El Premio Mundial de la Alimentación:
Un día leo en el suplemento Campo del diario La Capital de Rosario, que también la alimentación tiene su premio, y en el año 2014, las autoridades le entregaron la distinción al Doctor Sanjaya Rajaram, enmarcado en una ceremonia colosal.
Se llama “World Food Prize”, y lo ideó el célebre Dr. Norman Borlaug, quien había recibido el Premio Nobel del año 1970.
Ahora, ¿quiénes son Borlaug y Rajaram?
Norman Ernest Borlaug, fue un estadounidense, nacido en Iowa, en 1914, y fallecido en el 2009. Sus ocupaciones fueron, Ingeniero Agrónomo, Fitopatólogo, Genetista, y Humanista.
Para muchos, es considerado precursor de la moderna agricultura, y el innovador y creador de la llamada REVOLUCIÓN VERDE.
Sus estudios han ayudado a paliar el flagelo del hambre mundial, y por ello también fue denominado: “el hombre que salvó mil millones de vidas”.
¿Pero cómo lo logró?
En los años 1960, introdujo semillas híbridas en Pakistán, e India, y logró un formidable incremento de la producción de alimentos.
Además de recibir el Nobel, es de destacar, que en India, fue premiado, a su vez, con el Padma Vibhushan, el segundo mayor honor civil, de esas tierras.
Comenzó con un grupo de investigadores, logrando en México, desarrollar variedades enanas de trigo, y uno se preguntaría, ¿y esto es lo que consiguió, para qué sirvió?
Pues al lograr variedades enanas, de trigo, la planta no gastaba su energía en producir los habituales y largos tallos, y los volcaba en producir su apreciado grano, así de simple.
También buscó amplia adaptación, resistencia a enfermedades, y se sembró por vez primera en el año 1962.
Y México, incrementó su producción.
A poco tiempo, ya se beneficiaron, de sus descubrimientos, India, Pakistán, Turquía, Túnez, China, España, y también la Argentina.
Se calcula que hay en este mundo global, más de 1000 millones de hambrientos, y algo más de 1200 millones de obesos, todo un desequilibrio.
Falleció de un linfoma, y sus hijos lo despidieron con unas célebres palabras: “Quisiéramos se tomara su vida como modelo de crear una diferencia en las vidas de otros y bregar realizando esfuerzos para dar fin a la miseria humana…”
Sanjaya Rajaram, por su parte, es de origen de la India, pero mexicano, y fue galardonado este año con el Premio Mundial de la Alimentación, por su investigación en 480 variedades de trigo publicadas en 51 países, con un aumento mundial, comprobado, de más de 200 millones de toneladas.
Nació en 1943, en Uttar Pradesh, India, pero es residente mexicano, su campo es la Agronomía, y es reconocido por sus investigaciones en trigo.
Es de mencionar, que fue un colaborador de Norman Borlaug, en campos experimentales de trigo de El Batán, (Texcoco), en Toluca y Ciudad Obregón, y se convirtió en Director del CIMMYT, en 1972, a la edad de 29 años.
El CIMMYT, ES EL Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, primer centro mundial, destinado al mejoramiento, investigación y desarrollo, de las variedades de maíz y trigo, con su sede en México, y oficinas en países del mundo en desarrollo, trabajando para combatir el hambre mundial, con el incremento de la productividad.
La llamada Revolución Verde, es una denominación, de uso internacional, que describe el notable incremento de la productividad, del agro, en los Estados Unidos de América, entre 1940 y 1970, extendida, después mundialmente.
Y consistió en siembra de variedades mejoradas de trigo, maíz, y otros granos, con la aplicación de abundantes: agua, fertilizantes y plaguicidas.
Fue iniciada por Norman Borlaug y Rajaram, y cambió el mundo.
Se dice que Borlaug es la persona que salvó más vidas humanas, con su descubrimiento, y la utilización ulterior.
India también adoptó la variedad enana de arroz, IR8, desarrollada por el Instituto Internacional de Investigación del Arroz, de Filipinas, y fue un éxito en toda Asia, y se la llamó: “Milagro del Arroz.”
En México, la producción de trigo, pasó de un rendimiento de 750 kilogramos, por hectárea, en 1950, a unos 3.200 kilogramos, en idéntica superficie, en 1970.
Entre los años 1940, y 1984, la producción de grano mundial, aumentó un 250%.
El CIMMYT, tiene en su poder, más de 175.000 muestras, y lo convierten en el banco de semillas de trigo y maíz, más importante del globo.
Hay una creencia universal, que por ejemplo, el maíz, es originario, de América, y el trigo de Asia, pero hasta ahora no se había identificado el origen de la planta de maíz, con precisión, pero sin embargo, se halló el denominado polen de Bellas Artes, a más de 60 metros de profundo, en el centro de México, capital, y era de una variedad silvestre, previa a la llegada del hombre a América, pues fue datada en 80.000 años, en pleno período interglacial.
De ser así, la zona mexicana tiene el orgullo de ser uno de los proveedores, al mundo de este oro en granos.
Hay un mito maya de la creación del hombre: Los progenitores, Tepeu y Gucumaz, hicieron aparecer al hombre sobre la faz de la Tierra, pensaron en lo que debía penetrar en la carne del hombre: mazorcas amarillas y mazorcas blancas, que se convertían en sangre humana.
El maíz blanco, es destinado en México, a consumo humano, y el maíz amarillo, a los animales o a la industria.
Se llama nixtamalización, el sumergir el maíz, en agua con cal, para que adquiera valores importantes en nutrición.
Los aztecas atribuyeron, este descubrimiento, al dios Quetzacóalt, quien se transformó en hormiga negra, para ello.
Es de mencionar, el esfuerzo actual, de muchos Fitopatólogos contemporáneos, para hibridar semillas y lograr resistencia a factores aún extremos, plagas, calor o frío.
También se investigan agentes para luchas inter-especies, a fin de disminuir la incidencia de las plagas.
Otra planta americana, la yuca, que fue llevada a África por los colonizadores portugueses, se ha transformado en gran alimento, pero una plaga está amenazando fuertemente su producción, en países, con apremiantes necesidades.
Entonces se han diseñado genéticamente plantas de yuca, para resistir el virus rayado marrón, con extensión del África subsahariana, donde se calcula que la yuca alimenta a 250 millones de seres, pero también hay que aclarar, que por hoy, solo cuatro países de África, permiten la plantación de cultivos, con modificaciones genéticas. Arrancaron las pruebas, en Uganda.
Otro problema, es la cochinilla blanca, que extrae la savia de las hojas de la yuca, y provoca que éstas se sequen y aglomeren.
Entonces se identificó, a una avispa parasitoide, hembra, que pone sus huevos, dentro del cuerpo de la cochinilla. Ésta permanece viva, mientras las larvas se van desarrollando.
Las larvas, se comen el insecto, desde adentro, y lo matan.
Y cuando emergen, como nuevas avispas, el ciclo se reinicia.
Con este procedimiento, se demora entre 2 a 4 años, en controlar la infestación de cochinilla blanca.
Y no se gastó un peso en agrotóxicos.
En el mundo, se estimó, que los biopesticidas, en el año 2011, se vendieron por unos 608 millones de dólares, los llamados bioquímicos, como extractos aromáticos de plantas; 524 millones, los de tipo microbiano, como bacterias, hongos o virus; 479 millones, los invertebrados, como avispas parasitoides y catarinas; y unos 223 millones, las de tipo feromonas y nematodos.
Este tipo de pesticidas, representa hoy, solamente el 4,1% de todos los pesticidas usados.
El tomate, tan apreciado, necesita mucha agua, se estima entre 50 litros por tomate, y por ello, se investigan con variedades de Atacama, Perú, con un clima sequísimo, plantas de tomate, menos sedientas.
Pero no todo es producir, y producir, cada vez más, el problema de la alimentación es muy complejo, y por ejemplo, un gran inconveniente, en el mundo actual, es el desperdicio del alimento.
Se estima, que en América Latina, donde hay unos 47 millones de personas subalimentadas, y más de siete millones de menores desnutridos, se pierden, la friolera de 80 millones de toneladas de alimentos al año.
Lógicamente, esto se incrementa, fastuosamente, en las naciones industrializadas, desperdiciando, un estimado, de 670 millones de toneladas de alimentos por año.
Debería intentarse algún tipo de solución, también a esto, aunque se reconozca que es difícil, complicado.
En general, las naciones más industrializadas, desperdician los vendedores minoristas y los consumidores.
Los países menos desarrollados, el derroche se paga en las etapas de producción, post-cosecha, y el procesado, ya que a veces tienen poca infraestructura, que conspira, en contra.
En nuestro país, Argentina, el Banco de Alimentos, fundación sin fines de lucro, gestiona la donación de comida, para distribución ulterior, en organizaciones, comedores, hogares de ancianos, y escuelas, y logra alimentar cerca de 88.000 personas.
Leí en la revista de la Geografía Nacional, en español, la cita de un teórico francés que expresó: “la sociedad se divide en dos clases, los que tienen más comida que apetito, y los que tienen más apetito que comida.” (Nicolás Chamfort).
¿Qué se hará, para que esto se logre revertir?...
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