias, de
varios fallecimientos de niños de esta etnia en el Chaco Salteño, por
desnutrición y deshidratación, y por ello, quise conocer, qué sucedía, por el
año 2001, por allí…
Cazaban y pescaban como
única posibilidad.
Los niños, crecían con
la “gomera” u honda, colgada de sus cuellos, para cazar y alimentarse de
pajaritos…
Pero su entorno,
cambiaba, bastante, y se hizo más difícil su supervivencia.
Las vainas del
algarrobo, un árbol que crece en estos territorios, y las iguanas, son partes
de su alimentación.
En estos territorios,
los desmontes, talan árboles muy preciados, y dificultan la vida de esta etnia,
y de animales como las corzuelas, unos cérvidos pequeños…
Los wichís, respetaron
siempre, la naturaleza, y si debían usar, para carbón, madera, buscaban los
árboles más viejos…
Y, lo mismo, hacían,
para sus artesanías.
Los ladrillos escaseaban
siempre, y los únicos que había, fueron para los Templos Evangelistas
Cristianos, y a algún salón comunitario.
A veces les llegaron
vacunas, pero nunca, electricidad, ni caños de agua potable, y tampoco equipos
de fumigación, de las vinchucas, que hoy, como antaño, siguen transmitiendo la
enfermedad de Chagas-Mazza, y nadie se preocupa…
Siguen siendo
cazadores-recolectores, desde hace más de 300 años, pero, su hábitat, es
diferente, para peor…
Meterse, en el monte,
con sus perros, a cazar, les llaman “mariscar”, buscando, algún lagarto o algún
tatú-mulita, en una cueva, si tienen fortuna…
Sólo cazan una iguana
por día, y con eso les sobra…
Los chicos descalzos,
mordisquean las vainas dulzonas, y todavía verdes, de la codiciada algarroba…
Y, así, cuando abunda,
sacian su hambre…
En este momento, sus
penurias, continúan…
TRADUCCIÓN AL CHINO:
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