RELATOS DE UN MÉDICO:
Entrevisté, a un gran compañero de trabajo, Jefe de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital de Emergencias de Rosario, Dr. Clemente Álvarez, de 68 años de edad, el Doctor: Juan Ramón Zamora, y su experiencia de vida, relatada, fue la siguiente:
-Nos conocemos, más o menos, de hace unos cuarenta años, fácil, fácil, ¿no es cierto?
-Sí, sí.
-¿Cuándo empezaste, vos, tu carrera de médico?
-¿En la Municipalidad de Rosario?
-Oficialmente, en 1978. Yo hacía guardias, en el 76 y en el 77, reemplazos, y en el 78, paso a Planta Permanente.
-En ese entonces, todavía estábamos, en lo que era la Asistencia Pública.
-¿Vos estuviste en la Asistencia Pública?
-Sí, sí.
-Yo también…
-Por eso te digo, yo me recibí en el año 1975, y por esos años, 76 y 77, estuve en la primitiva Asistencia Pública, hasta que en el año 1978, nos trajeron al edificio del Hospital de Emergencias, que llamamos ahora HECA viejo.
-Exactamente.
-Yo aclaré: -A mí, y otros compañeros, nos llevaron, en la parte trasera de una pick up, sí, aún recuerdo.
-Yo arranqué, ahí, estaba contratado, en esa época, porque la Sala de Terapia, es la única de la Municipalidad, de adultos, no,…
-¿Por qué la sala de UTI, no fue la que donó el empresario Vaschetti, de los vinos?
-No, esa fue la Unidad Coronaria.
-Ah, lo primero en hacerse fue la Unidad Coronaria, y después Terapia. Y después el HECA, viejo, completo, para el Mundial de Fútbol de 1978, que si no, Rosario, no podía haber sido subsede.
-Así fue, estaba la Dra. López Morillo, de Jefa en Coronaria.
-Y los niños mimados eran Cerelols, y otro, que era Cardiólogo del Sanatorio Británico, el Dr. Locatelli.
-¿Entonces, vos entraste como médico de UTI?
-La Cosa fue así, se iban varios médicos, en el 76 y 77, se habían ido, unos tres médicos, que estaban en UTI, habitualmente, y entró el negro Sosa, Linares, y después entré yo.
-Cubrimos esos cargos, transitoriamente.
-En el año 1978, hicieron un contrato, y entramos, en esa normativa.
-¿Qué te recuerda tu pasaje por Terapia Intensiva, una zona delicada del Hospital de Emergencias, de Rosario?
-Realmente, yo me enganché, porque, estando en cuarto año, de Medicina, tenía gente conocida, no amigos, que me dijeron vení a mirar, en la Terapia, que en ese entonces, tenía la Municipalidad de Rosario, con el jefe, el Doctor Lanzotti.
-Él fue el primer jefe de Terapia.
-Él era cirujano, con un grupo de médicos, bastante bueno, que lo acompañaba.
-La cuestión, es que yo, que a mí, me gustaba más, la urgencia, me engancho con Terapia, e iba Ad Honorem, y estaba casi todos los días.
-Porque para esa época, yo estaba en un pueblo, estuve unos cuatro años, en un pueblo, cercano, sí.
-Trabajé en Villa Mugueta, en la provincia de Santa Fe.
-¿Vos sos nacido en Rosario?
-No, yo nací en Mendoza.
-En Lavalle, de Mendoza.
-Y a mis dos años, nos fuimos a San Juan, hasta los 20 años, estuve allí, y después ingresé a hacer el servicio militar obligatorio, de esa época, la llamada COLIMBA, porque al conscripto se le hacía Correr, Limpiar y Barrer, de allí, ese nombre peculiar.
-Me tocaron, dos años.
-Pero hice, un par de trámites, y me permitieron, en la COLIMBA, estudiar, básicamente, en la noche, y entonces me presenté, en la Facultad de Medicina de Rosario, a rendir Anatomía Humana.
-Libre.
-¿Vos estabas como conscripto, y viniste a rendir Anatomía?
-Exactamente.
-Y rendiste libre Anatomía.
-Era una cosa inexplicable, en esa época.
-Estaba el Doctor Rodríguez Roselli.
-Sí, eran unas eminencias, sí.
-Vilaggi Leiva, González García,…
-¿Y vos te animaste a rendir, una materia tan larga e importante, de forma libre, sin haberla cursado?
-Yo era muy amigo de Carlos Piola, el Toxicólogo.
-Con Carlos, éramos re-amigos, porque habíamos hecho el secundario, en San Juan.
-Y el título nuestro era industrial, porque éramos Técnico-Químicos.
-Y, en ningún lugar, excepto Rosario, lo aceptaba.
-Y había que rendir un Pre-ingreso.
-Matemáticas, Química, Física y Biología.
-¿Y aquí, en Rosario, vos no tenías familia?
-No, no tenía a nadie.
-Y, entonces, en un mes de Diciembre, me rendí libre, porque se podía, yo estudié antes mucha Física, Química y Matemáticas, había dado mucho de ellas.
-Y tenía muy buena formación, en ello.
-Lo único que hice, es cursar Biología, y zafé, después.
-Al entrar en la Colimba, dejé, esa parte, pero me permitieron estudiar, y pude llegar a rendir libre Anatomía…
-¿Y, cómo te fue?
-Rendí bien, saqué Bueno.
-Era muy raro, presentarse a rendir libre.
-Y, para colmo, y había muchos muchachos, que hacían la Colimba, y venían, y rendían de uniforme, pero yo no hice eso.
-Y después, entusiasmado, quise rendir libre Histología, y me reprobaron.
-Era el Dr. Castañé Decoud, y su esposa Dorita.
-Y obtuve la baja del ejército, en 1970, pero cambiaron los planes de estudio, y para hacer materias de segundo año, me faltaba Histología, que había rendido mal.
-Entonces, hablé con el Decano, y le conté, y él me dijo, que comience el segundo año, pero que me prendiera en Histología, para actualizarse y aprender.
-Y en junio, en la mitad del año, volví a rendir Histología, libre, y aprobé.
-En junio, me regularicé, y seguí, con Física y Química, y después Fisiología.
-A fin de año, aprobé Física y también Química.
-Y al rendir Fisiología, me tocó un Cardiólogo, que era el Presidente de Mesa, y me dijo: Saque una bolilla.
-Y ahí, me preguntó, el por qué, de mi historia..
-Y entonces, yo pensé, éste me va a dar una mano, y me va a ayudar…
-Me dice, y todavía me acuerdo: -Hábleme de Potenciales Evocados.
-Y yo no tenía, la menor idea.
-Entonces me fijo en la bolilla, y no figuraba eso.
-Y le digo, ¿Doctor, discúlpeme, no podríamos empezar por la bolilla, y después me pregunta por este tema?
-No, usted no ha venido, hoy, a rendir una bolilla, usted ha venido a rendir Fisiología…
-No le gustó, tenía cara de malo, pero después me resultó, un tipazo.
-Resultado, al final, no me sacaba, de ese tema.
-Entonces, me dijo, realmente usted no lo ha leído.
-Y, bastante poco, le contesté.
-Pase con el otro.
-No doctor, si con usted no he rendido nada, tengo mal…
-Como quiera.
-Y me firmó la libreta.
-Eso fue en diciembre, que ya había rendido varias bien, y yo venía dulce, y me jugué, y me salió mal.
-Así, que me preparé, y fui a rendir al otro turno, en marzo, del año siguiente, con Fisiología, y el mismo Cardiólogo, salió a la puerta, y estábamos todos afuera, y me dijo, directamente a mí, a ver venga, usted…
-Me senté y saqué una bolilla, y me volvió a decir, cosa increíble: -Hábleme de Potenciales Evocados…
-Por supuesto, que ahora, lo había estudiado, muy bien.
-Se aprende bien así, yo aprendí, mucho del Toxicólogo, el Doctor Berman, sí.
-Berman, fue muy bueno.
-Así empecé mi carrera, y cuando entré en la materia Cirugía, que allí se hablaba, de situaciones del paciente complejo, y demás, el trauma, fue lo que más me impresionó.
-Y cuando ya estábamos, por quinto año, éramos compañeros, con el negro Sosa, y él me dijo, que venía a hacer un poco de Terapia, en lo que era la antigua Asistencia Pública, hoy desaparecida.
-Y hablé con Lanzotti, si podría concurrir.
-Y él me preguntó: -¿en qué año estás?
-Estoy completando quinto, y ya paso a sexto.
-Bueno, me dijo, vení. Y enganchate, con alguno de los médicos, primero.
-Y precisamente, allí estaba Sergio Pasaglia, no sólo fue con quien arranqué, sino que nos hicimos re-amigos, con Sergio, y realmente, me enganché…
-Y para esa época, yo tomaba un colectivo de Villa Mugueta, a Rosario, y estaba temprano en Terapia, llegando a las siete horas de la mañana.
-Yo trabajaba con Sergio, los días viernes, en esa guardia.
-El médico, que se iba, me pasaba la guardia a mí, y yo, después se la pasaba a Sergio.
-Pero, me quedaba prácticamente casi todo el día.
-Estaba Bruno Carrá, y otros, con una muy buena formación médica, en lo suyo, y como Lanzotti, era cirujano, apoyaba muchas cosas, y por ejemplo, a una persona como al Dr. Zucca, le gustaba enseñar y todo, y los días lunes se hacían reuniones.
-En un momento, apareció, un Nefrólogo, Cacho Caporale, y se fue, y también se fue Carlos Miguel y otro más, y allí entró, el negro Sosa, como reemplazante, y también Linares.
-Ellos dos, cada uno, haciendo, una guardia semanal.
-Y un día, yo estaba haciendo un reemplazo, y vino Lanzotti, y me dijo que otro médico, también se iba, y que en quince días, había un cargo vacante.
-Y así fue, que entré.
-Se cobraba algo irregularmente, hasta que se hizo el contrato, en el año 1978, pasamos al HECA viejo, en el mundial.
-Y así me fui entusiasmando más, en el tema de Terapia Intensiva…
-¿Y cómo manejaste el tema de la gravedad de los pacientes, el tema de la muerte, porque es un tema pesado en Terapia, precisamente?
-Porque, ésta no es una Terapia cualquiera, es la Terapia del Hospital de Emergencias.
-Cuando ingresé, fue extremadamente difícil, me tocó, toda la época del terrorismo, muertes, por todos lados…
-Había muchos heridos y traumatizados, y sobre todo, los heridos de bala.
-Pero fui aprendiendo mucho, y me había atrevido a irme a Villa Mugueta, porque ya sabía hacer vías, aprendí a intubar, todo en Terapia, en sexto año, con Sergio, ya era concurrente permanente.
-El Dr. Zucca, me enseñó a colocar los tubos pleurales, en tórax.
-Y, por eso, me animé a irme a Villa Mugueta.
-En el año 1976, por los acontecimientos políticos, de la revolución de Videla, se perdió el año, para la Residencia Médica, por esos conflictos del país.
-Yo lo superé, y cuando me nombran, y paso a hacer la guardia el día sábado, en UTI, y el domingo, entré en un sanatorio de Rosario, el Unione e Benevolenza.
-Allí estaba un gran equipo, con Paulasso, San Martín, Biancardi, Pino, y otros, que fue muy famoso.
-Y de lunes a viernes, en Villa Mugueta.
-Ya para 1980, me vengo para Rosario, me mudé.
-Y un Nefrólogo, del Heca, Aziardi, me convocó, para la parte privada, en Paraguay y Avda. Pellegrini, con tres camas para diálisis.
-Y entonces, Aziardi y los del Unione e Benevolenza, pasaron al Sanatorio Delta, de Rosario, que se había remodelado.
-Y entonces, además de las dos UTIs, del sábado y domingo, empecé a hacer Nefrología en el sanatorio Delta, con ellos.
-Estaba bueno, y lo único nuevo, era la punción de los pacientes, para dializarlos.
-Y los pacientes, agarraron confianza conmigo, a los cuatro o cinco años, tuve una discusión con Aziardi, y me fui del Delta, por un mal manejo, a mí, me llamaban los fines de semana, también, por teléfono, y yo sólo, le preparaba todo, y los dializaba.
-Yo me enganché mucho con los pacientes, y no sabía poner límites, y eso me dolió, después.
-También estuve con el Doctor Arce, que estaba con el distinguido Dr. Lanari, en la ciudad de Buenos Aires, y estuve unos dos años, con él, también de Nefrología.
-Y así nos presentamos a rendir, la especialidad de Nefrología, estaba Savoretti, y otros, conmigo, éramos cinco.
-Y se armó una discusión muy fuerte, con la mesa, Marinovich, también y Savoretti, estaba Gabosto, y Viñuela, del Hospital Italiano, y la Jefa de Nefrología del Hospital Español, Dra. Sciara.
-Una gran agresión, y ellos manejaban el tema de la especialidad, como se les antojaba.
-¿Y te dieron la especialidad?
-Esa vez, y por la fuerte discusión, se disolvió la mesa, y el tribunal, se levantó, y se fueron todos…
-Y entonces vamos al Colegio Médico, y nos repetían: -No hay Mesa, no hay Mesa.
-Algunos se fueron a rendir la especialidad en La Plata, provincia de Buenos Aires. Y rindieron muy bien.
-Me plantearon el tema, pero, aparte de mi mujer, yo tenía, ya, dos hijas, y yo estudiaba mucho, y si no estudiaba, trabajaba.
-La cuestión, es que no quise viajar, y no rendí la especialidad de Nefrología, y pienso, que a pesar que los pacientes, me buscaron, estoy convencido, que hice bien, quedarme, solamente con UTI.
-En el año 1991, Lanzotti, fue a otro Hospital, a la parte quirúrgica, entonces el director del HECA, de esa época, el Dr. Canelo, y todos los médicos de UTI del Hospital, se reunieron, con Lanzotti, dirigiendo, para elegir a Sosa o a mí, solamente dos postulantes, para ser el Jefe de Terapia, que reemplazaría a Lanzotti, quien se iba.
-Y allí, me eligen, y soy el agraciado, como Jefe De UTI, y recién en el año 1994, obtengo el Decreto Municipal, de mi nombramiento definitivo, hasta hoy.
-Entonces, te pregunto, ahora, ¿cómo Médico de UTI, o como Jefe, alguna anécdota que te quedó impactada?
-Ciertamente hay muchas.
-Cuéntame alguna, que recuerdes…
-Desde lo emocional, mirá hay un hecho, que me impactó, una vez, recibí, una joven, que se había tirado desde una terraza, de un décimo piso, acá en Rosario, y había caído, sentada, en el techo de un automóvil, un FIAT 600, que estaba estacionado, en la calle…
-Yo lo vi al auto, por televisión, y tenía su techo, aplastado, cerca del piso, y eso hizo estallar, todos los vidrios del auto, y cuando fui al HECA, la vi bien a la chica, le aclaré.
-Y la recibí, y la tuvimos nosotros, en UTI, totalmente lúcida, la joven, con radiografías por todos lados, análisis, de todo tipo, y se la controlaba muchísimo, y anduvo re-bien…
-Y en el horario de visitas, veo que pasa un joven, en una silla de ruedas, que era atleta discapacitado, de básquet, en Newell’s Old Boys.
-Lo impactante, es que cuando la joven, se recupera, bien, del todo, y ella me dijo, en ese momento, escúcheme, yo le agradezco, todo lo que hicieron, pero, esto, yo lo voy a intentar de nuevo.
-Casi me muero, y le comencé a hablar mucho, y le dije: -Vos no disponés de tu vida, Dios, te dijo, ahora no…
-Vos te morís, y le lastimás y le hacés doler a mucha gente…
-Tus padres, qué se yo, tu novio…
-Es que por ahí viene la historia, me expresó la joven, con mis viejos, no, con mi novio.
-¿Por qué? ¿Ha venido?
-Sí, ha venido.
-¿Quién es?
-El que entró en la silla de ruedas.
-Un par de meses después, en un almuerzo, en casa de un amigo, y en esa reunión, estaba el basquetbolista, de la silla de ruedas, y le pregunté, por la niña…
-Y me dijo, finalmente, la convencí, el tema, era que él, le había dicho, claramente a la chica, que no tenía sentido, porque con él no iba a poder tener una vida de familia, sin poder tener hijos, él había padecido Polio, y había quedado así.
-Él era muy independiente, y se subía a su auto, que lo tenía todo adaptado, y lo manejaba con sus manos.
-Y él se sintió, bien, cuando ella, lo terminó aceptando.
-Fue, realmente, un acto de entrega y amor, de las dos partes, pero menos mal, que ella, aceptó, su destino.
-Otra cosa traumática violenta, fue, de una criaturita de unos cuatro añitos, que entró a la guardia del Clemente viejo, su manito, la había metido, en una moledora de carne, pobrecita, me entendés. La imagen fue dramática.
-Y vino la niña, con el aparato de picar carne, y hasta los bomberos vinieron, ese día.
-Entonces, los Anestesistas, la durmieron, suavecito, y al no poder romper la máquina, se le tuvo que amputar la manito.
Finalmente le agradecí al Dr. Zamora, que me contara su historia de vida.
-La gente, que se movió, ese día, a las cuatro de la tarde, fue inusitada.
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