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miércoles, 14 de junio de 2017

LA DOCTORA NORMA:








QUÉ ME CUENTA LA DOCTORA NORMA:

La doctora Norma, cuyo apellido, no quiso que figurara en internet, pues no quería ningún tipo de publicidad, es Médica del Hospital de Niños, zona Norte, de la ciudad de Rosario, Argentina, y es, además, docente del Instituto de Ciencias Humanas.
Entonces le pregunté: ¿-Allí hay alumnos terciarios…?
-Son terciarios, que van a capacitarse y van a ser agentes de salud, en barrios marginales.
-En los barrios con más carencias…
-¿Hay barrios marginales, intensos, en Rosario, o no?, para que se aclare…
-Nosotros vivimos, en una gran ciudad, que toda, íntegra, de sur a norte, está totalmente rodeada de las llamadas “villas de emergencia”.
-No era así, hace treinta años, no era así, hace veinte años, pero hoy, es así, la marginalidad…
-Es una realidad…
-Una dolorosa realidad…
-Gente con pocas posibilidades, es muy difícil nacer, en un lugar así, muy difícil nacer, en un lugar, que está privado de los derechos, que tiene cualquier niño.
-Es muy dramática, la vida del niño.
-Muy dramática, y últimamente, más dramática, porque los papás, muchos papás, que yo veo en el Hospital, papá, mamá, esta mañana, por ejemplo, una señora, que era cocinera, en un bar, de la Avenida Génova, en el barrio Arroyito, el bar cerró, estaban en negro, los echaron…
-Una situación muy precaria…
-Quedaron, prácticamente, en la calle…
-A la calle…
-Y estaba hablando conmigo, y se largó a llorar, y me dijo, tengo para comprar un huevo…
-Hoy fue eso…
-Esta mañana…
-Y a mí me…
Claro, uno es sensible a eso…
-Y no me imaginé, que alguien pudiese comprar un huevo…
-Porque yo veo, que la gente compra una docena, media docena, pero no un huevo…
-Y así todo…
-Familias, gente que no tiene para comprar dos litros de leche, y tiene tres hijos, y antes les dábamos leche en polvo, hasta fin de año…
-Usted, llegó, en un momento, a ser Directora del Hospital de Niños, zona Norte…
-Sí…
-Que es un Hospital Provincial, de la provincia de Santa Fe.
-Sí. Pero no fui Director político, sino, en unas elecciones, que se hacen, cada cuatro años, habitualmente en el Hospital, y se vota al Director Médico, el personal, lo vota.
-Ah, a usted la votaron, fue elegida…
-¿En  qué se especializa? ¿Usted es Pediatra?
-Neuro-pediatra. Hago Neurología.
-Estábamos viendo, nuestra realidad social, y el drama de los niños, que no se alimentan adecuadamente, en su primera y tierna infancia…
-Claro, eso trae, dos problemas, no, a parte del sufrimiento, porque no debe haber cosa que nos haga sufrir más, que no tener para darle de comer, a un hijo, yo creo, que eso…
-Desarma a cualquiera…
-Nosotros no lo hemos vivido, nosotros pertenecemos a una clase social, con algunos privilegios, que, hemos tenidos hijos, han ido a la Universidad, se han recibido, han comido siempre, pero hasta el año pasado, se enviaba leche a los Hospitales, para que se distribuyan, un kilo de leche, en polvo, por mes, bueno, ahora no se envía más, y eso, que parecía tan rudimentario, era, al final, muy útil.
-No resolvía las cosas, pero ayudaba mucho.
-Y por otra parte, desde el lugar de la Medicina, del organicismo, sabemos los Pediatras, y los Médicos en general, también, que un niño, que tiene carencias alimenticias, al inicio de su vida, a los dos, tres primeros añitos, pierde capacidad intelectual.
-Entonces, estos chicos, que están pasando una crisis económica, por falta de trabajo, a veces por violencia, muchas veces por violencia, también, después, no pueden progresar, en la escuela, pero no, porque nacieron limitados, no progresan, pues su cerebro, no tuvo la capacidad de desarrollo, de cualquier chico, bien nutrido.
-De esto, yo podría hablar mucho, no sé cuánto…
-No importa, a ver doctora, ¿qué la impulsó a ser Pediatra?
-No, no sé, si hoy pudiese volver atrás el tiempo, yo no sería médico, por ejemplo…
-Porque la vida, como médico, la sacudió, la golpeó mucho…
-No, no, a mí me gusta, la adrenalina que da la Medicina, pero estoy más inclinada, por las letras o por las artes, o por la arquitectura, por ejemplo.
-Entonces, de volver a vivir, le hubiese gustado hacer algo de arquitectura o aún de arte.
-Y después Pediatría, pues soy de una generación, anterior, donde las mujeres no tenían mucha cabida, entonces, éramos toleradas, si éramos oftalmólogas, pediatras, pero era muy difícil elegir otra especialización…
-Yo tengo una amiga en la familia, cuya hija es Pediatra, pero dice, que no soporta tanto, el peso de la angustia, que le da el trato con los niños enfermos, y sus familiares demandantes, entonces se dedica más bien a la Epidemiología, y a todo ese tipo de trabajos, y no está en contacto directo, en el frente de batalla, del dolor…
-Sí, es duro, pero de todas maneras, yo tengo una característica, no, no, a mí, meterme en el barro, me encanta, me siento más viva, cuando tengo que caminar en el barro, en las necesidades, no me pasa que me deprima.
-Lo enfrenta al problema.
-Sí, lo enfrento.
-Y ¿cómo fue su Dirección en su Hospital? ¿qué rumbo tomó? ¿qué le sorprendió de la función?
-Me sorprendió, todo lo que no se hace, y sí, se puede hacer…
-Por ejemplo, la cocina del Hospital, que cuando fui Directora, la descentralicé, porque me encontré que los chicos no comían, porque los trabajadores del hospital se llevaban la comida…
-Se llevaban botellas de aceite, y así…
-Eso, eso es falta de control.
-Es falta de conciencia.
-Es falta de amor al trabajo.
-Me encontré, por ejemplo, que armamos, una farmacia, de producción, para medicamentos, muy elementales, cremitas, lociones para sarna, para los piojos, son de uso cotidiano…
-Los podíamos hacer en el Hospital…
-¿Y qué pasó?
-Me encontré, que nadie, quiso ir a la ciudad de Buenos Aires, a hacer el curso, como empleado del Hospital.
-No se ofreció ninguno…
-No.
-Nadie quiso, y después, se empezó a fabricar, una pequeña cantidad de medicación, pero nunca hubo ninguna colaboración.
-No hay mucha solidaridad…
-En ninguna parte… 
-En un hospital, se nota más, porque las necesidades son más extremas, más apremiantes, claro.
-Casi en ninguna parte, hay solidaridad…
-Y en la medida, que se incrementan las necesidades, hay menos…
-Esta señora, la que vino esta mañana, a comprar un solo huevo, me decía, que cuando ella cocinaba, una compañera, “amiga”, saboteaba su trabajo, para ver si ella, podía llegar a ser la cocinera.
-Quería ser ella, y desplazarla…
-Con las necesidades, que tenía esa mujer…
-Uno se encuentra con muchas de estas cosas, pero, también se encuentra con gente maravillosa…
-Yo tengo muy buena conexión con la gente, que tiene carencias, una mejor conexión, que con la clase media, me llevo bien, por supuesto, civilizadamente, pero encuentro más interesante, y más rica la vida del humilde, me gustan las experiencias sociales, que divagar si el dólar, se va a 18  o a 20, qué auto conviene comprar, me aburre, eso, me aburre esa historia...
-Le agradezco, mucho doctora, de corazón...
-También. yo, le agradezco a usted, planteé, una parte de la problemática, está muy bien, gracias.