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lunes, 24 de febrero de 2020

UN DIÁLOGO, EN ROSARIO...

HABLO CON NORBERTO:

-¿Cómo es tu nombre?
-Norberto.

-¿Qué edad tienes?
-62 años.

-¿Y cuándo empezaste a trabajar acá, con tu padre, en chapería de automóviles?

-En realidad, desde toda mi vida.

-Siempre estudiaba, iba a la escuela, hice primaria, y secundaria, pero siempre me gustó estar acá, en el taller.

-Siempre te gustaban los fierros.
-Sí, mi papá, me decía, no, me echaba de acá, je, je, pero a mí me gustaban mucho los fierros.

-Toda mi vida, acá adentro, en el taller. Haciendo esto, que además es lo que más me gusta.

-Que te apasiona…

-Sí, sí, por allí, y con los años, ya uno está un poco cansado, pero me gusta lo que hago, siempre me gustó.

-Disfrutaste…

-Exactamente, sí, sí.

-¿Cómo aprendiste?, ¿con tu papá?

-No, siempre acá, sí.

-Mirando, sí, porque esto se aprende así, no te pueden agarrar la mano para mover el martillo de acá para allá, no, no, esto se aprende mirando.

-Tanto tiempo mirando, uno aprende, y después se va largando a hacerlo.

-Y tu papá, ¿cómo hizo para iniciarse en esto?

-Mi papá, empezó a los 14 años, en un taller de chapería y pintura muy grande, junto con su hermano, mi tío.

-Aprendieron el oficio ahí, y de ahí, se vinieron, y se pusieron este taller, ya con el oficio aprendido.

-Perfecto.

-Porque tu papá era muy amigo de mi padre…

-Y a través de esto, estamos manteniendo esta entrevista.

-Exactamente.

-Este taller se inició en el año 1946, más de 70 años de trabajo.

-Si se habrán reparado autos aquí…

-A mí, todos los autos, que tuve, con algún problema, siempre los han reparado ustedes.

-Lo mismo que mi padre.

-Tengo un buen recuerdo de tu papá.

-Bien.

-SÍ, muy buena persona, y tengo una anécdota con tu papá.

-A ver cuéntame…

-Una vez, tenía un auto japonés, Toyota Célica, te recordarás, de color gris, y le aboyaron un guarda-barros trasero izquierdo, bastante aplastadito, estaba, y él lo trajo acá, lo dejó, nunca preguntaba cuánto iba a salir, lo reparamos, lo pintamos, y quedó muy bien, y entonces vino a buscarlo, y dijo, que tal, como les va muchachos, bien, bien, y ¿cuánto es don Ragaglia?, pongámosle, ahora unos 900 pesos, y tu papá, con exclamación dijo:  Nooo, y nosotros con mi papá, nos quedamos fríos, como diciendo, qué pasa ahora, le habremos cobrado mucho, y él dijo, nooo, esto sale mucho más, y nosotros le dijimos, no, está bien para usted, doctor, para usted es esa plata, y él contestó, a mí no me sobra, pero tampoco me falta, y nos dio una diferencia, yo creo importante.

-Estaba contento, porque ustedes le habían arreglado muy bien el vehículo.

-Sí, pero cuando exclamó: Nooo, nosotros nos preocupamos, pensamos que habíamos metido la pata, en realidad, le estábamos cobrando de menos, pero esa exclamación nos sobresaltó, realmente, je, je.

-Y en compensación, nos hizo un cheque, ya no me acuerdo, los valores, pero con una diferencia importante a nuestro favor.

-Bien.

-Muy contento, quedó.

-No, en realidad, siempre ustedes, han sido espectaculares con los resultados.

-Muchos años, con tu papá, y vos también.

-Sí, me ha pasado de todo, también…

-Distintos choques, nunca nada grave, afortunadamente.

-Cosas pequeñas, o rayones, de inadaptados, y así.

-Y otra anécdota, que fue simpática, que te recuerdes.

-Y sí, una vez, vino un hombre muy apurado, para retirar el auto, que ya lo estábamos terminando, y claro, dando fin a todos los detalles pequeños, y faltaba poner la patente del auto, y mi padre, muy apurado por el señor, que se quería ir, la puso al revés a la patente, y el hombre se fue con la patente al revés, je, je.

-Increíble, je, je.

-Cuando vimos que salía, se iba con la patente trasera, al revés, fue cómico, y mi papá se aguantó las bromas, je, je.

-Claro, el apuro, ni miró, le arrimó los tornillos, la patente, y salió así nomás, je, je.

-Y ahora ¿ha cambiado la chapería, que cuando te iniciaste?

-Muchísimo.

-¿En qué aspecto?

-Y antes los coches eran fierro, fierro, con paragolpes, mucho más pesados, bulones con cabeza redonda con cuadrante, y por allí, si estaba viejo u oxidado, se rompía el cuadrante, había que arreglarlo con el soplete, y cortarlos.

-Ah, arreglar el mecanismo.

-El cortar el tornillo, para después reemplazarlo. Para poder sacar el paragolpes, que a lo mejor estaba abollado, teníamos que hacer todo ese lío.

-Pero ahora, no, ahora los paragolpes son plásticos, y los tornillos son más chiquitos, están mucho más accesibles a la mano, y no hay que tirarse abajo del auto, ni siquiera.

-Sentado, se trabaja más cómodo, más limpio, y digamos, lleva mucho menos sacrificio humano.

-Porque ahora todo es más plástico.

-Sí, es más plástico, y es más liviano todo, más fácil de maniobrar, más sencillo, por ejemplo, para sacar un guarda-barro de un Ford 40, de esa época, era lleno de tornillos, todo alrededor de la carrocería,  10  centímetros cada uno, y cuando uno los sacaba, estaban todos oxidados…

-Y por allí, giraban en falso, y no los podías sacar…

-Y había que ponerle un soplete, para calentarlo, un soplete para soldar, calentarlo, y a veces cortarlos, con una gran pérdida de tiempo, pero ahora eso ya no.

-¿Y los colores, para los vehículos?

-Hasta eso ha cambiado…

-Antes los colores, venían preparados.
 La laca de litro, y el pomo, que era el color, se mezclaba, y salía, así el color, y había tres o cuatro marcas, y ninguna era exacta, las tres o cuatro marcas, eran distintas, y entonces uno debía tocarlo, un poquitito, con lo que uno tenía, hasta llevarlo y arrimar el color justo.

-Ahora tengo otra ventaja, que ahora voy, con la tapita del tanque de nafta, a la pinturería, me lo hacen exacto, exacto, exacto, porque ellos tienen todos los básicos, sí.

-Y entonces no hay discusión, y el color queda exacto.

-Cuando uno tiene que pintar un guarda-barro, por ejemplo, puede quedar una diferencia, con la puerta, ése era el problema, de antes.

-Ahora no, lo hacen exacto, y entonces no se nota.

-Porque los autos, cuando los pintan en las terminales, hacen una serie, una tanda de autos, y después la batea, se termina, y la vuelven a rellenar, y cuando la vuelven a rellenar, los colores, no salen jamás iguales, nunca, por eso, ponen versión uno, versión dos, y así.

-Por eso, dos autos rojos, de diferentes camadas, no son idénticos en su color.

-¿Y a vos te abona, las personas, o las compañías de seguros?

-Bueno, depende, yo antes trabajaba con todas las compañías de seguros, pero me han pagado tan mal, sí, muy mal, muy irregular, también hemos pasado épocas más difíciles que otras…

-Pero en general…

-Sí, prefiero al dueño del auto, porque a mí me han tratado mal.

-Pero hay otra cosa, antes todo el mundo, tenía, contra todo riesgo, su auto, asegurado, pero actualmente no ocurre así, por los costos de los seguros, que se incrementaron, y la gente hace el seguro legal, que es contra terceros, exclusivamente, y si por ahí, tiene contra todo riesgo, tiene franquicia alta, y si no supera ese valor lo tiene que pagar el propietario, y no la compañía de seguros.

-Muchas gracias Norberto, por tus recuerdos y tus conocimientos.








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