viernes, 22 de enero de 2016

¿UN GRAN FALSIFICADOR?

Elmyr de Hory, la historia de un gran falsificador:

En el año pasado, en el 2014, hubo en Madrid, España, una exposición pictórica en un sitio privilegiado de la cultura de ese país, el Círculo de Bellas Artes, sobre la obra de Elmyr de Hory, quien mostró la obra de este gran falsificador-autor, de arte, con óleos, acuarelas, dibujos y fotografías, y documentos, con un fuerte planteo de qué es lo verdadero y qué es lo falso en el arte…
La exposición fue de 28 piezas de Emyr, a la manera de Modigliani, Monet, Léger, Signac, Vlaminck, Van Dongen, Derain, Dufy, Matisse, Picasso, Renoir y Degas.
También se presentaron seis retratos, “a la manera de Hory”, es decir, los únicos realmente propios del autor-falsificador…
Y sobre los documentos que se mostraron, se destacan trozos del guión de la conocida película, sobre este tema, que protagonizó el célebre Orson Welles, F for Fake, y se acompañó con manuscritos, correspondencia de Hory, y publicaciones sobre su vida de falsificador consagrado.
Elmyr, se cree, llegó a pintar, más de mil cuadros, que colgó en los Museos de todo el globo, y en colecciones, con firmas de los grandes pintores a los que falsificó, aunque pareciera que Elmyr, según él contó, nunca firmó ningún cuadro.
Elmyr, decía siempre, ser hijo de aristócratas de origen judío, pero se comprobó que fue bautizado como calvinista.
Estudió en París, en la Académie la Grande Chaumiere, de Fernand Leger.
Al llegar la segunda gran guerra, fue llevado a Alemania.
Allí, en un interrogatorio de la Gestapo, le fracturaron una pierna.
Por ello se lo llevó a un Hospital, de donde logró escaparse, con sigilo.
Emigró a su país, Hungría, y se instaló en su capital, Budapest, hasta el final de la guerra, momento que buscó para regresar a París.
Aquí vivió muy pobre, hasta que una amiga se fijó en un dibujo de él, confundiéndolo con un Picasso, y se lo compró.
Así comenzó su carrera como falsificador-autor, que nunca abandonaría.
Inició su recorrida por Europa, vendiendo cuadros de “Picasso”, con éxito.
Después se trasladó a la isla de Ibiza, donde durante 16  años, amplió su obra, y sus colecciones.
Entonces se asoció con dos estafadores, Legros y Lessard, quienes vendieron sus óleos por todo el mundo.
Las peleas entre estos dos socios, alertaron al magnate del petróleo, Algur Hurtle Meadows, quien les había comprado, ya numerosas obras de arte.
Este magnate, se asesoró con expertos, y descubrió que 44  cuadros, no eran originales.
Lo que recibía Elmyr, era muy poco dinero, de los falsificadores, y así lo explicó después Lessard: “Teníamos que mantenerle pobre, para que siguiera a nuestras órdenes.”
Entonces el Tribunal de Vagos y Maleantes, les abrió una investigación, y se le condenó a dos meses de cárcel, por homosexualidad, convivencia con delincuentes y por carecer de medios para su vida.
Posteriormente, en Ibiza, el 11 de diciembre de 1976, cuando recibió la noticia, de que sería extraditado, para ser juzgado por falsificación, decidió suicidarse.
Elmyr fue uno de los falsificadores más grandes, que hubo en el siglo XX. Él no decía que era falsificador ni que hacía cuadros falsos, simplemente, nunca respetó las normas de las creaciones en el arte.
Y creía que lo escandaloso y lo fraudulento eran las leyes del mercado del arte.
Su historia se conoció por dos fuentes principales, primero un libro: El fraude, de Clifford Irving, sobre la historia de Elmyr, autor que también escribió una falsa autobiografía de Howard Hughes, y no se sabe si todo lo que cuenta en El Fraude, es cierto o no.
La otra fuente es la película sobre la vida de Elmyr, llamada Fake, con Orson Welles, que se inicia con el célebre actor, haciendo trucos de magia, y que expresaba en el film, que lo que se vería en la película, se basó en hechos reales, ajustados a la realidad.
Pero las dos fuentes tienen mucho de ficción que impide una reconstrucción veraz de la vida de Elmyr.
En esta exposición española, se trató de investigar entre la documentación obtenida, y los amigos de Elmyr, que aún hoy viven, quién fue realmente este personaje, para acercarse a su obra y a sus motivos más íntimos.
Orson Welles, decía que Elmyr era un artista que al no haber sido reconocido por sus críticos, se burló de ellos, y creó este gran engaño, y de allí vino eso de pintar a la manera de…
Pero en esta investigación los autores de la exposición comentan, que en el fondo, Elmyr logró lo que él quería, él quería no pintar a la manera de, sino ser reconocido él mismo, por su pintura, que no consiguió en vida, pero al realizar esta exposición madrileña, aparecieron varios falsos “Elmyres”, por ejemplo Elmyr a la manera de Modigliani, pero no hecho realmente por el propio Elmyr, y después de su muerte, Elmyr logró lo que siempre buscó: ¡el ser reconocido, y hasta ser imitado!
Y también en la exposición se evidenció la preocupación de lo realmente verdadero en el arte, y qué representa el arte y su mercado.
Por la confusión de que si es arte, si vale dinero o no, si es bonito o feo, si es verdadero o falso, y a veces se admiran obras porque valen muchísimo dinero, y a las personas no les gustan demasiado esas obras, pero su valor les representa como algo elevado.
Elmyr atacó directamente ello, y se convirtió, pese a un camino sinuoso, con múltiples curvas, y nunca buscando el camino recto, un gran crítico del mercado de las obras de arte.
La idea de falsedad, la de autenticidad, la idea de quienes dicen que es arte, y qué no es arte, siempre estará en discusión.
Se admiraron por los días que duró la exposición, las obras de Elmyr, que a simple vista parecían copias perfectas de los grandes autores mundiales.




 

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