ALGO MÁS SOBRE
PATAGONIA:
El maravilloso lago “Buenos
Aires/General Carrera”, es un gran espejo de agua, de América del Sur, que
comparten dos países: Argentina y Chile, y por ello, su doble nomenclatura…
Cuenta con una
superficie de 1850 kilómetros cuadrados, y su profundidad llega a los 590
metros, y por ello, es considerado, el lago número 11, de todos los del globo
terráqueo.
Su origen, fue de un
lago, de tipo glacial.
Y la superficie, de toda
su cuenca, abarca nada menos, que unos 4000 kilómetros cuadrados.
En lengua de originarios
americanos, este bello lago, se llamó: “Chelenko”, que significa algo así,
como: “aguas correntosas.”
Los 880 kilómetros del
lago, en su porción argentina, corresponden a la austral Provincia Argentina de
Santa Cruz.
Es el mayor lago de
Chile y el segundo, en Argentina.
Está rodeado por la
Cordillera de Los Andes, y desagua, por el río Baker, directamente, en el
Océano Pacífico.
Sus costas son de tipo
acantilados, y siempre desde Argentina, están cerca los poblados de Los Antiguos,
y algo más distante, la ciudad Perito Moreno.
Del lado chileno, en su
ribera norte, Puerto Ingeniero Ibáñez, y en su ribera sud, Chile Chico.
Entre los años 1900 y
1925, comienzan a poblarse, con asentamientos, de argentinos, chilenos y aún
europeos.
Pero dos erupciones de
un volcán, denominado: Hudson, en los años 1071, y en 1991, esta última, una de
las más violentas en Chile, generó múltiples inconvenientes en la región, y
especialmente en su ganadería ovina, típica, de la región Patagónica.
Aquí, habitaban, los
denominados: “patagones”, y el lago, fue descubierto, por nuestro querido
explorador Francisco Pascasio Moreno…
Un atractivo peculiar
del lago, denominado: “Catedral del Mármol”, es un islote rocoso, en el medio
de él, compuesto de rocas, de tonos blancos, y aún marfiles…
Esta “Catedral”, es
realmente espectacular, y digna de conocer.
Hay abundancia de
truchas y salmónidos, en sus aguas, y se practica la pesca.
La Meseta del Lago
Buenos Aires, por otra parte, un sitio, que se eleva en la Patagonia, y con más
de 1400 metros de altura, todo es naturaleza prístina, y observar a los pies de
ella, a lo lejos, el inmenso lago azul, que se une con el color del cielo,
realmente nos ofrece vistas majestuosas, y poco conocidas.
En el límite poniente de
esta meseta singular, podemos observar al Monte Zeballos, de unos 2743 metros
sobre nivel del mar.
Y en el cielo, quizás,
hasta podamos visualizar, algún cóndor extendiendo sus majestuosas alas en un
planeo perfecto…
Con la Fundación Flora y
Fauna, se puede conocer las bondades, del Circuito Parque Patagonia, entre las
maravillas de Chile y Argentina, con más de 500 kilómetros, en diversidad de
paisajes y naturaleza virgen, que estimula el espíritu del hombre.
Se lo conoce también
como Circuito Binacional, y uno de sus portales de acceso, es el del Río
Pinturas, con senderos, entre los cañadones, del Pinturas y el Caracoles, o la
travesía, a la mencionada Meseta.
Esta Meseta del Lago
Buenos Aires, se originó, hace ya, cinco millones de años, en el período, llamado,
Plioceno.
En lenguas de
originarios americanos, se la denominó: Ashpesh, o Ashpaik, y ello es por la asociación
de mitos, sobre el origen del mundo.
Después, sobre el período,
Pleistoceno, ocurrieron erupciones basálticas, hace un millón de años, y la
acción de los glaciares, con su movimiento y erosión, moldearon la región.
Hay mitos Tehuelches,
sobre monstruos legendarios, en el lago, y en sus aguas, el temido “jemish”, un
presunto animal anfibio, y nocturno, que precisamente, por la noche, salía a
comer animales, y, además, algún ser humano…
Otros nombres, para este
monstruo, fueron: yem’chen, o “tigre de agua…”
Si descendemos sobre el
Río Pinturas, hacia el noreste, se encuentra un sitio de privilegio: la famosa “Cueva
de las Manos”, con pinturas rupestres de originarios de América, datadas, entre
siete y diez mil años, de antigüedad, nada menos, y como el nombre lo indica,
son dibujos de manos, en positivo, y otras como si fuese un negativo, también, y
escenas de caza, de estos pueblos primitivos y ancestrales.
Ya fue declarada por la
Unesco, sitio de Patrimonio de la Humanidad.
Yo no conozco, esta
maravilla, pero hablando, con personas que la visitaron, me contaron, que hay
algunos sitios, que muestran, en dibujos sencillos, como los originarios,
llevaban al precipicio, a sus animales, que deseaban cazar, y al asustarlos,
trataban de que se despeñen, y había grupos en la base, para prepararlos, como
alimentos…
Y si uno, primero mira
el dibujo primitivo, y después se acerca al precipicio, entiende cómo era esa
labor, que realizaban, para alimentarse, hace ya, tanto tiempo…
La pureza y
transparencia de las aguas del Río, hace que podamos vislumbrar, las algas, en
su cauce.
Por el Cañadón
Caracoles, desaparece, el verde, y cambia, más bien a un lecho de río, seco,
que se convierte en salar.
Hacer un fogón, en estos
sitios, con un cielo, donde se muestra la Vía Láctea, en su esplendor, con
estrellas relumbrantes, es realmente maravilloso.
Estos sitios, fueron
recorridos, por los orkoraptors, dinosaurios de unos siete metros de longitud,
que se alimentaban con carne.
Actualmente, la habitan
los guanacos, que son unos camélidos americanos, hay también zorros, gatos
monteses, pumas americanos, choiques o ñandúes, y los majestuosos cóndores.
Un sitio a tener muy en
cuenta, si se buscan sitios prístinos, es la Reserva Nacional Lago Jeinimeni,
administrada por la CONAF, o Corporación Nacional Forestal, y sus 161.100 hectáreas,
son dignas de conocer, pues estamos hablando de zonas vírgenes, y libres de
contaminación humana…
Cuenta con trece
ventisqueros, tres lagos, lagunas y ríos varios, y también por aquí, hay sitios
de pinturas rupestres, zonas con fósiles, y valles primitivos.
Tres maravillas natrales
se destacan: “Piedra Clavada”, la “Cueva de las Manos de Jeinimeni”, y el “Valle
Lunar…”
Todos estos lugares que
describo, son sitios, fuera de los circuitos tradicionales patagónicos, que
merecen la pena considerarlos, si se quiere disfrutar de una naturaleza,
maravillosa, y agradecer a la Divinidad, estar en estos sitios privilegiados,
con débil acceso humano aún…
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