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domingo, 8 de octubre de 2017

SOLEDAD Y MELANCOLÍA:



CONCEPTOS SOBRE LA SOLEDAD Y LA MELANCOLÍA:

En una versión Argentina, de una revista médica, The BMJ, The British Medical Journal, Volumen 1, Número 4, del año 2017, hay un pequeñísimo artículo, que me interesó: SOLEDAD Y MUERTE.
En él, se destaca la figura de un escritor antiguo, Robert Burton, quien en el año 1621, escribió un libro: The Anatomy of Melancholy, La Anatomía de la Melancolía…
Se explica que Burton siempre aconsejaba: “No seas solitario, no seas perezoso…”
Y refleja que la asociación, entre soledad y la muerte prematura, era conocida de antiguo.
Además compara, el estudio de Bio-bancos del Reino Unido, que incluyó 466.901 hombres y mujeres, con adecuada información social,  para actualizar, la relación entre el aislamiento social, la soledad, y la tasa de mortalidad en 6,5 años.
Se demostró, algo ya sabido, que hay una asociación definitiva, con una tasa de probabilidad 1,38, pero está mediada, afortunadamente, por factores de riesgo ya conocidos, muchos de los cuales, pueden ser modificables, con un incremento de la actividad, y un mejor apoyo, y cuidado.
Entonces me decidí a bucear un poco, en los escritos de Robert Burton, y conocer, de quién se trataba…
Robert nació, el 8 de febrero de 1577, en Lindley, Leicestershire, Inglaterra.
Falleció el 25 de enero de 1640, en Oxford, Inglaterra.
Clérigo y erudito inglés, escribió esta obra sobre la melancolía, una de las más importantes, de la lengua inglesa.
Estudió en le Brasenose College, y después, fellow del Christ Church College.
En el año 1614, terminó sus estudios de Teología, y a los dos años, asumió como Vicario en la Iglesia de Santo Tomás, en Oxford.
Su obra, sobre la melancolía, se divide en tres partes, separadas por secciones.
En la primera, aborda, las causas de la melancolía, sus síntomas, los sitios del cuerpo humano, que afecta, a veces con humor, y otras, con desesperación…
La segunda parte, trata de las posibles curas de la melancolía, consejos dietéticos, y aún, farmacológicos.
La tercera, es un meticuloso estudio de la melancolía, de tipo u origen, amoroso, con investigación de la pareja, y del matrimonio.
Aparentemente, Burton, escribió esta obra, como una real terapia, contra la depresión, que lo afectó, desde su juventud, y en el inicio de su gran obra relató:
“Nos rascamos donde nos pica.”  Yo estaba no poco molesto con esta enfermedad, a la que llamaré, mi Señora Melancolía, o mi Genio Maligno…
En nuestro país, tuvo un admirador, en el célebre escritor argentino: Jorge Luis Borges.
 Afirmó, que la melancolía, era, una especie de dolores y sufrimientos, constituyéndose en el principal factor, de las desdichas, en nuestra vida…
Los dolores, que causa, exceden lo imaginable…
Se tiene en cuenta, la concepción renacentista, del hombre, con una interpretación de la idea de los cuatro humores, en el hombre: que son los que determina, cuatro tipos diferentes de personalidades, según ideas, de esos tiempos.
Si el hombre posee demasiada bilis negra, su temperamento, tiende a la melancolía. Si predomina la flema, su comportamiento, será, más bien flemático. Si hay un exceso de sangre, será sanguíneo. Y la bilis amarilla, producirá a un colérico.
Estos conceptos siguieron presentes, hasta el siglo XVIII.
Menciona entre sus causas, a la constipación, las irregularidades menstruales, o los desacoples en la vida sexual…
Para Burton, todas las personas, están trastornadas, y de alguna manera, todos tenemos, ciertos rasgos melancólicos…
Se seudónimo fue Demócrito Junior.
Escribió algunas frases como:
Mi alma está triste y llena de aflicción,
Mis suspiros, mis lágrimas, mis noches de vigilia,
Mis ataques celosos, oh mi duro destino.
Ahora me arrepiento, pero ya es tarde.
Ningún tormento es tan malo, como el del amor,
Tan amargo, que mi alma pueda probar…
Es mi deseo de estar solo…
Soy una bestia, un monstruo crecido…
El miedo, descontentos, y dolores, vienen…
Nada tan feroz, como la melancolía…
Vacío de dolor y vacío de miedo.
El miedo y el dolor me sorprenden…
Mil miserias, a la vez,
Mi pesado corazón y mi alma, esconden…
Nada tan agrio, como la melancolía…
¡No puedo vivir en este tormento!
Ahora, desesperado, odio, mi vida…
Y Saturno, el Señor de la melancolía…
¡Ay, pobre alma!, te compadezco
 Qué estrellas, te inclinan a ser así…

Es muy interesante, leer, todas estas citas, de un problema complejo, que nos rodea, pero siempre hay que pensar, que uno es cómplice inconsciente, de aceptar esta enfermedad, y que no hay que consentir, que se aloje en nosotros.
No se debe estar pensando, permanentemente, en ideas, de nuestro pasado, al que no nos gustó algo que hemos realizado, o que nos lastimó, profundamente.
Hay que saber, que nuestra memoria, guarda, más profundamente, los actos, en que participamos, con mucha emoción, y por esto los recuerdos, de estas cosas son más vívidas.
Pero NO TENEMOS QUE PENSAR EN EL PASADO, que ya existió, y no regresa.
Y tampoco debemos tener miedo, en el futuro, que NO EXISTE.
Debemos centrarnos en nuestro presente, y tratar de modificarlo, a nuestro favor, poniendo empeño en ello. Cuesta, pero es muy posible.
Y si somos creyentes, NO TENER MIEDO, dejando todo EN MANOS DE DIOS…
Buscar siempre el asesoramiento de un buen profesional, y que todos estos problemas se pueden superar, completamente, aunque la oscuridad, nos obnubile…
LA ENFERMEDAD MÁS PELIGROSA EN EL SER HUMANO ES EL MIEDO…
No tengamos miedo, disminuyamos, nuestro grado de estrés, y busquemos la felicidad, en las cosas simples de la vida, y fundamentalmente en el VERDADERO AMOR…

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