Todo un REMERO de aquéllos:
¿Cómo se llama usted?
Juan Carlos Gómez.
¿Y qué edad tiene usted?
En estos momentos, 82 años.
Usted tiene, a través del remo, una aventura, en nuestro país, Argentina, no es cierto…
Sí, es así. Yo soy argentino nativo, y nací aquí, en Rosario.
¿Y cómo nació su necesidad de remar?
A mí siempre me gustaba mucho el río Paraná, y un señor, vecino cercano de mi casa, había sido remero, y tenía un hijo de mi edad, más o menos, y entonces nos llevó para el río, y allí empecé a remar, para interiorizarnos del tema, en botes de placer, y lo hicimos hasta los 16, años, y un amigo me lleva al Club Regatas Rosario, que tiene un importante nivel en el plano de las competencias, y allí empecé.
Empecé a los 16, y a los 17 años, en equipo de cuatro, primero en bote de dos, pero enseguida de cuatro, en el mismo bote.
En remo hay de uno, de dos, de cuatro y aún de ocho, integrantes, en cada categoría.
Empecé de cuatro, con timonel, y a los diecisiete años fui doble campeón argentino, en dos especialidades, con timonel y sin timonel, en la categoría superior.
Con timonel quiere decir que hay otra persona que no rema y que dirige…
Conduce el barco, y a veces da alguna indicación.
Y cuando no hay timonel, uno de los cuatro maneja un timonel, pero se manejan los cuatro solos.
Cuando gané, gané con los cuatro.
Así empecé.
Así fueron los primeros campeonatos argentinos que gané.
Y seguimos corriendo en cuatro sin timonel, y en el 1951, fui Campeón Panamericano, de esa especialidad, y también en 1955, en México, cuatro sin timonel, dos veces Campeón Panamericano.
En el intervalo de esos años, fui también Campeón Argentino, en esa especialidad, y logré el título, además de Campeón Rioplatense, que había en esa época, y Campeón Sudamericano en 1956, siempre en esa especialidad.
¡Qué bárbaro! Quiere decir que usted es un prócer en regatas, je, je.
No me halague, je, je. Lo tomo como una aventura, lo digo enserio.
En 1956, tuvimos un problema, porque cuando ganamos el Panamericano en México, el segundo que participé y gané, el gobierno de ese entonces, el del General Perón, nos dio un premio a todos los campeones argentinos, de todos los deportes.
¿Y qué premio le dio, Perón, en ese momento?
Nos dio un premio, que se podía hacer en dinero en efectivo.
Y como en remo hubo muchos, éramos 14 campeones, en las diversas especialidades, lo juntamos, hicimos plata eso y se repartió.
Trascendió, y como muchos argentinos se especializan en hacer daño, y la envidia tiene un poder profundo, nos denunciaron a la Federación Internacional de Remo, y nos suspendieron, argumentando que habíamos dejado de ser amateurs, para ser profesionales.
Y nosotros no éramos profesionales, pero decían que habíamos recibido dinero del Presidente.
Yo alcancé a remar hasta el 56, y este problema se definió en ese año, y casi en 1957.
Pero había en 1956, sido seleccionado para ir a la Olimpíada de Melbourne, en Australia, y justo cuando estoy para ir, vino la sanción, nos impidieron participar en las Olimpíadas de Australia.
Y nos suspendieron también nuestra participación en la Argentina, no podíamos participar en ningún lado…
Pasaron los años, y volvemos a 1964, y yo mientras tanto no abandoné mi práctica, y seguía haciendo deporte, intensamente.
A fin de 1963, nos levantaron la sanción, que consideraban que había sido injusta, nos hicieron una amnistía, como se llama ahora, con diversas interpretaciones, que tuvo el tema.
Y en el 64, comencé a retomar y gané en la Olimpíada, doble par, gané para participar en las Olimpíadas de Tokio, Japón.
Allí logré ser semifinalista, en remo los finalistas son siempre seis, y en mi categoría, eran más o menos veinte. Fuimos décimos sobre los veinte.
Seguí remando, contento por mis resultados, y en el intervalo, ganando, siempre campeonatos sudamericanos o argentinos, y en el 1968, fui a la Olimpíada de México, y logré también ser semifinalista, fui octavo en cuatro con timonel.
Seguí muy entusiasmado, y seguía ganado campeonatos argentinos, hasta en ocho, he ganado, también en Argentina.
Estaba realmente más apasionado, que entusiasmado, la vedad que sí.
Y en 1970, que fue un Campeonato Mundial, el Tercer Campeonato que hacía la Federación Internacional de Remo, en Canadá en Saint Catherine, cerca de Toronto, pegado a las cataratas del Niágara, que se hacían cada cuatro años, alternando con las Olimpíadas.
Hubo en 1962, uno en 1966, y otro en 1970.
Allí fui finalista, gané semifinal, y éramos candidatos a triunfar, pero al final quedamos en el quinto lugar.
Fue una experiencia increíble, y quedé dolido, porque había ganado las semifinales, y realmente éramos candidatos.
Pero siempre, antes de las finales, se deja descansar un par de días, pero éstos, no, lo hicieron directamente al día siguiente.
Claro, el que tiene una preparación perfecta, el que vive de eso, lo aguanta bien, y yo era empleado bancario, siempre, durante toda mi carrera fui bancario.
¿El Estado Nacional, salvo esa ayuda de Perón, le dio alguna cosa?
No, Perón, emitió un decreto en aquel tiempo, en el año 1950, creo, a todo deportista que trabaje en una repartición nacional, tienen obligación de darle licencia para entrenamiento, autorizada por la Federación Argentina de los diversos deportes.
A mí la Federación de Remo, siempre me pedía, y me daban el permiso, sin inconvenientes.
Siempre me lo otorgaban, el Banco se portó muy bien.
Ya al último, me miraban como a un bicho raro, je, je, por lo que lograba.
Yo era segundo jefe de departamento, y se complicaba un poco, cuando me ausentaba en el banco, sí.
¿Y qué se acuerda de Canadá?
A Canadá fui dos veces, terminé segundo en 1967, un Panamericano, y nos ganó una gran tripulación que había sido campeona en Tokio, en la Olimpíada, eran bárbaros, eran norteamericanos.
En Canadá paramos en la ciudad jardín de Saint Catherine, un lugar hermoso, había una represa y un lago, y para competencia, era ideal, y nos alojaron en una Universidad, de primera, siempre.
¿Y de Japón, que recuerda?
De Japón, fue un viaje espectacular, imagínese, fuimos Buenos Aires- Miami, en Panamerican, fue toda la delegación en un chárter, Miami- Chicago, Chicago-Anchorage, en Alaska, porque la ruta por el polo es la más cercana, lo que se hace hoy para ir a Australia, pasando por la Antártida.
Y la última etapa, de Anchorage, Alaska, a Japón, más de 12 horas, con tormenta en el medio, un desastre, y era un avión turbohélice.
Fue una gran aventura, llegamos “muertos”, realmente.
Pero tuvimos muy buen alojamiento, en un chalet, en un barrio, que había sido anteriormente para la oficialidad americana, y ahora era la villa olímpica.
Y en México, también, fue realmente el viaje que más disfruté, estuvimos casi 30 días, por el idioma, y porque son muy cálidos, los mexicanos, más latino, más a nosotros.
Mi récord: 155 regatas oficiales ganadas, 8 Campeonatos Sudamericanos ganados, con primer puesto, dos segundos, dos Campeonatos Panamericanos primeros, y uno segundo, un Mundial finalista.
Impresionante, Juan Carlos, muchas gracias.
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