EL CÓNDOR ANDINO:
Hace muchos años,
visité, el entonces zoológico, de la ciudad de Buenos Aires, en la zona
vistosa, de Palermo, y en una de sus jaulas, pude observar, por primera vez, de
cerca, un cóndor…
Pero, reitero, estaba
enjaulado, y, esto, realmente, me entristeció…
Además, viéndolo, de muy
corta distancia, y no en la majestuosidad de su vuelo, entre nubes, con su
envergadura de unos 3 metros con treinta centímetros, con sus alas desplegadas
planeando, entre montañas, y hago énfasis, en esa visión del cóndor, enjaulado,
y caminando por el suelo, realmente, deprimió, mi espíritu…
Por suerte, esto, ya no
existe más, en la actualidad, en la bella ciudad de Buenos Aires, y su
zoológico, actualmente, se ha reciclado, y, allí, hoy, como Bio-parque, hacen
muchas tareas, dignas de gran valoración, como crianza de algunos ejemplares de pequeños, que
han perdido a sus padres, y, después, la reinserción de estos cóndores, al
suelo andino, y aún a la costa atlántica en Patagonia Argentina…
Pero, volvamos, a esta
ave emblemática de Los Andes…
Su nombre de ciencia es:
Vultur gryphus, y es, precisamente, una de las aves, en el mundo, más longevas,
y de las que vuela, a la altura más elevada…
Logra alcanzar, los
6.500 metros sobre el mar, nada menos, y lo hace, pues usa, las corrientes
térmicas, de viento, de tipo ascendentes, de aire, más cálido.
Es un símbolo de antaño,
en los pueblos originarios andinos, que lo creían emisario de los dioses…
Es, hoy, también, un
ícono cultural y natural de Sudamérica, su hábitat, está en los propios Andes,
desde Venezuela, hasta el sur de Argentina y Chile, en la Tierra del Fuego…
Es carroñero, buscando,
con su agudez visual, desde lo alto, cadáveres de mamíferos medianos y aún
grandes.
Y, cuando desciende, va,
en busca, de su alimento, focas, aves del mar, o también, ballenas, que
quedaron atrapadas, en la costa…
Es el ave, de tipo no
marino, de mayor envergadura, en el mundo, una de las voladoras, más pesadas
que existen.
Sólo, en algunas
ocasiones, es superada, por el albatros viajero…
Si se nos aproximara un
cóndor, con sus alas desplegadas, ostenta, un tamaño tan impactante, que uno,
desde el suelo, se asusta y cree, que esta ave, si ella, lo deseara, podría,
atraparnos, y elevarnos al cielo…
El macho, tiene un
tamaño mayor al de la hembra, y logra superar, un metro cuarenta de altura, y
su peso, ser mayor a quince kilogramos.
Como ocurre, con aves
carroñeras, en general, su cabeza, no posee plumas.
El color rojizo en su
cara, según su estado de ánimo, puede lograr alterarse.
Y dependiendo, de su
estado anímico, puede ser más clara, o más oscura…
Logra planear, cientos
de kilómetros, sin apenas mover sus alas, gracias a cómo, esta majestuoso ave,
aprovecha las corrientes térmicas, en la altura…
Sus plumas, son negras,
y densas, lo que le permite soportar, fríos intensos, de las altas montañas.
Alcanzan su madurez sexual,
cerca de sus seis años, pueden llegar a vivir, 75 años…
Es monógamo, con su
misma pareja reproductiva.
Solamente, busca nueva
pareja, si la anterior falleció…
Utiliza bastante tiempo,
en el cortejo, reproducción y cuidado de sus huevos…
El pequeño recién
nacido, en sus primeros meses, es alimentado, por ambos padres…
Y, recién a sus 9 meses,
realiza el primer vuelo de reconocimiento, junto a sus padres…
A sus dos años, comienza
a disputar, y lograr su lugar, frente a la carroña, que van hallando…
Las muertes causadas,
por cebos envenenados, por ganaderos y los cazadores, han puesto al cóndor, en
riesgo…
El cóndor californiano,
una de las aves, más grandes de toda Norteamérica, está profundamente
relacionado, con nuestro cóndor andino…
El cisne trompetero, es
el ave más grande, de tipo volador, en América del Norte.
Tuve ocasión, de ver,
por un video, la ceremonia de liberación de cóndores andinos, en la costa
atlántica, de Argentina, y fue un espectáculo que me maravilló, pues logró
juntar al pueblo patagónico, a los originarios, que a través de sus jefes,
hicieron una ceremonia antigua, al liberarlos, y los científicos, que criaron
estas aves de pequeños, cuidando con esmero, que los pequeños cóndores, no
tengan contacto, con ellos, por ser, precisamente seres humanos, utilizando, figuras,
con cabezas de cóndores, como títeres animados, para alimentarlos de bebés…
Todo un esfuerzo,
mancomunado, para buscar reinsertar y proteger esta ave maravillosa, en la Patagonia
de Argentina.
Mil gracias, por sus
esfuerzos, para que, las nuevas generaciones, puedan seguir maravillándose con
esta especie tan espectacular, de América toda…
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