ALGUNOS CONCEPTOS SOBRE LA DEPRESIÓN:
Evagrio Póntico, quien fuese el psicólogo entre los Padres del Desierto, que vivió entre los años 345 y 399 después de Cristo, estaba convencido, que en definitiva, nuestras enfermedades, no se curarían, por un correcto uso de las pasiones, y emociones, sino mediante la contemplación, en que miramos hasta el fondo, y descubrimos allí, la esencia sana e intacta, del yo verdadero e inviolable.
Aprender a conocer la depresión, y manejarla, en forma correcta, son pasos fundamentales, hacia nuestra curación, pero para Evagrio, la curación más profunda, se produce en el camino espiritual, cuyo fin, es la contemplación, el reposo en un verdadero lugar de paz, en el que Dios, verdadero médico de mi alma, vive en mí.
Todo esto lo relata el Padre Anselm Grün, y continúa expresando que la depresión se afianza en el sentimiento de estar insatisfecho con uno mismo, se piensa que uno vale menos que los demás, que siempre yo, soy más lento que los demás, los demás se dan más importancia, jamás domino mi vida, y siento una profunda mediocridad…
Cuando uno se deprime, se desvaloriza a sí mismo.
Se rebaja siempre comparándose con los demás y se siente profundamente relegado, siempre.
Uno está cansado, muy agotado, hasta para realizar tareas sencillas, algunos depresivos disminuyen su autoestima, porque se dice que son “vagos”…
Se engañan a sí mismos, diciéndose que están levemente agotados, y que con unas vacaciones, se volverá a la normalidad…
Para muchas personas, el reconocer, que se es depresivo, es muy difícil, y a veces se lo niega.
Solo es posible curarnos, si reconocemos que padecemos, esta enfermedad.
Cuenta el Padre Anselm, que en un capítulo de la Biblia, Saúl, había caído en desgracia, y el espíritu de Dios, se había apartado de Saúl, y le envió una enfermedad.
Podríamos entenderlo, como un espíritu malo, o podría, también, haber sido una depresión.
Los sirvientes, al ver a Saúl, tan triste, le aconsejaron al Rey, que busque a algún hombre que toque la cítara, y así le traen al joven David, y Saúl, le toma cariño.
Y siempre que Saúl, se entristece o deprime, David, le toca la cítara, y Saúl, se siente mejor.
Así se describe el efecto curativo de la música sobre la depresión, en los textos bíblicos.
Los Santos Padres del siglo I, decían que el cantar salmos, llenaba de alegría al cantor, y ahuyentaba los sentimientos de tristeza.
La buena música, penetra en la profundidad de un ser humano, y puede mejorar tenebrosos estados depresivos.
En la actualidad, la depresión, ha dejado de ser una simple tristeza, para pasar a ser un gran desafío sanitario mundial.
Por ejemplo, desde los años 80, el porcentaje de adultos estadounidenses, que dicen sentirse solos, se duplicó, y subió de un 20 a un 40%.
Para entender este aumento, debemos considerar que una tercera parte de estadounidenses, mayores de 65 años, viven solos, y si se consideran, los mayores de 85 años, solos, representan el 50%...
Hay que considerar, que disminuyen los lazos sociales, y las personas comienzan con alteraciones, en el sueño.
Además se altera su sistema inmunitario, y se elevan las perjudiciales hormonas del estrés.
Por ejemplo, puede elevarse, hasta un 29%, el riego de padecer enfermedades cardíacas, y además se incrementa la morbi-mortalidad.
La soledad, puede acelerar, el deterioro cognitivo.
Lo que debería plantearse, es la NECESARIA AYUDA SOCIAL, que debe estar pendiente de las personas aisladas y solas, y adecuar medidas para reducir el aislamiento.
También puede ayudar, la presencia de mascotas, en el hogar, de la persona aislada.
Los sentimientos religiosos, se deben estimular, pues ayudan.
Paul Tang de la Fundación Médica Palo Alto fundó linkAges, que consiste en un intercambio intergeneracional de servicios.
El programa funciona así: los miembros anuncian online, algo para ayudar, como clases de algún instrumento musical, o ayuda en traslados médicos, o jugar al ajedrez, y otros pueden entonces donar su tiempo y habilidades, para satisfacción de las necesidades, y aún usar los servicios, de necesitarlos.
Tang cree, en los vínculos humanos, y motiva a pensar profundamente, en este tema.
Quiero aclarar, que hay países, con culturas asiáticas, como la China, u otros como Italia, donde se tiene un papel relevante al adulto mayor, y éstos presentan una vejez más saludable, que en otros países, donde al anciano, se lo descarta.
En Japón, actualmente, un conferencista y productor de moda de Osaka, llamado Takanobu Nishimoto, creó un servicio, pago, por hora, que permite alquilar un hombre, de entre los 30 a 60 años, para los más diversos menesteres hogareños, de personas aisladas socialmente.
La mayoría son mujeres que viven solas, que están en busca de un oído que escuche sus emociones, y que sea tenido en cuenta por alguien, aunque sea pagando por ello…
Takanobu expresa que las personas necesitan un oído atento, y la posibilidad de hablar libremente, cosa que a veces es más fácil, con un extraño, que con los miembros de su propia familia.”
Se explica por la epidemia de soledad, en la era de la híper-conectividad, que ya no es más sobre ancianos, sino que involucra otros grupos etarios.
Debemos atrevernos a participar en la búsqueda de soluciones, para combatir a este flagelo social, y estas dos salidas, me parece importante, a tener en cuenta, en el presente.
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