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sábado, 27 de julio de 2019

EL ALCOHOL, AMIGO O ENEMIGO...

HABLANDO SOBRE EL ALCOHOL…

Yo he sido, durante más de cuarenta años, Médico de Emergencias, en la ciudad de Rosario, precisamente en el Hospital de Emergencias Doctor Clemente Álvarez, de antaño, que, en la actualidad, se encuentra demolido, y donde se instaló el Palacio Judicial, para los juicios orales, en nuestra urbe.
Se logró, construir, un nuevo Hospital de Emergencias, en la bella Avenida Pellegrini, y en esta arteria, hoy se ha instalado, el sitio, donde aterrizan los helicópteros…
El nuevo Hospital, para mí, que viví, desde el Mundial de fútbol de 1978, hasta que nos mudamos, al nuevo nosocomio, donde el confort nos deslumbra…
En este nuevo edificio, es cuando me jubilé, hace poco tiempo, pero, quiero destacar, que, durante toda mi carrera en Emergencias, lo que primó, fue el conocimiento, de que el alcohol, fue, realmente, uno de mis acompañantes, permanentes, por ser quien me producía, siempre el mayor trabajo de pacientes, por él, enfermos o accidentados…
Por ello, me interesó, de sobremanera, leer, en una Revista Viva, el tema, que abordó el Profesor Norberto Adbala, ante una pregunta que le llegó desde la localidad de Paraná, en Entre Ríos…
“Desde hace años, mi marido, toma vino, y whisky, todos los días. Cambió su manera de ser, está celoso, desconfía de todos, y se ha peleado con familiares y vecinos. Después de agarrarse a trompadas con su socio, aceptó, internarse, y aunque, dejó de tomar, varios meses, sigue igual…
La respuesta del Dr. Abdala, no se hizo esperar…
Explica, que el alcohol es la droga, más usada, desde la antigüedad, en todo tipo de reuniones sociales, fiestas y acontecimientos de importancia.
En nuestro cerebro, logra GENERAR CAMBIOS ANATÓMICOS Y QUÍMICOS.
Genera un incremento de la acción de la dopamina y endorfina.
Éstas, son las responsables, de iniciar, un proceso de desinhibición, y una sensación de bienestar.
También actúa sobre dos neurotransmisores: el GABA, relajante, y tranquilizante, y el Glutamato, que es excitatorio, inhibiéndolo.
Esto, cuando se toma alcohol ocasional, o de poca cantidad, pero lo inverso sucede, en el bebedor habitual o excesivo.
Pero las alteraciones más severas, son sobre la anatomía, de nuestro PRECIADO cerebro.
En investigaciones, se demostró, que el alcohol excesivo y prolongado, MATA NEURONAS
Y, especialmente, en dos regiones, una, en los lóbulos frontales del cerebro, que son afectados, y precisamente en ellos, se encuentra la sede de la actividad pensante, y de nuestra capacidad intelectual.
Son regiones, para la toma de decisiones, y control de impulsos, lo que motiva, que los bebedores, tomen cada vez más decisiones muy pobres.
Lentamente, disminuye la substancia gris, mermando, también, la irrigación sanguínea, y todo esto, nos lleva a la atrofia…
Y saben quienes no tienen el desarrollo de estos lóbulos frontales, tan importantes, para nosotros, los humanos: precisamente, los simios…
Será, por esto, que, sin saber, lo que pasaba anatómicamente en nuestros cerebros, los antiguos decían que “el hombre cuanto más toma alcohol, más se trasforma en un mono…”
Y acertaban, realmente…
Los cambios químicos, sí retrogradan, si se abandona, el uso abusivo del alcohol, pero, estudios con métodos de imágenes modernas, demuestran, que estos cambios anatómicos, no tienen retorno, nunca más…
Y, estas degeneraciones, en el tejido nervioso, nos explican los cambios en la conducta, de los bebedores crónicos: desenfreno, celos, a veces exagerados, agresividad, irritabilidad, o depresión profunda…
Y, fundamentalmente, menor capacidad para pensar, o resolver problemas mínimos.
La otra región, que se afecta, sigue relatando el Profesor Norberto Abdala, es el lóbulo temporal…
Especialmente, el hipocampo y la amígdala.
Una, que controla la MEMORIA, a corto plazo, y la otra, con el control de respuestas emocionales.
Investigadores, han calculado que, se pierden, hasta 60.000 MIL NEURONAS POR DÍA Y CON EL TIEMPO, HASTA 100 GRAMOS, O MÁS DE MASA CEREBRAL…
Ahora, que podemos, pensemos, en toda esta explicación, y controlemos nuestros impulsos, de ceder a la tentación de alcoholizarnos, para “olvidar penas”, o “sentirnos mejor”
La ciencia, demuestra que se deben buscar OTROS CAMINOS

   

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