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jueves, 14 de mayo de 2020

UNA ETNIA DE AMÉRICA DE SUR, ORIGINARIA:

LOS MAPUCHES…

Nuevamente, en este tiempo de cuarentena, por el Covid-19, en Rosario, Argentina, encuentro, otro recorte, de una nueva nota periodística, que fue publicada, en una serie, sobre los pueblos originarios, de Argentina, entre el sábado 13 de enero del año 2001, y el domingo 14 del mismo mes, de ese idéntico año, por una enviada especial, del diario Clarín, de la ciudad de Buenos Aires, Sibila Camps.

En ellas, Sibila nos relata, sobre la etnia Mapuche, una comunidad respetuosa de la naturaleza, con lengua propia, que está sintiendo los efectos del tiempo, y refiere, estar desapareciendo…

Explica, en los duros inviernos, de frío intenso, preparan comidas, con los piñones de las araucarias…

Desean progresar, pero sin destruir bosques, y la cría de ovejas, no les es suficiente…

Así, algunas familias, de esta etnia, se aventuraron en emprendimientos del tipo turístico…

Un mapuche, en el año 2000, José Miguel Puel, decía: “pedimos permiso, avisamos, a Batea Mahuida, para ocupar un lugar, para centro turístico…”

Y así, lograron instalar el: Centro de Nieve    Batea Mahuida, que en su idioma significa: “cerro de la batea.”

Precisamente, Batea Mahuida, es un volcán extinto, entre Argentina y Chile, se encuentra en la provincia argentina de Neuquén, con casi 2.000 metros de altitud…

Hace pocos días, pude deleitarme en una magnífica excursión en globo, sobre este extinto volcán Batea Mahuida, que, desde el cielo, mostraba unos paisajes patagónicos, espectaculares… El programa televisivo, se llama “Ojos del Cielo”, y muestra diferentes regiones de la magnífica geografía de Argentina, desde lo alto…

La Comunidad Mapuche Puel, lo administra, y en el año 2000, José Miguel decía, al instalarlo: “Teníamos temor, de que se enojara: podía erupcionar, o reventar, el Lago Moquehue, pero hasta ahora, está en silencio…”

Lo bueno, es preparar a los jóvenes para la civilización actual, ya que no les alcanzaba, con la crianza de animales, que practicaron sus ancestros.

Sienten, aún las “heridas”, de las persecuciones, y desalojos, que los hizo arrinconarse, junto a la Cordillera de Los Andes.

Conservan su idioma, el “mapuzungum”, y se definen mapuches, que significa: “gente de la tierra.”

Para el resto de los argentinos, somos los dueños de la tierra, comentan, pero ellos, no consideran esta así, sino que se sienten parte de la Tierra, con sensación de pertenencia...

Se sienten, profundamente, parte del ambiente, que los rodea, y cobija…

Su principal ceremonia religiosa, es el llamado: nguillatun, donde usan un tamborcito ceremonial, el kultrun, de forma de cuenco…

Suelen pedir permiso, al bosque, para sacar la leña, necesaria, para sus hogares, y también al cruce de lagos o arroyos, reiteran sus pedidos, como verdaderas oraciones.

En el idioma mapuche, sus ancianos, amanecían charlando profusamente, pero en el 2001, hay algunos que no tienen, con quién conversar…

Piden recursos mínimos, para poder progresar, siempre, que sea, sin traicionar, su filosofía y sus propios valores.

En esa época, hace ya 19 años, pocos, terminaban la escuela primaria, y la secundaria, era inaccesible…

Su arte de canastos, tejidos, vajillas de madera, o vasijas de cerámica, dan mucho esfuerzo, seguir haciéndolas, y no encontraban compradores, o las vendían mal…

Y así, va desapareciendo, su propia cultura…

Si logran concluir su 7mo. Grado de la escuela primaria, es a costa de olvidar su idioma originario, y ello, también atenta, contra el mantenimiento de la cultura.

Y, en la actualidad, cuando los pedidos, no son escuchados, ni por personas de Argentina o Chile, ha resurgido brotes de violencia en la población mapuche, fundamentalmente en sus jóvenes, que no avistan, ningún futuro…

Cansados de promesas, incumplidas, o de marginaciones, cuando las palabras, desaparecen, sobreviene, la violencia…

Tuvieron que padecer, injustos desalojos, pero, con una fe inquebrantable, siguen siendo orgullosos de sus tradiciones.

Hacen ceremonias religiosas, por ejemplo, cerca del bello Volcán Lanín, en su Parque Nacional, para pedir al “DUEÑO DE LA GENTE”, que les devuelvan sus tierras…

En Argentina, está la práctica, de una ceremonia, en la bebida del mate, instaurada, por los guaraníes, otra importante etnia sudamericana, pero los mapuches, que también lo toman, en las mañanas, antes de empezar, devuelven el primer sorbo a la tierra, agradeciendo…

Les piden a NGUENECHÉN, que los guíe, y les de fortaleza.

Y en la noche, vuelven a agradecer, por todo lo que hicieron en el día…

La “piñonada” se impone, y suelen beber una especie de chicha, con la que invitan, que llaman: musaid.

Esta bebida fermentada, por supuesto, también se prepara, con los piñones fermentados de araucaria…

La marginación social, hacia los mapuches, hizo que ellos perdieran valor en sus cosas, pero algunos, están rescatando su alfarería, sus cántaros, y sus tejidos de telar, muy bien elaborados, con diseños especiales y vistosos…

Luchan permanentemente, en una batalla desigual, contra el olvido, para conservar, su cultura, y sus tradiciones más sentidas.