HABLO CON NORBERTO:
-¿Cómo es tu nombre?
-Norberto.
-¿Qué edad tienes?
-62 años.
-¿Y cuándo empezaste a trabajar acá, con tu padre, en
chapería de automóviles?
-En realidad, desde toda mi vida.
-Siempre estudiaba, iba a la escuela, hice primaria, y
secundaria, pero siempre me gustó estar acá, en el taller.
-Siempre te gustaban los fierros.
-Sí, mi papá, me decía, no, me echaba de acá, je, je,
pero a mí me gustaban mucho los fierros.
-Toda mi vida, acá adentro, en el taller. Haciendo esto,
que además es lo que más me gusta.
-Que te apasiona…
-Sí, sí, por allí, y con los años, ya uno está un poco
cansado, pero me gusta lo que hago, siempre me gustó.
-Disfrutaste…
-Exactamente, sí, sí.
-¿Cómo aprendiste?, ¿con tu papá?
-No, siempre acá, sí.
-Mirando, sí, porque esto se aprende así, no te pueden
agarrar la mano para mover el martillo de acá para allá, no, no, esto se
aprende mirando.
-Tanto tiempo mirando, uno aprende, y después se va largando
a hacerlo.
-Y tu papá, ¿cómo hizo para iniciarse en esto?
-Mi papá, empezó a los 14 años, en un taller de chapería
y pintura muy grande, junto con su hermano, mi tío.
-Aprendieron el oficio ahí, y de ahí, se vinieron, y se
pusieron este taller, ya con el oficio aprendido.
-Perfecto.
-Porque tu papá era muy amigo de mi padre…
-Y a través de esto, estamos manteniendo esta entrevista.
-Exactamente.
-Este taller se inició en el año 1946, más de 70 años de
trabajo.
-Si se habrán reparado autos aquí…
-A mí, todos los autos, que tuve, con algún problema, siempre
los han reparado ustedes.
-Lo mismo que mi padre.
-Tengo un buen recuerdo de tu papá.
-Bien.
-SÍ, muy buena persona, y tengo una anécdota con tu papá.
-A ver cuéntame…
-Una vez, tenía un auto japonés, Toyota Célica, te
recordarás, de color gris, y le aboyaron un guarda-barros trasero izquierdo,
bastante aplastadito, estaba, y él lo trajo acá, lo dejó, nunca preguntaba
cuánto iba a salir, lo reparamos, lo pintamos, y quedó muy bien, y entonces
vino a buscarlo, y dijo, que tal, como les va muchachos, bien, bien, y ¿cuánto
es don Ragaglia?, pongámosle, ahora unos 900 pesos, y tu papá, con exclamación
dijo: Nooo, y nosotros con mi papá, nos
quedamos fríos, como diciendo, qué pasa ahora, le habremos cobrado mucho, y él
dijo, nooo, esto sale mucho más, y nosotros le dijimos, no, está bien para
usted, doctor, para usted es esa plata, y él contestó, a mí no me sobra, pero
tampoco me falta, y nos dio una diferencia, yo creo importante.
-Estaba contento, porque ustedes le habían arreglado muy
bien el vehículo.
-Sí, pero cuando exclamó: Nooo, nosotros nos preocupamos,
pensamos que habíamos metido la pata, en realidad, le estábamos cobrando de
menos, pero esa exclamación nos sobresaltó, realmente, je, je.
-Y en compensación, nos hizo un cheque, ya no me acuerdo,
los valores, pero con una diferencia importante a nuestro favor.
-Bien.
-Muy contento, quedó.
-No, en realidad, siempre ustedes, han sido
espectaculares con los resultados.
-Muchos años, con tu papá, y vos también.
-Sí, me ha pasado de todo, también…
-Distintos choques, nunca nada grave, afortunadamente.
-Cosas pequeñas, o rayones, de inadaptados, y así.
-Y otra anécdota, que fue simpática, que te recuerdes.
-Y sí, una vez, vino un hombre muy apurado, para retirar
el auto, que ya lo estábamos terminando, y claro, dando fin a todos los
detalles pequeños, y faltaba poner la patente del auto, y mi padre, muy apurado
por el señor, que se quería ir, la puso al revés a la patente, y el hombre se
fue con la patente al revés, je, je.
-Increíble, je, je.
-Cuando vimos que salía, se iba con la patente trasera,
al revés, fue cómico, y mi papá se aguantó las bromas, je, je.
-Claro, el apuro, ni miró, le arrimó los tornillos, la
patente, y salió así nomás, je, je.
-Y ahora ¿ha cambiado la chapería, que cuando te
iniciaste?
-Muchísimo.
-¿En qué aspecto?
-Y antes los coches eran fierro, fierro, con paragolpes,
mucho más pesados, bulones con cabeza redonda con cuadrante, y por allí, si
estaba viejo u oxidado, se rompía el cuadrante, había que arreglarlo con el
soplete, y cortarlos.
-Ah, arreglar el mecanismo.
-El cortar el tornillo, para después reemplazarlo. Para
poder sacar el paragolpes, que a lo mejor estaba abollado, teníamos que hacer
todo ese lío.
-Pero ahora, no, ahora los paragolpes son plásticos, y
los tornillos son más chiquitos, están mucho más accesibles a la mano, y no hay
que tirarse abajo del auto, ni siquiera.
-Sentado, se trabaja más cómodo, más limpio, y digamos,
lleva mucho menos sacrificio humano.
-Porque ahora todo es más plástico.
-Sí, es más plástico, y es más liviano todo, más fácil de
maniobrar, más sencillo, por ejemplo, para sacar un guarda-barro de un Ford 40,
de esa época, era lleno de tornillos, todo alrededor de la carrocería, 10
centímetros cada uno, y cuando uno los sacaba, estaban todos oxidados…
-Y por allí, giraban en falso, y no los podías sacar…
-Y había que ponerle un soplete, para calentarlo, un
soplete para soldar, calentarlo, y a veces cortarlos, con una gran pérdida de
tiempo, pero ahora eso ya no.
-¿Y los colores, para los vehículos?
-Hasta eso ha cambiado…
-Antes los colores, venían preparados.
La laca de litro,
y el pomo, que era el color, se mezclaba, y salía, así el color, y había tres o
cuatro marcas, y ninguna era exacta, las tres o cuatro marcas, eran distintas,
y entonces uno debía tocarlo, un poquitito, con lo que uno tenía, hasta
llevarlo y arrimar el color justo.
-Ahora tengo otra ventaja, que ahora voy, con la tapita
del tanque de nafta, a la pinturería, me lo hacen exacto, exacto, exacto,
porque ellos tienen todos los básicos, sí.
-Y entonces no hay discusión, y el color queda exacto.
-Cuando uno tiene que pintar un guarda-barro, por
ejemplo, puede quedar una diferencia, con la puerta, ése era el problema, de
antes.
-Ahora no, lo hacen exacto, y entonces no se nota.
-Porque los autos, cuando los pintan en las terminales,
hacen una serie, una tanda de autos, y después la batea, se termina, y la
vuelven a rellenar, y cuando la vuelven a rellenar, los colores, no salen jamás
iguales, nunca, por eso, ponen versión uno, versión dos, y así.
-Por eso, dos autos rojos, de diferentes camadas, no son
idénticos en su color.
-¿Y a vos te abona, las personas, o las compañías de
seguros?
-Bueno, depende, yo antes trabajaba con todas las
compañías de seguros, pero me han pagado tan mal, sí, muy mal, muy irregular,
también hemos pasado épocas más difíciles que otras…
-Pero en general…
-Sí, prefiero al dueño del auto, porque a mí me han
tratado mal.
-Pero hay otra cosa, antes todo el mundo, tenía, contra
todo riesgo, su auto, asegurado, pero actualmente no ocurre así, por los costos
de los seguros, que se incrementaron, y la gente hace el seguro legal, que es
contra terceros, exclusivamente, y si por ahí, tiene contra todo riesgo, tiene
franquicia alta, y si no supera ese valor lo tiene que pagar el propietario, y
no la compañía de seguros.
-Muchas gracias Norberto, por tus recuerdos y tus
conocimientos.
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