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lunes, 16 de octubre de 2017

ÁRBOLES TALADOS EN LAS CALLES DE ROSARIO- ARGENTINA:

ÁRBOLES TALADOS:

En nuestra ciudad de Rosario, Argentina, en Sudamérica, en las calles de la ciudad, se han plantado numerosos árboles, y esto es muy positivo, pero sucede, que a veces hay algunos inconvenientes, con sus ramas, o con camiones o colectivos que pasan cerca de ellos, y rompen algunas de sus ramas, o peor aún, cuando son muy añosos, sus ramas se vuelven más frágiles y con el viento o las tormentas, se abaten al suelo, con algún peligro, para los transeuntes que pasan.
Por ello, la Municipalidad, revisa periódicamente, los árboles, y cuando se detecta algún inconveniente, se los tala bastante, a fin de que no ocasionen inconvenientes algunos.
Por ello, comencé a recorrer, las calles de la ciudad, y me encontré, con una cantidad generosa, de árboles talados, en diferentes estadíos...
Y después de la tala, ¿qué ocurre?
Algunos, se reponen, y comienzan a crecer, con fuerza, ignorando completamente su episodio anterior.
Otros no crecen mucho, y cuando vuelven a pasar los empleados municipales, algunas veces, deciden talarlos definitivamente, dejando el sitio vacío...
Esto me hizo pensar, en la relación, entre estos árboles talados, y nosotros, los seres humanos.
A veces, no nos damos cuenta, seguimos viviendo, y pasa algo, que querramos o no, nos moviliza profundamente, y a veces, no para bien...
Pasan cosas, que comprendemos, o en ocasiones, no, y que originan un profundo cambio, en nosotros.
Y en seguida, buscamos culpables...
Entonces, podemos ver las dificultades, que se nos van presentando, como una oportunidad para crecer, aunque sea, de una manera diferente, o podemos deprimirnos, y empezar a escuchar, por ejemplo: "vos no podés, ya sos viejo...", "dejá, que lo hacemos, nosotros...", y podemos sentir aislamiento, hostilidad, irritabilidad, alteraciones de nuestro sueño, pesadillas, y puede uno recurrir a soluciones mágicas, como el alcohol, o aún peor, las drogas de toda índole...
Aún peor, creernos, que ya no valemos nada, y que la vida no importa, y desear desaparecer, para siempre...
A mayor agitación, mayor es el riesgo de suicidio...
Y así como el árbol, hecha fuertes raíces, frente a su infortunio, y de repente, con pequeños brotes verdes, comienza a revivir, así también nosotros debemos prevenir, todos estos daños, en nuestro espíritu.
La Asociación Americana de Psiquiatría Geriátrica, recomienda:
Prepararse, para los grandes cambios, en la vida, como lo es jubilarse, o aún, mudarse de una casa, donde se vivió durante muchos años.
Mantener las relaciones con los amigos, quienes pueden ayudar a aliviar, la soledad, si la persona llegase a perder a su cónyuge.
Comenzar con un pasatiempo, que ayuda a activar la mente y el cuerpo.
Mantener, siempre el contacto con la familia, y permitir el apoyo, si uno está muy triste.
Si hay muchas o aún, demasiadas, cosas que hacer, tratar de dividirlas, en pequeñas tareas, que sean más fáciles de terminar.
El ejercicio previene la depresión.
La jardinería, el baile, y la natación, son muy buenas maneras, de ejercitarse.
Sentirse bien, físicamente, con una dieta balanceada, evita enfermedades, que lleven a las incapacidades, o a la depresión.
Sentirse tristes o decaídos, alguna vez, ES NORMAL. Es parte del vivir...
Sentirse desanimado, durante un buen tiempo, no forma parte, del proceso natural de envejecer...
La terapia del diálogo, los medicamentos, u otros métodos de curación, pueden aliviar las aflicciones de la depresión.
Por todo ello, si vemos algún árbol, que está talado, festejemos, cada vez, que sus brotes verdes, se nutren de vida, y reaparece una copa, que aunque sea diferente de los demás, significa, que le está poniendo el pecho, a la vida... 




































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