CONCEPTOS
SOBRE LA SOLEDAD Y LA MELANCOLÍA:
En
una versión Argentina, de una revista médica, The BMJ, The British Medical
Journal, Volumen 1, Número 4, del año 2017, hay un pequeñísimo artículo, que me
interesó: SOLEDAD Y MUERTE.
En
él, se destaca la figura de un escritor antiguo, Robert Burton, quien en el año
1621, escribió un libro: The Anatomy of Melancholy, La Anatomía de la
Melancolía…
Se
explica que Burton siempre aconsejaba: “No seas solitario, no seas perezoso…”
Y
refleja que la asociación, entre soledad y la muerte prematura, era conocida de
antiguo.
Además
compara, el estudio de Bio-bancos del Reino Unido, que incluyó 466.901 hombres
y mujeres, con adecuada información social, para actualizar, la relación entre el
aislamiento social, la soledad, y la tasa de mortalidad en 6,5 años.
Se
demostró, algo ya sabido, que hay una asociación definitiva, con una tasa de
probabilidad 1,38, pero está mediada, afortunadamente, por factores de riesgo
ya conocidos, muchos de los cuales, pueden ser modificables, con un incremento
de la actividad, y un mejor apoyo, y cuidado.
Entonces
me decidí a bucear un poco, en los escritos de Robert Burton, y conocer, de
quién se trataba…
Robert
nació, el 8 de febrero de 1577, en Lindley, Leicestershire, Inglaterra.
Falleció
el 25 de enero de 1640, en Oxford, Inglaterra.
Clérigo
y erudito inglés, escribió esta obra sobre la melancolía, una de las más
importantes, de la lengua inglesa.
Estudió
en le Brasenose College, y después, fellow del Christ Church College.
En
el año 1614, terminó sus estudios de Teología, y a los dos años, asumió como
Vicario en la Iglesia de Santo Tomás, en Oxford.
Su
obra, sobre la melancolía, se divide en tres partes, separadas por secciones.
En
la primera, aborda, las causas de la melancolía, sus síntomas, los sitios del
cuerpo humano, que afecta, a veces con humor, y otras, con desesperación…
La
segunda parte, trata de las posibles curas de la melancolía, consejos
dietéticos, y aún, farmacológicos.
La
tercera, es un meticuloso estudio de la melancolía, de tipo u origen, amoroso,
con investigación de la pareja, y del matrimonio.
Aparentemente,
Burton, escribió esta obra, como una real terapia, contra la depresión, que lo
afectó, desde su juventud, y en el inicio de su gran obra relató:
“Nos
rascamos donde nos pica.” Yo estaba no
poco molesto con esta enfermedad, a la que llamaré, mi Señora Melancolía, o mi
Genio Maligno…
En
nuestro país, tuvo un admirador, en el célebre escritor argentino: Jorge Luis
Borges.
Afirmó, que la melancolía, era, una especie de
dolores y sufrimientos, constituyéndose en el principal factor, de las
desdichas, en nuestra vida…
Los
dolores, que causa, exceden lo imaginable…
Se
tiene en cuenta, la concepción renacentista, del hombre, con una interpretación
de la idea de los cuatro humores, en el hombre: que son los que determina,
cuatro tipos diferentes de personalidades, según ideas, de esos tiempos.
Si
el hombre posee demasiada bilis negra, su temperamento, tiende a la melancolía.
Si predomina la flema, su comportamiento, será, más bien flemático. Si hay un
exceso de sangre, será sanguíneo. Y la bilis amarilla, producirá a un colérico.
Estos
conceptos siguieron presentes, hasta el siglo XVIII.
Menciona
entre sus causas, a la constipación, las irregularidades menstruales, o los
desacoples en la vida sexual…
Para
Burton, todas las personas, están trastornadas, y de alguna manera, todos
tenemos, ciertos rasgos melancólicos…
Se
seudónimo fue Demócrito Junior.
Escribió
algunas frases como:
Mi
alma está triste y llena de aflicción,
Mis
suspiros, mis lágrimas, mis noches de vigilia,
Mis
ataques celosos, oh mi duro destino.
Ahora
me arrepiento, pero ya es tarde.
Ningún
tormento es tan malo, como el del amor,
Tan
amargo, que mi alma pueda probar…
Es
mi deseo de estar solo…
Soy
una bestia, un monstruo crecido…
El
miedo, descontentos, y dolores, vienen…
Nada
tan feroz, como la melancolía…
Vacío
de dolor y vacío de miedo.
El
miedo y el dolor me sorprenden…
Mil
miserias, a la vez,
Mi
pesado corazón y mi alma, esconden…
Nada
tan agrio, como la melancolía…
¡No
puedo vivir en este tormento!
Ahora,
desesperado, odio, mi vida…
Y
Saturno, el Señor de la melancolía…
¡Ay,
pobre alma!, te compadezco
Qué estrellas, te inclinan a ser así…
Es
muy interesante, leer, todas estas citas, de un problema complejo, que nos
rodea, pero siempre hay que pensar, que uno es cómplice inconsciente, de
aceptar esta enfermedad, y que no hay que consentir, que se aloje en nosotros.
No
se debe estar pensando, permanentemente, en ideas, de nuestro pasado, al que no
nos gustó algo que hemos realizado, o que nos lastimó, profundamente.
Hay
que saber, que nuestra memoria, guarda, más profundamente, los actos, en que
participamos, con mucha emoción, y por esto los recuerdos, de estas cosas son
más vívidas.
Pero
NO TENEMOS QUE PENSAR EN EL PASADO, que ya existió, y no regresa.
Y
tampoco debemos tener miedo, en el futuro, que NO EXISTE.
Debemos
centrarnos en nuestro presente, y tratar de modificarlo, a nuestro favor,
poniendo empeño en ello. Cuesta, pero es muy posible.
Y
si somos creyentes, NO TENER MIEDO, dejando todo EN MANOS DE DIOS…
Buscar
siempre el asesoramiento de un buen profesional, y que todos estos problemas se
pueden superar, completamente, aunque la oscuridad, nos obnubile…
LA
ENFERMEDAD MÁS PELIGROSA EN EL SER HUMANO ES EL MIEDO…
No
tengamos miedo, disminuyamos, nuestro grado de estrés, y busquemos la
felicidad, en las cosas simples de la vida, y fundamentalmente en el VERDADERO
AMOR…
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