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miércoles, 18 de septiembre de 2019

ESTRÉS EN NUESTRA DENTADURA...UNA SEÑAL A CONSIDERAR..



EL ESTRÉS EN NUESTRA DENTADURA:

La depresión, o incrementos en nuestros niveles de estrés, ya sea reales, o la mayor parte de ellos, imaginarios, en nuestra mente, sueños poco reparadores, hábitos sedentarios, o una pésima alimentación, pueden concurrir, para generar el llamado: Bruxismo.

Un hábito, al que se aficionan, las personas, con estrés, de apretar, los dientes, comprimiéndolos…

Esto se produce, con más jerarquía, en los horarios de la noche, y aún persiste, durante el sueño, que logra hacer un castañeo permanente de nuestra dentadura.

Precisamente, el bruxismo se define, como el rechinar, apretar o hacer crujir, nuestros dientes.
Comúnmente, aparece en situaciones de ansiedad, angustia o desasosiego.

Generalmente, en el tratamiento, lo buscado, es, por ejemplo, disminuir el consumo de cafeína, en horarios nocturnos, retomar hábitos saludables, en el buen dormir, y por supuesto, tomar alguna medida, para disminuir nuestro estrés.

Si uno comienza a presentar signos de dientes desgastados, dolor mandibular, en nuestro rostro, o aún sobre el oído, que otras personas cercanas se quejen del ruido nocturno que hacemos, o una mandíbula que no se puede abrir ni cerrar, en forma completa, se impone la visita a un médico.

El bruxismo, es un hábito, no voluntario, que nos puede traer inconvenientes, de mantenerse, y muchos de los adultos afectados, desconocen padecerlo.

El odontólogo, de nuestra confianza, nos puede realizar, una guarda oclusal, que se convierte en un buen tratamiento, para este molesto hábito, generalmente, nocturno.

Este tipo de elemento, sirve para evitar el desgaste permanente de nuestros dientes, y los trastornos de la articulación mandibular.

Esta férula oclusal, es un aparatito, removible, puede ser rígido o flexible, y al ajustarse sobre la dentadura, crea un contacto oclusal preciso, con los dientes de la arcada antagonista, impidiendo, precisamente, este hábito malsano.

Las exigencias, en el ámbito escolar, y la ansiedad de los partes, logró incrementar, esta patología, aún en niños o niñas, y según cifras de la Asociación Argentina de Kinesiología, un 30 %, de nuestra población, lo padece, y un hombre, cada tres mujeres.

El bruxismo, no solamente afecta la dentadura, sino, además, nuestras funciones respiratorias, masticatorias, deglutorias, y aún, fonatorias.

Se debe tratar con un equipo más integral, que un simple odontólogo, si no, que deben incluir psicoterapeutas, kinesiólogos, a un médico de cabecera, estomatólogos, fonoaudiólogos, y psicólogos.

La kinesiología, con maniobras intrabucales, logran relajar a estos pacientes.

También sesiones de campo magnético, pueden aliviar las molestias y dolores.

Se comenta, que cualquier técnica que ayude, a la relajación de los pacientes, se torna apropiada, como, por ejemplo, la práctica del yoga.

A no creer, que el Bruxismo, carece de importancia, es una señal, que el estrés nos está sobrepasando, y se deben practicar, los métodos para reducirlo, y controlarlo, a fin de evitar resultados no deseados.








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