EL ESTRÉS EN NUESTRA
DENTADURA:
La depresión, o incrementos
en nuestros niveles de estrés, ya sea reales, o la mayor parte de ellos,
imaginarios, en nuestra mente, sueños poco reparadores, hábitos sedentarios, o
una pésima alimentación, pueden concurrir, para generar el llamado: Bruxismo.
Un hábito, al que se aficionan,
las personas, con estrés, de apretar, los dientes, comprimiéndolos…
Esto se produce, con más
jerarquía, en los horarios de la noche, y aún persiste, durante el sueño, que
logra hacer un castañeo permanente de nuestra dentadura.
Precisamente, el bruxismo se
define, como el rechinar, apretar o hacer crujir, nuestros dientes.
Comúnmente, aparece en
situaciones de ansiedad, angustia o desasosiego.
Generalmente, en el tratamiento,
lo buscado, es, por ejemplo, disminuir el consumo de cafeína, en horarios
nocturnos, retomar hábitos saludables, en el buen dormir, y por supuesto, tomar
alguna medida, para disminuir nuestro estrés.
Si uno comienza a presentar
signos de dientes desgastados, dolor mandibular, en nuestro rostro, o aún sobre
el oído, que otras personas cercanas se quejen del ruido nocturno que hacemos,
o una mandíbula que no se puede abrir ni cerrar, en forma completa, se impone
la visita a un médico.
El bruxismo, es un hábito,
no voluntario, que nos puede traer inconvenientes, de mantenerse, y muchos de
los adultos afectados, desconocen padecerlo.
El odontólogo, de nuestra
confianza, nos puede realizar, una guarda oclusal, que se convierte en un buen tratamiento,
para este molesto hábito, generalmente, nocturno.
Este tipo de elemento, sirve
para evitar el desgaste permanente de nuestros dientes, y los trastornos de la
articulación mandibular.
Esta férula oclusal, es un
aparatito, removible, puede ser rígido o flexible, y al ajustarse sobre la
dentadura, crea un contacto oclusal preciso, con los dientes de la arcada
antagonista, impidiendo, precisamente, este hábito malsano.
Las exigencias, en el ámbito
escolar, y la ansiedad de los partes, logró incrementar, esta patología, aún en
niños o niñas, y según cifras de la Asociación Argentina de Kinesiología, un 30
%, de nuestra población, lo padece, y un hombre, cada tres mujeres.
El bruxismo, no solamente afecta
la dentadura, sino, además, nuestras funciones respiratorias, masticatorias,
deglutorias, y aún, fonatorias.
Se debe tratar con un equipo
más integral, que un simple odontólogo, si no, que deben incluir
psicoterapeutas, kinesiólogos, a un médico de cabecera, estomatólogos,
fonoaudiólogos, y psicólogos.
La kinesiología, con
maniobras intrabucales, logran relajar a estos pacientes.
También sesiones de campo
magnético, pueden aliviar las molestias y dolores.
Se comenta, que cualquier
técnica que ayude, a la relajación de los pacientes, se torna apropiada, como,
por ejemplo, la práctica del yoga.
A no creer, que el Bruxismo,
carece de importancia, es una señal, que el estrés nos está sobrepasando, y se
deben practicar, los métodos para reducirlo, y controlarlo, a fin de evitar
resultados no deseados.
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