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lunes, 18 de septiembre de 2017

SOLEDAD EN ADULTOS-MAYORES:

Nuevo estudio sobre la soledad en los adultos mayores:

En diferentes publicaciones, Ricardo Iacub, Doctor en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, y especialista en la Tercera Edad, informó de un estudio que realizaron Rafnsson y otros, este año, el 2017, llamado: Estudio Inglés longitudinal sobre envejecimiento.
Comenta, que se efectuó en seis años, y buscó relacionar la soledad y los diferentes aspectos de la integración social, como estado civil, número de conexiones estrechas, y un índice de aislamiento social, se relacionaban o no, con demencias futuras…
Comenta Ricardo, que en la revista Heart, una publicación, ya alertaba que la soledad y el aislamiento social, incrementan hasta un 30 % el riesgo de padecer una cardiopatía isquémica, o un accidente cerebro vascular, (Valtorta, y otros, en el año 2016)
Este efecto se aumenta en quienes no tienen parejas, en mujeres, en personas de menor nivel educativo, y económico, como también a los que padecen de diabetes, accidentes cerebro vasculares previos, o cardiopatía coronaria.
Según aclara Ricardo, lo que el estudio de Rafnsson, demuestra es que la soledad, se relacionó, de manera directa, e independientemente, de otros factores de riesgo que influyen, con una mayor probabilidad de desarrollar demencia, pero no así el aislamiento social.
Cabe aclarar, aquí que soledad, en las personas mayores, no es necesariamente, carecer de las redes sociales, sino que los vínculos, ya no le producen satisfacción a la persona comprometida, porque no son lo suficientemente cercanos, o porque ya no brindan la confianza deseada.
Mientras que el aislamiento social, es lo que observamos, cuando faltan relaciones familiares, amistades, o personas, en quien se pueda contar.
No se habla en este instante, de la soledad, creadora, que se necesita, para trabajar, estudiar, escribir, o realizar alguna tarea en especial, sino de sentirse en lo más íntimo de su ser, solo, sin compañía, sin nadie que se preocupe por uno, abandonado por el destino o la desventura personal, y que hace que la idea soledad, se agudice y profundice en el espíritu del que es aquejado, por estos negros pensamientos.
Sin dejar de considerar, que nunca estamos realmente solos, si somos creyentes, pues SIEMPRE Dios, está con nosotros, es de resaltar que a veces, la misma fe, puede irse desvaneciendo, en los mayores, y que la angustia, la tristeza, y la depresión, pueden rondar por su mente, y quiero destacar un proverbio de los chinos, que muchas veces son muy sabios, y dice así:
“Los pajarillos de la tristeza, pueden rondar, encima de tu cabeza, sólo tú puedes lograr, que no aniden, dentro de ella…”
Por ejemplo, en vida de santos, San Agustín, fue durante toda su vida, un buscador de Dios, y se maravilló, intensamente, cuando se dio cuenta, que Dios, estaba, dentro de él mismo…
Es importante pensar en positivo, aprender a pensar así, requiere toda una verdadera concentración, y mucha disciplina, y no es para negar lo malo, sino tan sólo, para evitar que todo lo que me lastima, no lo siga haciendo, en forma permanente.
Cuando una persona está triste, ve todo oscuro, todo negro, no se alimenta, bien, le faltan vitaminas del complejo B, fundamentales, lo que a su vez, incrementa su depresión, y a veces, acercarse a estas personas, produce efectos increíbles.
Un pequeño gesto, de darles algo que los saque de esa anhedonia, (incapacidad de disfrutar nada) en que están inmersos, como puede ser un bombón, un chocolate, algo que los haga deleitarse, puede hacer algo positivo.
No creer en soluciones mágicas, pero acompañar al sufriente, siempre ayuda, y mucho.
Hacerle sentir que uno lo respalda, pero sin llegar a ser un cómplice, de los pensamientos negativos, que experimenta, es de utilidad.
La contención, debe llegar a estas personas, antes de que se pierdan, definitivamente, en enfermedades irreversibles.
Hacer esto, es fundamental, es humano, y nos acerca profundamente al doliente, y si uno considera que ya no es posible hacer nada, ya estamos fracasando totalmente.
Como ejemplo, quiero destacar que durante estos años, estuve haciendo reuniones en una escuela, de Rosario, Argentina, para adultos-mayores, fundamentalmente, para paliar esta tristeza y depresión, de la que estoy relatando, y en una ocasión invité a una paciente, que tenía la enfermedad de Alzheimer, quien vino a la presentación, con su acompañante respectivo.
Gran satisfacción, me produjo el hecho, que al terminar, la función, esta señora se acercó con su acompañante, a mi persona, y con gran alegría, me expresó su agradecimiento, pese a estar padeciendo ya su enfermedad cognitiva.
Se sintió acompañada, y querida…
En Proverbios, 13-8, dice: "LA INQUIETUD, DEPRIME EL CORAZÓN DEL HOMBRE, PERO UNA BUENA PALABRA, LO RECONFORTA..."

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