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jueves, 20 de octubre de 2016
VOLUNTARIAS DEL HOSPITAL DE EMERGENCIAS DE ROSARIO:
LAS VOLUNTARIAS DEL H.E.C.A. :
Ya estoy por acogerme a la jubilación, luego de toda una vida en el H.E.C.A., Hospital de Emergencias, Dr. Clemente Álvarez, y decidí entrevistar a las personas que revistan, como voluntarias, en el Hospital.
Hablé con una de ellas, quien me dirigió a la Jefa de Voluntarias, quien, gentilmente me concedió esta entrevista:
-Yo me llamo Susana Esther Tropea, Jefa del Voluntariado. Hace cuatro años, que estoy trabajando acá.
¿Qué es lo que la motivó a usted, para estar acá, y coordinar esta tarea, tan importante?
-Yo soy religiosa, soy franciscana, y en la Avenida Alberdi, en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, como mi vocación, toda mi vida, fue la docencia, y durante muchos años, fui Directora del Colegio, y después como a nosotras, nos trasladan, de una casa a la otra, así, estuve también, unos quince años, en la ciudad santafesina de Totoras, a unos 60 kilómetros de Rosario, como Directora, también, de otro Colegio religioso, y también como Superiora.
-Después fui Provincial, la que dirige toda la Provincia de Santa Fe, y después llegó el momento, en que me jubilé, no como hermana, sino, en estos cargos, me jubilé del trabajo, no de religiosa franciscana.
-El docente, a los 57 años, ya se puede jubilar.
-Entonces, yo me venía a vivir, en una casa, con otras cuatro hermanas, también de la Congregación Franciscana, y quería hacer algo, pues yo trabajé, mucho, en las escuelas, por la inclusión, de los chicos discapacitados, me gustaba integrar a los chicos en la escuela, y en Guadalupe, y en Totoras, buscaba que los chicos con discapacidades, se integrasen a los alumnos comunes, y con maestras adecuadas, que los ayudaban, lográbamos cosas muy interesantes.
-Compartían ellos, con todos los chicos, y participaban de las fiestitas, y todo.
-Y cuando me jubilé, quería seguir trabajando, en este tema, con chicos discapacitados, algo más grandecitos, como para poder, después integrarlos al mercado laboral, pero la verdad, que yo no encontré eco, y no pude hacer, lo que quería, yo no quería que me pagaran, lo hacía por actitud de servicio, pero no lo logré.
-No se dio, hay cosas que no se dan. Y surgió, que se necesitaban voluntarias, pero, era en el CEMAR, Centro de Medicina Ambulatoria, y en el Hospital de las futuras mamás, la Maternidad Martin, pero allí había muchas voluntarias, la gente se inclina mucho, allí, por la atracción que ejercen los bebés recién nacidos.
-Y yo pensé, más, en la gente grande, o en casos que son tal vez, más complicados, y que no quieren venir a trabajar, acá.
-Y es así, que llegué acá, al H.E.C.A., y empecé en seguida a trabajar, en el mes de febrero, y ya, en el mes de Octubre, de ese mismo año, 2013, se jubiló, la Jefa de Voluntarias, y el Director del Hospital, me expresó, que quería, que fuese yo, la Jefa de Voluntariado, de todo esto, ya hace unos cuatro años.
-¿Cuántas personas, voluntarias hay, ahora?
-Actualmente, contamos con diecinueve.
-¿Y cómo se organizan?
-Nosotros nos organizamos, y que cada una pueda venir, un día a la semana, y si falta algo, o se necesita algo urgente, para eso estoy yo.
-Usted coordina, con conciencia.
-No es que si yo no estoy, se va a venir todo abajo, pero, trato de estar, siempre.
-Yo comprendo, la gente, casada, regala ese tiempo, y a veces, no puede más, porque tiene sus hijos o nietos a su cuidado.
-Usted hermana, es una especie de comodín, si falta alguien usted lo ocupa.
-Sí, siempre.
-En la oficina, a veces, hay llamados telefónicos, o estoy ordenando, que es lo que hay, y también hay muchas personas que quieren hablar conmigo, quieren conversar…
-¿Hay mucha necesidad?
-Hay mucha necesidad, de escucha.
-De escuchar al otro.
-Muchos problemas familiares, personales, económicos, muchos problemas.
-¿El problema de la droga, se nota?
-Y acá, se nota, mucho, como el problema de la bebida, como el problema de la gente en la calle.
-Y lo que se nota mucho, es la SOLEDAD.
-¿En general, esa soledad, se ve en la gente mayor, o a cualquier edad?
-A cualquier edad, pero la gente mayor, se siente mucho más limitada, y se siente más, esa soledad.
-Uno, si se puede movilizar, va, viene, pero cuando se tiene muchas limitaciones, se siente mucho, muy profundamente, esa soledad.
-Y a lo mejor, viene a internarse, y está sólo, lo trajo, un vecino…
-Yo he visto, en el H.E.C.A., viejo, que a algunos pacientes, les daban la comida, y si no se podían valer, pasaban después las mucamas, y les retiraban la comida servida, en el plato, y los pacientes, no comían…
-Claro, porque no tenían a nadie, que se encargara.
-Por eso, nosotras nos encargamos de eso, ahora.
-Ustedes les dan de comer.
-Sí, cuando venimos, preguntamos, a los enfermeros, si hay gente, para darles de comer, y vamos mucho, al servicio del Quemado, también.
-Son personas, que permanecen, mucho tiempo internadas, con limitaciones importantes.
-Y cuidamos, que tengan agua, y hay muchas personas solas, familias disgregadas, ensambladas, y a veces no les traen, las cosas necesarias, jabones, cosas de higiene personal.
-Las voluntarias pagan, todos los meses, una cuota, y así recaudamos, para necesidades.
-Hacemos un fondo de voluntarias.
-¿Y no piden?
-Una vez, hicimos un bono, que recaudamos algo.
-A mí, me reconocen, por mis tareas, gente de las escuelas, y como saben, que estoy, trabajando en esto, me envían cosas, que ayudan mucho.
-Una me da cien pesos, y otra, y así, logramos juntar algo, para lo necesario.
-Y después vamos a lugares, que sabemos, que venden, más barato, o a fábricas, y lo que más necesitamos, son artículos de higiene, por ejemplo jabones, maquinitas, champús.
-Usted es muy ejecutiva, muy resolutiva.
-Hay que ser muy práctica, y yo con 35 años de dirección, uno se cansa, de la burocracia, pero mi interés, siempre estuvo en los chicos y en las maestras, y acá, lo mismo.
-Una vida entregada a los demás…
-Acá, si se hace el papel, o no se hace, no importa, pero sí, atendemos al enfermo.
-Y también, ver las necesidades, básicas, de cuando se van.
-Trabajamos también en el alta, y en comunicación, con las Trabajadoras Sociales, del Hospital.
-Porque nosotros avisamos, que el paciente, se va, le han dado, el alta, y no tiene nada.
-Para zapatillas, esto, lo otro, y por ejemplo, los pacientes, vienen en la sala de emergencias, los traen las ambulancias, y le cortan y le sacan toda la ropa, para atenderlos, para socorrerlos, en el momento, y después, se tiene que ir, y ni tienen nada de nada.
-O personas ancianas, que no tienen adonde ir, hubo varios, y allí, ayuda el Servicio Social, algunos van al Geriátrico de la calle Ayolas, que las Hermanas del Huerto, atendieron, durante muchos años.
-Y muchos muchachos, jóvenes, que uno les dice, ¿adónde te vas?, y responden, a la casa de este, o de aquel, pero dudando mucho…
-En Lourdes, trabajo, también para Cáritas, y preparamos comida, y allí, por eso, venían los mismos chicos, y me comentaban, que a éste, o a aquel, lo habían llevado al H.E.C.A., porque tomó toda la noche, y como no venía nadie, a verlo, yo los visitaba.
-Después, yo trato, de seguirlos, cuando se van, y realmente, muchas veces, me siento, impotente, y ¿qué hacer?
-Acompañarlos, sí, porque continuamente, me hablan, que se sienten bien, cuando les ofrezco, alguna palabra.
-Si les digo, que los quiero, porque ellos, se sienten, que nadie los quiere…
-Tengo también, dos o tres chicas, que trabajan la noche, que son prostitutas, y día por medio, cada dos días, las llamo, les digo algo, y me siento impotente, porque, por ejemplo, una me dice, yo no quiero nada, si al menos, consiguiera un trabajo, yo no quiero trabajar, quiero dejar.
-¿Pero, quién las tomaría…?
-Me dicen, para cuidar enfermos, para limpiar, para esto, para lo otro…
-Pero, ¿a quién la recomendaría…?
-Y también estoy limitada, por la parte económica, y no tengo para darles.
-Pero, lo que usted, no tiene que hacer, es angustiarse, por esto, tiene que brindar cariño, pero sin angustiarse, porque si no, sufrirá, usted, y no podrá seguir ayudando.
-Y si sufro yo, no puedo dar…
-No, porque el sufrimiento, puede paralizar.
-Nosotras aparecemos a las 10 horas de la mañana, para no interferir, con la tarea, de las enfermeras y los médicos, que llenan las salas, más temprano. Por eso, no venimos antes.
-En algún momento, se dijo, que les leían cuentos, a los pacientes, y a los familiares, ¿es verdad?
-Con el Servicio, de Salud Mental, trabajamos, con ellos, buscamos libros, y cuentos, y siempre les damos cosas, algunas revistas, al acompañante, y por supuesto, les preguntamos si son católicos, les damos rosarios, lecturas religiosas, de la Virgen, y yo personalmente, me alimento, antes de venir, rezar, para que se me brinden las fuerzas, pues si no, pues para cumplir, no, lo importante es dejar algo, ayudar a alguien, sí.
-A lo mejor, voy en el ómnibus, y un chico me dice, no me conoce, si usted estuvo conmigo, ¿no se acuerda?...
-Lo que pasa es que usted trabaja, con muchas personas, pero ellos, sí que la tienen, y muy bien en cuenta.
-Porque acá han venido, chicos de 17 años, y otro de 15 añitos, y de aquí, lo trasladan al Hospital Carrasco, de Boulevard Avellaneda.
-Es el Hospital de enfermos infecciosos.
-Claro, pero estos chicos vendían drogas, eran lo que se llaman mulas, que transportan las drogas.
-¡¡¡Son chicos de 14, o 15 años!!!
-Yo les hablaba, los aconsejaba, estuvo uno de ellos, tres veces internado acá, y cuando salió, terminó muerto.
-Por eso un sacerdote dijo: -Un niño, se volvió obsesivo, con que limpiaran una habitación y la pintaran, y el sacerdote, le preguntó, si a vos no te interesa nada, y siempre te drogás, por qué querés que esta habitación se pinte, y el joven le dijo, por si me tienen que velar, aquí, a mí…
-Ellos saben muy bien, lo que les puede suceder, al jugar con ese fuego…
-Y nosotros también trabajamos, en La Fazenda, no sé, si lo conoce, es una Institución Mundial, trabaja en el tema de la adicciones, alcoholismo, drogas, cigarrillos, todas, y es un lugar, muy grande, hay allí, dos o tres hermanas, yo estuve, también, puede ir de cualquier religión, es una Organización, que trabaja con los chicos, y ellos viven un año, si no, dos, se hacen el pan, tienen la huerta, tienen y atienden a animales, hacen bijouterie, y la venden, y también hay personas que ayudan, y uno comienza a conocer, las necesidades de estos chicos.
-Por ejemplo, estos chicos, que están en el tiempo de abstinencia, de la droga, necesitan, en este período, para reemplazar, algo dulce, algo que les guste, que les de sabor, y entonces nosotras buscamos, algo que les agrade, y buscamos las bolsas de chupetines, je, je.
-Nosotras siempre preguntamos, porque nunca damos de comer ni medicamentos, sin preguntar, antes.
-Después, no sabían, ni leer, ni escribir, nada, y una ayuda, un poco.
-Y les leemos, o les llevamos cartas, para jugar, con ellos y pasar el tiempo, así.
-Y lo que se ha dificultado, es por los gastos, por el transporte, porque me muevo mucho, por Rosario, y para mí, esto es un gasto permanente.
-Hace 40 años que soy religiosa franciscana. Y también estuve en el Hospital Centenario, preparando los sándwiches, para los acompañantes, que no tiene, para ello.
-Están al lado de ellas.
-Hermana, no quisiera distraerla más, y le agradezco de verdad, y de corazón, todo lo que ustedes hacen, y en especial su esfuerzo permanente…
Unos días después, me enteré, que a las Voluntarias del Hospital de Emergencias de Rosario Dr. Clemente Álvarez, las premiaron, por su encomiable labor, en la radio, en el Programa El sonido de mi Gente, que conduce, Liliana Perosio, en La Ocho, hace unos 22 años, en el éter, en LT8 AM, 830, y en El Mundo, por
www.lt8.com, y personalmente me congratulo por ello y felicito a la radio, por su decisión de premiarlas, merecidamente.
DESDE EL AÑO 2010, ESTOY TRATANDO DE AUXILIAR, A LOS MAYORES, DE SU DISTRES Y SOLEDAD... ES UNO DE LOS PROBLEMAS MÁS FRECUENTES, EN MI POBLACIÓN DE PACIENTES AÑOSOS..
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