HABLANDO SOBRE EL
ALCOHOL…
Yo he sido, durante más
de cuarenta años, Médico de Emergencias, en la ciudad de Rosario, precisamente
en el Hospital de Emergencias Doctor Clemente Álvarez, de antaño, que, en la
actualidad, se encuentra demolido, y donde se instaló el Palacio Judicial, para
los juicios orales, en nuestra urbe.
Se logró, construir, un
nuevo Hospital de Emergencias, en la bella Avenida Pellegrini, y en esta
arteria, hoy se ha instalado, el sitio, donde aterrizan los helicópteros…
El nuevo Hospital, para
mí, que viví, desde el Mundial de fútbol de 1978, hasta que nos mudamos, al
nuevo nosocomio, donde el confort nos deslumbra…
En este nuevo edificio,
es cuando me jubilé, hace poco tiempo, pero, quiero destacar, que, durante toda
mi carrera en Emergencias, lo que primó, fue el conocimiento, de que el alcohol,
fue, realmente, uno de mis acompañantes, permanentes, por ser quien me
producía, siempre el mayor trabajo de pacientes, por él, enfermos o
accidentados…
Por ello, me interesó,
de sobremanera, leer, en una Revista Viva, el tema, que abordó el Profesor
Norberto Adbala, ante una pregunta que le llegó desde la localidad de Paraná,
en Entre Ríos…
“Desde hace años, mi
marido, toma vino, y whisky, todos los días. Cambió su manera de ser, está
celoso, desconfía de todos, y se ha peleado con familiares y vecinos. Después
de agarrarse a trompadas con su socio, aceptó, internarse, y aunque, dejó de
tomar, varios meses, sigue igual…
La respuesta del Dr.
Abdala, no se hizo esperar…
Explica, que el alcohol es
la droga, más usada, desde la antigüedad, en todo tipo de reuniones sociales,
fiestas y acontecimientos de importancia.
En nuestro cerebro,
logra GENERAR CAMBIOS ANATÓMICOS Y QUÍMICOS.
Genera un incremento de
la acción de la dopamina y endorfina.
Éstas, son las
responsables, de iniciar, un proceso de desinhibición, y una sensación de
bienestar.
También actúa sobre dos
neurotransmisores: el GABA, relajante, y tranquilizante, y el Glutamato, que es
excitatorio, inhibiéndolo.
Esto, cuando se toma
alcohol ocasional, o de poca cantidad, pero lo inverso sucede, en el bebedor
habitual o excesivo.
Pero las alteraciones
más severas, son sobre la anatomía, de nuestro PRECIADO cerebro.
En investigaciones, se
demostró, que el alcohol excesivo y prolongado, MATA NEURONAS…
Y, especialmente, en dos
regiones, una, en los lóbulos frontales del cerebro, que son afectados, y
precisamente en ellos, se encuentra la sede de la actividad pensante, y de
nuestra capacidad intelectual.
Son regiones, para la
toma de decisiones, y control de impulsos, lo que motiva, que los bebedores,
tomen cada vez más decisiones muy pobres.
Lentamente, disminuye la
substancia gris, mermando, también, la irrigación sanguínea, y todo esto, nos
lleva a la atrofia…
Y saben quienes no
tienen el desarrollo de estos lóbulos frontales, tan importantes, para nosotros,
los humanos: precisamente, los simios…
Será, por esto, que, sin
saber, lo que pasaba anatómicamente en nuestros cerebros, los antiguos decían
que “el hombre cuanto más toma alcohol, más se trasforma en un mono…”
Y acertaban, realmente…
Los cambios químicos, sí
retrogradan, si se abandona, el uso abusivo del alcohol, pero, estudios con
métodos de imágenes modernas, demuestran, que estos cambios anatómicos, no tienen
retorno, nunca más…
Y, estas degeneraciones,
en el tejido nervioso, nos explican los cambios en la conducta, de los bebedores
crónicos: desenfreno, celos, a veces exagerados, agresividad, irritabilidad,
o depresión profunda…
Y, fundamentalmente,
menor capacidad para pensar, o resolver problemas mínimos.
La otra región, que se
afecta, sigue relatando el Profesor Norberto Abdala, es el lóbulo temporal…
Especialmente, el
hipocampo y la amígdala.
Una, que controla la MEMORIA,
a corto plazo, y la otra, con el control de respuestas emocionales.
Investigadores, han
calculado que, se pierden, hasta 60.000 MIL NEURONAS POR DÍA Y CON EL
TIEMPO, HASTA 100 GRAMOS, O MÁS DE MASA CEREBRAL…
Ahora, que podemos,
pensemos, en toda esta explicación, y controlemos nuestros impulsos, de ceder a
la tentación de alcoholizarnos, para “olvidar penas”, o “sentirnos mejor”
La ciencia, demuestra
que se deben buscar OTROS CAMINOS…
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