martes, 28 de mayo de 2024

REGULACIÓN DE NUESTRAS EMOCIONES...

 

REGULACIÓN DE NUESTRAS EMOCIONES:

 

En la Red Sanar, de la que soy voluntario, se habla muchísimo, de este tema, pero hoy quiero tocar un ángulo diferente, basado en uno de los doce pasos, de nuestra Red Sanar, el último, que nos habla precisamente de Abordajes Interdisciplinarios en Ciencias Humanas…

Es decir, que se considera, importante, incorporar otros conocimientos, no solos desde nuestra propia raíz, en mi caso, fundamentalmente hispano-americana, sino de otras comunidades, como este conocimiento, que no remonta a Japón.

Pero no quiero o deseo hablar, de conocimientos milenarios, o de sus creencias religiosas, que, con mucha sabiduría, sin embargo, a veces, logran divisiones, sino de una sencilla técnica, que he conocido, desde Neuquén en Argentina, en ACUCADES, Asociación Civil Un Camino de Esperanza al Suicida, para, como explica el título, regular nuestras propias emociones…

Entonces, desde este país asiático, Japón, aparece una técnica sencilla, que se llama: “Jin shien jyutsu”, y cuando la escuchen, pensarán, era esto tan sencillo… (pero practicado, es muy útil, ya verán…)

Aclaro, que si bien la Red Sanar, está constituida, por personas, muchas de ellas católicas, o bautistas, es de tipo ECUMÉNICO, es decir, que no se preocupa, por creencias de cada persona…

Volvamos ahora a esta técnica manual japonesa…

La defiende acérrimamente, para cuidar la salud física y mental, pero yo pienso, que su valor más importante, es como consta, la regulación emocional de cada uno de nosotros…

No importa, lo que cada uno piense de esto o aquello, lo sabio, solamente, es poner en práctica aquello que nos sirve…

La traducción fonética de estas palabras sería algo similar a: Armonizar la energía vital del cuerpo, y permite algo muy sencillo, como se verá, recuperar el control de nosotros mismos.

El filósofo japonés Jiro Murai, por el siglo XX, a sus inicios, la creó, basado en conceptos de Medicina Taoísta, y él la practicó en su propia vida.

El tiempo de práctica debe ser al menos de 10 minutos, y hacerlo frente a una situación que nos angustia, nos preocupa, en cualquier instante, de mal estrés, o sea el llamado Distrés, frente al miedo, o la depresión, y cuando uno se encuentra sí o sí, en situación de desagrado, que no puede evitar.

Se denomina cerradura de seguridad, lo que debemos, “abrir” o tocar, y que todo lo que nos puede alejar de un momento problemático, está dentro de uno mismo…

Se describen este tipo de puntos en todo el cuerpo, que me hacen acordar un poco a los puntos de la acupuntura, pero hoy, deseo centrarme en su mano…

Hay que sujetarse alternativamente, cada dedo de la mano, a fin de lograr, “luchar”, o estabilizar, eso que nos acoja en forma brusca o inesperada…

Por ejemplo, si la sensación es de temor, miedo o pánico, con nuestra mano derecha, debemos presionar, sin llegar a sentir el latido de las arterias, sino una presión constante, sobre el dedo pulgar de la otra mano, mientras inmediatamente, instalamos una respiración profunda…

Que significa respiración profunda, usted, lector, ahora y yo, escribiendo, ambos, estamos respirando, en inspiración, hacia el pulmón, u espiración al exterior, haciendo, lo más importante de nuestra vida, sin tenerlo en conciencia, pues es automático, unos 500 centímetros cúbicos de aire, y cuando cambiamos a respiración profunda, el volumen a manejar es de 2.000 centímetros cúbicos de aire…

Entonces, nos daremos cuenta, que estamos haciendo lo apropiado, colocando una mano en el pecho, y otra en el abdomen, y las dos se deben mover.

En general, las mujeres poseen una respiración de tipo torácica, y los varones, al mover más el músculo diafragma, se nos mueve el abdomen.

Bien, profunda, es hacer ambas respiraciones, profundas, y el ingreso de aire, por nariz, muy rápido, mientras que la espiración, la salida del aire, mucho más lenta…

Y, siempre, repetir, mientras hacemos el ejercicio de los dedos…

Al estar en el pico máximo posible, para cada uno de inspiración de aire, pensar, en algo que trascienda a cada uno, para algunos, que son creyentes de diversas religiones, será su Dios, independiente del que sea, para cada persona, de diferentes religiones, y si no se cree en ningún Dios, pensar, en una palabra, a la que nos mueve, nuestra profundidad del ser, podría ser amor, justicia, libertad, la que sea…

Y, si uno no posee, ninguna palabra, de este tipo, que lo movilice, pensar, en alguna persona, que nos haya llamado la atención por el amor que nos envió, a cada uno de nosotros, no importa si esté viva o no, y siempre recurrir, a este pensamiento, en el momento medio, entre la inspiración completa, y el inicio de la espiración lenta…

Volviendo a la mano, el motivo de que apretemos el dedo pulgar, acompañado por respiración profunda, es porque aquí se expresa la PREOCUPACIÓN, en este dedo…

El dedo pulgar de la mano del corazón, expresa, entonces preocupación. Ustedes pensarán a mí la preocupación por algo, me ayuda, me moviliza, me hace hacer cosas. Es cierto, pero recordar, siempre, que lo importante es OCUPARNOS, y jamás PRE-OCUPARNOS, pues ese adelantamiento, nos lograr enfermar psicológicamente… Lo importante es el momento, de nuestra vida, el presente, y yo personalmente, en este instante, estoy agradeciendo, esta posibilidad de comunicación, con cada uno de ustedes…

No me pre-ocupo, que sucederá después, ¡¡no!!

Volvamos a los dedos de la mano del corazón: El segundo dedo, llamado índice, es el dedo que señala, indica, y para esta técnica, representa. el miedo.

Si hay miedo, comprimir este dedo, pero a no dejarse paralizar por él, al miedo se debe AFRONTAR, y recordar, que los valientes, no son los que no sienten miedo, estos se llaman TEMERARIOS, y sépanlo o no, siempre, ellos están en situación de riesgo para sí o para terceros.

Los verdaderos VALIENTES, reitero, son los que, sintiendo miedo, lo superan…

El tercer dedo, el dedo medio, el más fuerte, es el dedo del insulto, y para esta técnica, es el llamado de la bronca, enojo, rabia, y hay que apretarlo y respirar profundamente, cuando las sentimos…

El cuarto dedo, el anular, es el dedo de la tristeza, y lo mismo, apretar con la mano derecha, y respiración profunda.

El meñique o quinto dedo, es el dedo de la llamada: auto-estima, que no tiene que ser poca, ni mucha, sino saludable, y este es el único dedo, que no se apretará, sino que la mano derecha, debe intentar estirarlo, a fin de que acompañado con respiración profunda, nos respetemos a nosotros mismos, o valoremos adecuadamente, y nos amemos, a fin de poder amar a los demás, pues si nos odiamos, a nosotros mismos, o siempre nos estamos bajando nuestra propia cotización personal, al compararlo con este o aquél que…, lo que hacemos, es bajar nuestra propia autoestima, y perjudicarnos, en forma constante o permanente, y esto es fuente de enfermedad futura.

En la Red Sanar, por ejemplo, me enseñaron que nunca hay que decirnos a nosotros mismos cosas, que nos desvaloricen, cuando, sin querer, pasan cosas, en donde tuvimos, lo que muchas veces pasa, mala suerte… (recordarlo)

Y, no pensar esto era todo, sí así de sencillo, y recuerdo, ante esas situaciones que nos desestabilizan, intentar practicarlo, es sabiduría…

 

 

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