Impresiones de la costa atlántica de la Argentina, febrero 2015.
En verano suelo viajar a la costa de descanso, y relataré algunos sucesos en que fui partícipe o los observé.
Lo que aún después de muchos años de visita en esta zona, y que me maravilla, es la visión del mar, donde además del horizonte, y de una playa magnífica, y muy extensa, se puede apreciar el cielo, en toda su magnitud, y tan cambiante, diariamente, que hace una verdadera postal de ensueño, y que no me canso nunca de admirar y de dar gracias a Dios, por ello.
En lontananza, pude observar dos barcos de pescadores, enfrentados uno al otro, siempre aparecen en grupos de dos, que sus siluetas son destacables en la línea del horizonte.
En la playa, sol pleno, sin nubes, y un viento del Norte, muy fuerte.
Observo una madre, jugando con una raqueta, con su hijita, que tiene una visera verde, y se ríen juntas.
Muchas carpitas en la playa, tipo iglú, que hay que armarlas en la playa, frente generalmente a un fuerte viento, y que es una verdadera prueba de perseverancia, pero armadas, ofrecen un buen reparo.
La banderita que colocó el joven guardavidas, que nos toca, hoy es amarilla y negra, y el mar está un poquito más calmo que en el día anterior.
Tiene una casita alta de madera, en la mitad de la playa, y además como un adelantado, una plataforma anterior, para observar los movimientos en el mar.
Se ve una cadena de sombrillas para el sol, verdes y amarillas, de algún hotel, y chicos, que colocaron dos raquetas a modo de arco, y con una pelota número cinco, están jugando al fútbol, en plena playa.
No se permiten, como en otros años anteriores, que ingresen vehículos en este sector de la playa.
Mucha gente tomando sol, y disfrutando el no hacer, mateando, y siguen pasando los vendedores ambulantes, siempre presentes.
Y un muchacho, con un carrito, con dos ruedas, y un techito verde, está vendiendo, con mucho éxito, choclos en la playa, que es tradicional, aquí, y muchos chicos se acercan y le compran.
Los sacan calentitos, recién horneados, y les coloca sal, y los entrega.
Hay muchos turistas, que tienen sus conservadoras, donde guardan sus alimentos y bebidas frescas, y vienen a pasar más tiempo, en la playa.
Hay muchas personas introducidas en el mar, y una señora pasa, vendiendo todo tipo de barriletes, haciendo las delicias de los niños.
Tiene uno de un perro hermoso, anaranjado, estilo dálmata, muy llamativo, grande, que lleva en su mano, y otro más pequeño, mientras se anuncia.
Algunas son mujeres, generalmente, del norte de nuestro país, las que venden barriletes. Me comentó que hay diferentes precios, pero que empiezan de 75 pesos, para arriba, cada uno.
Ahora pasa otro muchacho, totalmente de blanco, con gorrita blanca, que está vendiendo los famosos churros, rellenos con dulce de leche, y se relata que los churros provendrían de España, donde se llama churra a un tipo especial de oveja, y aparentemente, los cuernos de esas ovejas serían parecidos y por eso se los denominó churros.
Otros tienen otras opiniones, y que provendrían de otros países más asiáticos, o aún de los árabes.
El churro es frito, algunos aconsejan fritarlos en grasa, más que en aceite, ya que la temperatura se mantiene más alta con la grasa, y se fritaría mejor.
Es harina, agua y un poco de sal, esencialmente.
Lo que diferencia al churro de otras frituras, es su forma característica, pero es porque se coloca la masa en una manga, y esa manga, a través de su pico, le da la forma estrellada al churro, y su afilamiento en los extremos, ayudaría en la fritura.
Es una delicia de la panadería, y es muy lindo disfrutarlo, crocantes, y frescos.
Después que pasa el churrero, siempre hay varias personas que compran, y se deleitan.
Se ven personas tomando el infaltable mate, otras comiendo helados, y por todos lados, se observan niños con palitas, con elementos, baldecitos, haciendo pocitos, y jugar en la arena, y sus manos y pies, y muchos, todo su cuerpo, recubierto con arena.
Algún papá, hace una picardía, y le saca la pelota a su hijo, y corre al lado de él, y más allá, en la orilla, un perro retozando, con su pelaje totalmente mojado.
Está jugando con otro perro, ambos de gran porte, uno negro y otro, marrón claro.
Tres o cuatro chicos, con tablas de surf, y que enfrentan las olas, de la orilla, y en este lugar la playa tiene como 200 metros de ancho, y en la parte posterior, en su límite están las dunas, en las cuales sobresale una casa, que da a la playa, con aberturas celestes, que siempre me relataron que era la casa de un diplomático, y fue una de las más antiguas, por aquí.
En esas dunas, un grupo de muchachos y chicas, con deslizadores, están haciendo sandboard, se están tirando de lo alto de la duna, algunos en grupos de dos, sentados o parados, haciendo equilibrio, mientras caen hacia abajo, por la arena, unos quince metros, de la duna al piso de la playa, y disfrutan del momento, la verdad que es interesante observarlos, y una chica más grande, acompañada de una más pequeña, las dos se suben a su tabla,
Y son los mejores, destacándose en el grupo.
Se sientan sobre sus tablas, y descienden a velocidad, sin inconvenientes.
Ahora pasa un muchacho con camisa azul, zapatillas, y un gorrito blanco, y acarrea una conservadora, en su espalda, ofreciendo helados.
Abundan las diferentes clases de sillas, de todo tipo, con espaldares altos o bajitos, que son más fáciles de acarrear, y subir y bajar la duna, que se debe hacer, para llegar a la playa.
Y con otros pesos, eso se nota.
Ayer pude observar como 20 a 30 gaviotas, cosa que generalmente, se veían con poca frecuencia, como antaño, y como era un día nublado y con poca gente en la inmensidad de la playa, estaban las gaviotas blancas, bellísimas.
Hoy puedo ver gaviotas, pero a unos treinta o cuarenta metros de la orilla, sobre el mar, yendo desde el sur hacia el norte, vi dos gaviotas blancas, muy hermosas.
Y a veces se observan en la playa unas aves rapaces, marrones, los chimangos, que volaban en contra de un viento norte fuerte, y con una vista tremenda, observaban cada centímetro de arena, en busca de algún regalo de comida.
Y con cautela descendían, y picoteaban, lo que iban divisando.
Pasaron dos muchachos con otro carrito, que ofrecían licuados fríos.
Es muy común en la arena, la venta directa, pero como la arena dificulta un poco el paso de carritos pesados, es dificultoso, por ello, su acarreo.
Y el sol es otro factor en contra del vendedor ambulante, pero de cualquier manera, he visto muchos de ellos.
Hay varias familias que tienen perros pequeños, con correa, atados a sus sillas, y están descansando en la arena.
De repente, vemos un avión rojo, que hace unas piruetas increíbles, aéreas, y cuando ingresé manejando mi auto, cerca del aeropuerto, de Villa Gesell, lo vi al avión, cerca de allí, y es precisamente el sitio donde parte, para hacer después propaganda, y piruetas entre Pinamar y Villa Gesell.
Pasa en la orilla, paralelo a la costa, haciendo las delicias de todos los presentes, con subidas y descensos en picada, y muchos giros acrobáticos, marcados.
Aparentemente, no desciende para enganchar sus carteles, sino directamente lo toma en pasada rasante, con un gancho, y publicita en la playa, volviendo después por otro.
En dirigido por una sola persona, y una acrobacia se deja caer, caer, como si estuviera sin motor, hasta acercarse al mar, y allí retomar su vuelo.
Pasa otro avión, ahora amarillito, pero con otra particularidad, anuncia por altoparlante, y hace propaganda de las Termas marinas de San Clemente del Tuyú, con parque acuático de toboganes y olas artificiales.
Puedo observar un muchacho que hace kite surf, siendo impulsado con un gran parapente azul, que lo tira sistemáticamente, en el sentido del viento, el parapente engloba el viento norte, y él se desplaza directamente hacia el sur, en el medio del agua. Ha logrado bastante velocidad en su desplazamiento.
Hay dos niños jugando con dos varitas, haciéndose los espadachines, y uno le dijo al otro, que si se lo clavaba en el corazón, ganaba, je, je… Pero el compañerito le contestó, que se iba a hacer invisible…
También venden en la playa, chipá en cubitos, que son muy ricos, están hechos con harina de mandioca.
Y dos nenes, el mayor con su papá, traen agua de mar en sus baldecitos,
a unos 40 metros, y se ponen a jugar con la arena.
Llenan el balde con arena, lo dan vuelta después, y se entretienen así.
Además fuimos a comprar un mueble, en una mueblería, y estaba la mamá con dos hijitos, de 5 años, Amanda, y el otro más pequeño, Pedrito, de dos añitos, y como trabajan con madera, los padres le han confeccionado, a la misma altura de la niña de 5, una hermosísima casa de muñecas, con la que la nena jugaba, pero que el nenito, Pedrito, le molestaba, y la nena se quejaba de eso ante su madre.
Tenían como protección un gran rottweiler, negro, Otto, gigante, muy grande, que nos husmeaba a nosotros, mientras estábamos haciendo la compra, y su cabeza era grandísima, y fue el primer rottweiler, que me animé a acariciar en su cabeza, y la madre decía que Pedrito era más peligroso que el perro…
En la zona aledaña a la playa hay muchos palenques de puestos con caballos, que los usan para pasear a los turistas, y hay varios de ellos, que compiten entre sí, y hacen su agosto los días de lluvia, o nublados, ya que la gente está impedida de ir a la playa, y se sube a montones a esos caballos.
Quise conocer algo más y entrevisté a un puestero quien me dijo:
-Me llamo Ricardo.
Tengo 53 años.
Lo veo con buena pinta campera, con una boina al costado, con una boina negra.
¿Cuántos años hace que están aquí, y donde vive usted?
Yo nací, y fui criado en Tucumán.
Mire usted, y ¿de qué parte de Tucumán?
De Santa Rosa de Leales, a 40 kilómetros hacia el sur de San Miguel de Tucumán, cerquita.
Yo hace 10 años que trabajo acá, y yo vengo a hacer la temporada, nada más, y regreso a Tucumán.
Yo nací y fui criado allá, y tengo animales, y todo, en Tucumán.
¿Qué tiene allá?
Tenemos 20 hectáreas, allá, un buen campito.
¿Y qué animales cría allá?
Criamos yeguarizos del peruano, el caballo peruano, de esos pasos especiales.
¿Ustedes los educan para esos pasos?
Sí, nosotros los amansamos.
¿Cómo hacen para amansarlos?
Sistema criollo o el indio…
Criollo.
¿A los rebencazos?
No a los rebencazos, no, uno lo pasea, lo varía, lo baña, lo manea, lo acostumbra a uno. El caballo se va acostumbrando a la presencia de usted.
Exactamente.
Y así, con mucha paciencia, ¿cuánto dura amansar este tipo de caballos?
Un año, para sacarlo bueno.
Y yo pregunto, al caballo, ¿hay que amansarlo de chiquito, o se puede de grande?
Mejor de chiquito, sí.
Y no se le pega al caballo, entonces.
No, no.
Yo he visto en imágenes, norteñas, que a veces hay una sola persona para amansar, y lo atan mucho al caballo, para que no se pueda mover, ¿eso se hace?
Sí, eso se llama palenquear al caballo
Atándolo al palenque para que se vaya domando.
Lo tranquiliza, lo manea, para que no sea pateador.
Hay caballos peruanos y el criollo.
Al criollo normalmente se le corta la cola, por higiene.
Pero le quita la defensa contra los insectos y las moscas, porque el caballo usa su cola para espantarlos, si es criollo, solo le queda ese latigazo que produce el músculo superficial, que es lo que se llama matambre en la vaca, y platisma o cutáneo del cuello, en los seres humanos, que es un músculo superficial, que produce el latigazo vibrante, que espanta insectos.
Siempre es típico a los caballos criollos, que les corten la cola, se le corta el pelo a cuchillo, tiene lo que se le llama el marlo, el hueso, que hay que respetar y no tocar.
Es lo último de su columna vertebral.
No se puede cortar eso, no. Eso queda.
¿Y cuántos meses se quedan acá?
Dos meses, nomás. Enero y Febrero.
En Marzo regresamos, todos.
¿Y dónde los tienen si no están acá en Mar Azul?
Allá en el campo, en Villa Gesell, frente a la salida de la ruta, directamente.
¿Se alimentan bien?
Yo he visto otros puestos con caballos, que están muy flacos.
Pero sus caballos están bien nutridos.
Claro, están bien cuidados.
Y le damos el forraje de los rollos gigantes.
Acá toman agua, todos los días, consiguen agua de al lado.
Más de 20 años que está este puesto instalado, aquí.
¿Y qué le gusta más, si pudiera elegir, vivir aquí o en Tucumán?
Lo importante es vivir bien, en cualquier lugar, sí.
Tienen caballos para niños, también unos petisos, vistosos.
Son ponis.
¿Y cuánto sale la vuelta?
La media hora 80, y la hora 120.
A veces hacemos cabalgatas nocturnas.
Nos quedamos hasta las 20 horas, acá, y después ensillamos los caballos y los largamos al corral, le damos agua, la comida.
¿Han tenido el parto de algún caballito?
Acá no, en el campo, sí.
Y también nunca hacemos trabajar a las yeguas que estén preñadas.
Le agradecí, su amabilidad, en el relato.
De regreso en la playa observé a chicos con raquetas y pelotita que está atada a un palo clavado en la arena, y siempre regresa, para volverle a pegar.
Hay jóvenes jugando al rugby. Le pegaban a la pelota y se tiraban los pases, con el pie, entre treinta y más metros de distancia.
Y unos muchachos navegando con botes plásticos, color rojo, con chalecos salvavidas, y eran guardavidas.
Hay ventas de sándwiches de milanesas y medialunas.
Hay otro puesto de venta de hamburguesas y súper panchos.
También es frecuente, sacarse fotos, se reúnen entre 5 a 6 chicas, y se sacan fotos artísticas, en la arena.
La sombrilla, resguarda muy bien del viento, pero no tanto del sol, y en eso es mejor la carpita iglú.
Pasó un africano, bien negrito, que vendía muchísimos lentes ahumados, de distintos colores.
Los que practican kite surf, tiene traje completo de neopreno, por el frío, con tabla de surf, y arnés importante en el tórax, con roldana, con manivela frontal, que dirigen su parapente.
Se van unos 100 a 200 metros de la orilla, de la playa, y aún pueden lograr desplazarse en contra del viento, con velocidad, sobre las olas.
Descubrí una Historia de Juan Pablo Trombetta, de Mar de las Pampas, y en el diario interno que se llama el Chasqui, se reproduce, un poco la historia de Mar de las Pampas, que en 1957 se compró los terrenos por parte de Rico, y sus socios, y se inició la construcción de la casa de Rico, en el médano El Plato, de Virazón y Cuyo, el que ocuparía Esteban Cardozo, como Jefe de Campo.
Médano El Peludo de José Hernández y Carlos Gesell. Cerca de esta casa en el bajo, se instaló el vivero.
Casi en simultáneo se levantaron dos puestos de vigilancia, Santos Vega, Lucero casi Guerrero, y El Vichadero, junto al médano El Centinela, zona de Las Toninas y Los cóndores.
En 1959, inicio de las tareas de forestación, bajo la dirección de los Ingenieros Takacs, y Moretti.
En 1961, Domingo Cardozo, reemplazó a su padre Esteban, y se instala en la casa del médano El Peludo, única casa, de aquella primera época, que al 2015, aún se mantiene en pie.
Volviendo otro día a la playa pude observar que una gaviota iba paralela a la costa a unos 100 metros en el mar, y de repente, se tiró profundamente en picada, con una zambullida muy rápida, contra las olas, y se levantó con un pescadito, como presa, es la primera vez que la observo actuando tan precisamente.
Como hoy está un poco planchado el mar, hay personas que están nadando paralelas a la costa, y disfrutando.
Hay niños que se están tirando, arena húmeda, entre ellos.
Pasó un muchacho, con sus ojotas atadas a sus tobillos, con la camiseta de la selección argentina, y colita de caballo en su cabello, vendiendo churros, y otro muchacho ingresó a la playa con un gran cesto de mimbre, también llevando churros, y antes de empezar a vender, se persignó, así que para ellos es muy importante lograr vender sus mercaderías, y así conseguir sustento.
También pude ver dos lanchas con tres muchachos en cada una, con respectivos chalecos salvavidas.
Además, otro día, vimos un velero, navegando paralelo, a la costa, pero muy lejos, y a los quince minutos, se aproximó, con velocidad, y se divisaba hermosa, su silueta blanquecina.
Se observó más tarde, un barco, de gran porte, en lontananza, y tanto el velero como el barco, viajando hacia el Norte.
En un momento, observé un perro chiquitito, muy inteligente, realmente, una joven se retiraba de la playa, caminando los doscientos metros hacia las dunas, y llevaba un perrito chiquitito, y este perrito, tenía una pelotita, y ¿qué hacía?, le ponía la pelotita delante de los pies de la joven que iba caminando, para que ella le pateara la pelotita, que nuevamente buscaba, y se la llevaba delante de su pie.
Cuando se retrasaba el perrito, corría, y le volvía a llevar la pelotita adelante del pie de la chica, para que la vuelva a patear.
Yo tuve perro, un ovejero alemán, y a mí me resultaba difícil, sacarle la pelotita de la boca de mi can, que la tenía como presa, y miren este perrito, que inteligente, lo que hacía.
En el bosque de Mar Azul, hay muchas coníferas, que pierden sus hojas modificadas, que se denominan vulgarmente “pinocha”, y ésta se acumula sobre los tejados de las casas, y se llaman a empleados jóvenes, para sacarla, y enfrente de nuestra casa, en un chalet con techo muy alto, como 8 metros o más de alto, vino un muchacho, y con escalera precaria, de madera, se paró arriba del techado, y con escobillón barrió toda la pinocha. Realmente una tarea arriesgada, pues un resbalón, aquí es muy peligroso.
Pasan enfrente de mi casa muchos caballos con turistas, y varios, con el papá o la mamá que lleva las riendas de un potrillo pequeño, donde va montado su hijito, y es hermoso verlos con sus caritas de asombro y alegría.
Cuando paseamos por Mar de las Pampas, observé, que después de varios años, reabrió un negocio, llamado La Arquería, un lugar para practicar el viejo deporte del arco y la flecha, y a unos 20 metros están los blancos, sobre fardos de pasto, para amortiguar los tiros.
Es interesante y nada fácil, tirar con el arco, y hay que tomarle el punto, es una actividad cautivante, fundamentalmente para los varones.
Con bandera celeste en la playa, y mar planchado, en olas, pude nadar paralelo a la costa, a unos 50 metros de la orilla, y la verdad que es una linda experiencia, con esa sensación de que en cualquier momento la ola te cubre completamente, pero gracias a Dios, el mar estaba bien sereno, y nadé sin dificultad.
Hoy nuevamente hay viento norte, y descubro otro kite surf, con su parapente, y el muchacho se desplaza hacia el sur.
Los turistas han inventado una lona amplia, que se coloca clavada en la arena, y en forma transversal, para bloquear el viento, y es muy útil.
Aquí el viento es muy fuerte, y he observado muchas veces, cuando cambia en forma repentina, hacer volar varias sombrillas, así que estos inventos son para tener en cuenta.
También veo gazebos, muy grandes, son verdaderas habitaciones, en la playa, que requieren de toda una ingeniería para su instalación, y tienen laterales transparentes, y aún en su parte posterior, para mejorar la visión.
Un grupo de seis chicos juega al fútbol con una pelota, número cinco, y el papá, con un baldecito de juguete, que había juntado agua del mar, le arrojó el agua encima de la cabeza del arquerito que estaba distraído, je, je.
Y no pueden negar que son del Paraguay, los vendedores de chipá, pues andan en la playa, con una especie de almohadón pequeño, que se colocan sobre su cabeza, donde llevan el canasto de mimbre, con su mercadería, y sus manos van libres, haciendo equilibrio, con justeza.
Vuelve a pasar la señora norteña, con sombrero playero en su cabeza, y viene vendiendo todo tipo de barriletes, y repite como en años anteriores, uno de ellos, para atrapar la atención, aparentemente que es el que más le gusta a ella, la cabeza de un perrito hermoso, con las manchas del dálmata, blancas y negras, y los chicos se aproximan constantemente, a hablar con ella.
Hay niñas, recién salidas del mar, que corretean por la playa, y otros niños que se divierten con pelotas.
Hay otro nenito, que está haciendo un pocito, con su mano, en el borde de la orilla, y tres o cuatro niñas, que hacen otros pozos, cerca.
En el mar, hay mucha gente metida, en el agua, disfrutando el oleaje, un papá con dos nenitos, uno en cada mano, y otro papá que tiene a upa, una niña, y una mamá, que toma de su mano, a otra niña, todos en el borde de la playa, con el agua en sus tobillos, que se eleva un poquito, cuando ingresa la ola.
Siguen pasando los churreros, bocinando su mercadería, y hay un nenito, de batita azul, que corre por todos lados. Hay una pareja de mujeres cerca, una madre y su hija probablemente, jugando con raquetas, de paddle, y la mamá, con una de las raquetas, corre al nenito de la batita azul.
El nenito se saca su batita, y la mamá toma la prenda y la guarda.
El niño corre, por todos lados, con alegría. La playa es el paraíso de los niños.
Otros chicos, flotan con las tablas de surf, en la orilla.
Hay una niña con disco volador de plástico, y juega con un hermanito y su papá, pero lo lanza directamente al mar, directamente a la primera oleada.
Pasa una individuo de color, en jogging rojo, presuntamente africano, con mochila y sombrero negros, y que lleva un gran rectángulo del telgopor, cargado como con cincuenta lentes ahumados, de colores diversos, y gustos, y los ofrece en la playa.
Ahora pasa un gordito, todo vestido de blanco, chomba y pantalones blancos,
Y con un gran cesto de mimbre, ofrece medialunas y facturas.
Un nenito está en la orilla, con su mamá, y su diversión consiste en aplastar todos los montoncitos de arena húmeda que encuentra a su paso.
Corre y aplasta la arena, y así disfruta.
Y se dispuso después a corretear, enfrentando las olas, en la orilla, mientras una pareja de adultos, pasea un Golden retriever, con correa.
Pasa ahora otro africano, descalzo, con bermuda de jean, con sombrero, y tiene un cargamento similar al africano anterior, con anteojos ahumados, pero este no grita su mercancía, sino, solamente pasa caminando lentamente por la arena.
Una señora con lentes ahumados camina seguida de cerca por un Golden, con collar, pero en este caso, sin correa, la acompaña, a su paso.
Voló un chimango, entre nosotros, planeando, a unos tres metros de alto, y su vista clavada en la arena, para buscar algún resto alimenticio.
Dos niños están haciendo un pocito en la playa, y tres niñas se paran a cierta distancia y los desafían, ellos les arrojan arena, y las chicas se corren hacia atrás, y así juegan.
El chimango, mientras, y a pesar de que había muchos turistas acampando, bajó, robó un trocito de pan y se fue, ante la sorpresa y risa de los turistas.
Ahora apareció un segundo carancho, y en el aire se pechaban, para disputarse el sitio para recoger elementos en la arena.
Pasa ahora un tercer africano, vendiendo también lentes ahumados.
En un paso por la ciudad de Villa Gesell, me senté en un banco, y escuché hablar a un individuo de color, muy enjoyado, hablar con otro, y decía, fanfarroneando, que él ponía seis negros, y él era negro, para trabajar en diversos lugares. Se ve que la explotación es universal, y no depende del color de la piel.
Observo al cuarto africano que aparece en la playa, vendiendo anteojos, pero aparte vende shorts, y sombreros.
Observo una variante de carpita pequeña, bien armadita, tipo tubo.
Ahora, cuatro personas empujan un carrito, de cuatro ruedas, que dice licuados, y que tiene su techito de paja, muy pintoresco.
Dos parejas se ponen a jugar al tejo, con un bochín rojo, y tejas verdes, y las otras azules.
Y antes de empezar a jugar, después de varios tiros del papá, una nenita de cinco años, más o menos, con bikini rosa, le pidió un tiro al papá, y entonces se acercó bastante al bochín, a unos tres metros, y la tiró, pero con tanta mala suerte, que el tejo rebotó y se alejó, entonces la nena se tomó su cabecita y se acercó al tejo, lo levantó, y la puso al lado del bochín, je, je, je.
Una jovencita delgada, hace piruetas gimnásticas en la arena, y directamente se para con gracia, de cabeza, toma dos o tres pasos hacia atrás, se para de cabeza, unos segundos, y después vuelve a hacerlo.
Otras chiquitas la observan, y quieren hacer lo mismo, lográndolo con la ayuda del papá.
Hay un muchacho que hace kite surf, y a unos 50 metros de la orilla, se cayó al mar, y demoró pocos segundos en pararse.
Ahora se profundizó a unos 100 a 150 metros de la playa y su parapente cayó al mar.
Vamos a ver que va a hacer ahora, y si él puede remontar esta situación.
Él está flotando con la tabla, a unos 150 metros de la orilla, con su parapente caído en el agua.
No sé si va a poder remontar y tendrá que nadar hasta la playa.
Han pasado unos seis minutos y todo está igual. No progresa, no viene para la playa, ni se puede levantar, sigue estando su parapente en el agua, y no hay solución.
Como no vuelve, le avisé a los dos guardavidas de mi sector, que no se habían percatado de este accidente, y ellos llamaron a un tercer guardavida, por teléfono, celular, que cuenta con bote.
El tercer guardavida, con un bote de plástico a remo salió en auxilio del caído, en el mar.
Ya ha hecho la mitad del camino y va remando muy bien el guardavida de este sector de la playa.
Yo me aproximo al sector de la playa que está más hacia el sur, para ver cómo se resuelve toda esta situación.
La playa en este instante es maravillosa, está produciéndose el atardecer, el sol se recorta entre las dunas, y hay una especie de bruma que se ha levantado, y dificulta un poquito la visión en lontananza.
Mientras tanto, el guardavidas se aproxima en su kayac, y está a unos cuarenta metros del accidentado, que cada vez se desplaza más hacia el sur.
Ahora, después de casi media hora, el guardavidas, se ha puesto en contacto con el accidentado.
Pasan unos minutos, y el parapente no se levanta, ignoro qué está sucediendo allí.
Ahora ambos están más desplazados hacia el sur, están bastante más lejos que antes.
No ha venido ningún helicóptero, ni lancha, ni nada por ese estilo.
Solo el guardavida, que con su kayac, fue al encuentro del muchacho.
Está como queriendo elevar el parapente, en tres ocasiones, pero no lo logró.
Intentó hacer esa maniobra, pero sin éxito. El parapente sigue sobre el nivel del mar.
No sé si lo usará como vela, para regresar…
Acá el guardavida regresó, sólo, cerca de la costa.
Aparentemente el hermano del muchacho siniestrado, se metió al agua y lo está auxiliando, pero el accidentado no quiere abandonar el parapente, y van a avisar a Prefectura para el rescate.
Al final, el accidentado fue rescatado con una lancha de los guardavidas, y lo retornaron, antes de que venga la noche.
Al día siguiente, a pesar de lo sucedido con ese kite surf, ya había otro muchacho disfrutando de deslizarse sobre las olas, llevado por el viento, con otro kite surf.
Y al regreso de la playa, encima de uno de los basureros de las casas, me señala mi señora, y me dice, mirá, mirá, me doy vuelta, y a unos dos metros, observo un hermoso ejemplar de chimango, amarronado, con su hermoso pico, que me mira, y súbitamente, emprende un raudal vuelo hacia un pino.
Otro día, fui a Misa a la Iglesia de la Inmaculada Concepción, en el centro de Villa Gesell, y mirando las imágenes religiosas, me asombré con una imagen hermosa de la Virgen, y en un costado leo de otra imagen: Santa Rita, y veo que esta imagen de la santa, fue donada por Tita Merello, la reconocida actriz argentina…
Según la fe católica, Santa Rita, fue obligada a casarse con un mujeriego, presenció el asesinato de su esposo, y las muertes de dos de sus hijos, y tras pedirle a Jesús, compartir sus sufrimientos, se colocó una corona de espinas en su propia cabeza, y así vivió sus últimos quince años de su vida. Es la Patrona de los imposibles, y Tita Merello, siempre le rezaba, cuando se sentía mal, y cuando se retiró de su tarea actoral, se aferró más a sus creencias religiosas, fue amiga personal de Carlos Gesell, el fundador
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SE AGRADECE, ESTA ESPECIAL ATENCIÓN, DEL PAÍS HERMANO DE LATINOAMÉRICA...