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domingo, 30 de abril de 2017

ESTEROS DEL IBERÁ. CORRIENTES. ARGENTINA.

ESTEROS DEL IBERÁ, CORRIENTES, ARGENTINA:

: https://youtu.be/L4GzgoELHhw


En este enlace de you tube, se podrá observar un paseo por el Iberá, que realicé con mi esposa hace unos años.
Iberá es un nombre guaraní, que significa agua brillante, por el reflejo del sol en el espejo de agua.
Está localizado en la Provincia de Corrientes, en la República Argentina, y cuando viajamos, no habían pasado dos hechos importantes.
El primero fue el fallecimiento del filántropo norteamericano, Douglas Tompkins, quien junto a su esposa habían fundado la ONG Conservation Land Trust, e impulsado la reubicación y fortalecimiento de especies en el Iberá, como el oso hormiguero, y el ciervo de los pantanos, con singular éxito.
Tompkins falleció en el sur argentino, mientras iba en kayac, y se hundió en heladas aguas, y su deceso fue por hipotermia.
El segundo suceso de jerarquía, y también debido al esfuerzo del filántropo norteamericano, fue la introducción de Lobuna, una yaguareté hembra, con la que se espera, repoblar de yaguaretés el sitio.
El lema del proyecto es: “Corrientes vuelve a ser Corrientes”, y se trata de estimular el ecoturismo, por sus maravillosos pájaros, carpinchos, yacarés, monos carayá y otros.
En los corrales de San Alonso, se alojarán Tobuna y otra hembra, y llegarán dos machos más.
Tobuna tiene 14  años, y fue cedida por el zoológico de Batán a la CLT, en el mes de abril pasado. Su llegada a Corrientes, se vivió como un fenómeno social, y su traslado fue seguido por niños y bocinazos. Realmente despertó fascinación.
Cuando se embaracen las hembras, se las pasará a corrales más grandes, de 1,5 hectáreas, y allí no verán al humano.
Cuando alcancen la madurez las crías, se planea, separarlas de su madre, e irán a corrales de 30  hectáreas.
Habrá que ver si la realidad se va acomodando a lo pensado, y si la viuda de Tompkins, continúa con toda esta encomiable tarea, en el Iberá.
Estuve en la Estancia Rincón del Socorro, en el Iberá, que era la de Tompkins, quien no solo actuó en este lugar, sino que además estuvo realizando cultivos en una Estancia de Entre Ríos, de tipo orgánico, y respetando también, la vida silvestre, que es digno de admiración.
En una época en que nuestro país incursionó masivamente en el monocultivo de soja, que empobrece los suelos, esta opción del norteamericano, no es para desechar.
Debo agregar, que estando de vacaciones, el 6 de febrero del año 2015, recibí una hermosa noticia, a través de la prensa: En una cámara trampa, que se había colocado, para seguimiento de los osos hormigueros del Iberá, se detectó en la noche, el movimiento de un felino, el OCELOTE, que se creía extinto en Corrientes, desde hace ya una década.
Los biólogos del Instituto de Biología Subtropical del CONICET, confirmaron que la foto se trataba realmente de un ocelote.
Estas cámaras y la foto fueron de la ONG: Conservation Land Trust, y todo indica que pese a la lamentable pérdida de su fundador, esta importante y útil ONG, seguirá activa, y que el Iberá, a paso lento, está recobrando su esplendor...
Si se planea visitar el Iberá, una precaución: nosotros, las personas, somos los visitantes del Estero. Los animales, viven, allí, y es importante caminar, sin salir de los senderos, y mantener cierta distancia prudencial, con la fauna.
Se podrá disfrutar de los embalsados, que así se llaman a los islotes formados por las raíces acuáticas, y el trinar permanente de las diversas aves, y el sonido de los abundantes insectos.
Se escuchará quizás el chillido del angú, o aún el desgarrador grito del chajá, que conserva a su pareja para toda su vida.
Si se apaga el motor de la embarcación, se pueden apreciar los irupés, las lentejas y repollitos de agua, y observar familias de carpinchos, o tal vez un pollón azul, que ostenta su plumaje vistoso, o quizás a los patos sirirí, cuervos o cardenales rojos o a los amarillos, y los infaltables yacarés asoleándose.
Un guía me dijo que el estero era lo más parecido a África, en Argentina.
Y espero llegar a ver descendientes de Lobuna y de los ocelotes, en algún viaje futuro...

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