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sábado, 16 de diciembre de 2017

HABLEMOS DEL ALFAJOR ARGENTINO:

EL ALFAJOR ARGENTINO:

Hay delicias características de cada país, y el alfajor, en nuestro país es toda una institución…
Consta, generalmente de una capa de masa, y en su interior algún dulce. Esto, tan sencillo, hace las delicias de los niños argentinos y aún de los no tan niños…
Hay variedades más sencillas, y otras más complejas, que se denominan dobles o triples, que incrementan su contenido azucarado, y por supuesto, sus calorías.
Para tener una idea aproximada de este verdadero fenómeno, en Argentina, se calcula, que se comen, por día, unos seis millones, de este producto dulce…
Hay un escritor, que presentó su libro: “Alfajor argentino, historia de un ícono”, Jorge D’Agostini, y él relata que la palabra alfajor, provendría del idioma árabe, y llegó a Sudamérica, por el siglo XV, y se llamaba: “al-hasú”, que significa relleno.
También se puede aclarar, que nuestra Constitución Argentina, en el año 1853, se redactó y firmó, precisamente, en la fábrica de alfajores Merengo, aún hoy vigente, dicha marca.
Todos los constituyentes, se llevaron a sus respectivas familias, en sus provincias, el célebre alfajor de dulce de leche…
De aquí, en más, se popularizó, en nuestro medio, la frase: llevá alfajores, o traé alfajores, cuando se emprende un viaje…
En nuestro país existen más de 50  marcas de alfajores, y por año se fabrican algo más de 38.000 toneladas de alfajores, que son vendidos en los quioscos, almacenes y supermercados.
Con ingredientes, tales como, harina, leche, huevos, azúcar, chocolate y dulce de leche, se hacen los tradicionales.
Además hay gustos frutales o de membrillo.
Para los que desean cuidar su silueta, han aparecido los llamados choco-arroz, con reducido número de calorías.
Existen además, los alfajores de maicena, muchos de ellos, caseros.
Precisamente, por estos días, en la ciudad de Buenos Aires, en el Museo de la Ciudad, se lleva adelante la exposición del alfajor argentino.
D’Agostini, allí, tras una profunda investigación, en este tema, cuenta: “En la Argentina, tenemos un paladar, muy árabe, y nos gustan los sabores, intensamente dulces. Por eso prosperó el alfajor, y sigue vigente…”